Rivas muestra en este apartado de la web un medidor de CO2 que informa a la ciudadanía sobre la cantidad de energía no contaminante que se deja de utilizar gracias al uso de placas solares. En 35 edificios municipales funciona ya este sistema de obtención de energía limpia y no contaminante.
Desde enero de este año, con estas instalaciones fotovoltaicas se han generado 120.315 kilovatios hora, lo que supone un ahorro de 36.095 toneladas de CO2 que no se emiten a la atmósfera. Esta cifra equivale a la acción benéfica de 12.031 árboles, los principales sumideros de carbono. (Estos datos cambian cada día, basta con mirar el contador para comprobar los nuevos).
Ahora, gracias al medidor on line se pueden comprobar los datos de ahorro de cada edificio, convirtiéndose en una herramienta educativa en los 14 colegios y escuelas infantiles que disponen de paneles fotovoltaicos [placas solares]. Los edificios que cuentan con estos sistemas de producción de energía renovable se gestionan, desde 2010, de manera telemática gracias a estar conectados a la red municipal de comunicaciones electrónicas. Esta forma de gestión permite una mayor eficiencia al poder disponer en la Red de los datos de consumo y fallos técnicos en tiempo real. Así, se pueden ver de un modo muy pedagógico los efectos beneficiosos para el planeta que genera el uso de la energía solar.
TECNOLOGÍA AL SERVICIO DE LA CIUDAD
«En Rivas nos anticipamos y llevamos años trabajando de forma intensa e inteligente con las Tecnologías de la Información y la Comunicación [TIC] cuando no existía siquiera el concepto de smartcity [ciudad inteligente]», subraya Marcos Sanz, concejal de Modernización y Telecomunicaciones de Rivas.
El municipio aplica el uso intensivo y racional de las TIC (Tecnologías de la Información y de la Comunicación) para gestionar más eficientemente los servicios públicos y hacerlos más sostenibles. Un ejemplo es la gestión telemática de las infraestructuras municipales. Además, los consumos de agua, gas y electricidad de 64 edificios públicos, las fuentes, el riego, el alumbrado público con LED, las alarmas y la climatización, entre otros, se controlan con el mismo sistema.
«En caso de que se generase un consumo mayor que el marcado por parámetros establecidos, saltaría una alarma y de inmediato el personal de Mantenimiento acudiría a resolver el problema. De este modo solo gastamos los recursos energéticos que necesitamos», detalla Sanz.
La iniciativa del medidor de CO2 se enmarca dentro del plan municipal Rivas Emisiones Cero, que persigue lograr una ciudad neutra en emisiones de gas de efecto invernadero hasta 2030. En la misma línea se realizan las auditorías energéticas en viviendas, para que la ciudadanía conozca la cantidad de consumo que hace de sus suministros.


