Cómo se sienten las vecinas y vecinos de Rivas? ¿Qué fortalezas sostienen su bienestar emocional? ¿Qué preocupaciones condicionan su calidad de vida? Para responder a estas preguntas, el Ayuntamiento ha impulsado el primer ‘Diagnóstico de bienestar emocional de la población mayor de 18 años’, una iniciativa pionera que ha permitido escuchar de forma directa a la ciudadanía y conocer mejor los factores que influyen en su bienestar cotidiano. Se trata de un documento que servirá para impulsar el ‘Plan de acción para favorecer el bienestar emocional en la ciudad’.
El estudio se ha desarrollado a través de una metodología participativa que ha combinado análisis sociodemográfico, entrevistas a profesionales y agentes sociales, grupos focales y una encuesta realizada a 460 personas mayores de edad. La muestra alcanza un nivel de confianza del 95% y un margen de error del 4,5%, ofreciendo una fotografía sólida y representativa de la percepción ciudadana sobre el tema.
El resultado dibuja una ciudad con importantes fortalezas comunitarias, altos niveles de participación social y una calidad de vida valorada positivamente por la mayoría de la población. Al mismo tiempo, identifica desafíos que requieren atención y refuerzo desde las políticas públicas para garantizar que el bienestar llegue a todas las personas.
Una de las conclusiones más destacadas es que las vecinas y vecinos perciben a Rivas como una ciudad que favorece el bienestar emocional. Las personas participantes destacan la calidad de los espacios públicos, la amplia oferta cultural y deportiva, el tejido asociativo, la tradición participativa y las redes vecinales como algunos de los principales activos del municipio.
El resultado dibuja una ciudad con importantes fortalezas comunitarias, altos niveles de participación social y una calidad de vida valorada positivamente por la mayoría de la población
Los resultados de la encuesta confirman esta percepción positiva. El 81% de las personas entre 31 y 60 años califican su bienestar emocional como bueno o muy bueno. Entre las personas mayores de 60 años, esa valoración positiva alcanza el 74%. Incluso entre la población joven, el grupo que expresa mayores niveles de incertidumbre y preocupación, casi siete de cada diez personas consideran que su bienestar emocional es bueno o muy bueno.
El estudio identifica, además, como factores protectores fundamentales las relaciones familiares, las amistades, la vida asociativa, el voluntariado, la práctica deportiva y los espacios de encuentro comunitario. Todos ellos aparecen como elementos que ayudan a afrontar las dificultades cotidianas y fortalecen la cohesión social.
El diagnóstico recoge también las preocupaciones. Entre ellas destaca de forma recurrente la percepción de un deterioro progresivo de los recursos sanitarios y de salud mental.
Las personas participantes señalan la saturación de la atención primaria, las dificultades para acceder a atención psicológica y el aumento de las listas de espera como algunos de los factores que generan frustración, incertidumbre y sensación de desprotección. El informe refleja una ciudadanía cada vez más consciente de la importancia del bienestar emocional y que demanda una mayor capacidad de respuesta de los servicios públicos ante unas necesidades que han crecido de forma significativa durante los últimos años.
El 81% de las personas entre 31 y 60 años califican su bienestar emocional como bueno o muy bueno. Entre las personas mayores de 60 años, esa valoración positiva alcanza el 74%
CUIDADOS O VIVIENDA
A esta preocupación se suman otras que afectan al bienestar emocional, como las dificultades de acceso a la vivienda, especialmente entre la población joven; la sobrecarga de cuidados que soportan muchas familias; los problemas de conciliación; la soledad no deseada o la pérdida progresiva de algunos espacios de relación vecinal asociados al crecimiento de la ciudad.
El diagnóstico se realiza en un contexto singular. Rivas ha superado ya los 107.000 habitantes y continúa siendo una de las ciudades más jóvenes de la Comunidad de Madrid, con un grado de envejecimiento significativamente inferior a la media regional. Esta realidad demográfica, junto con una de las tasas de desempleo más bajas del país, constituye una importante fortaleza para afrontar los desafíos futuros.
Sin embargo, el estudio advierte de que el bienestar emocional depende cada vez más de factores sociales, económicos y comunitarios. La vivienda, los cuidados, la calidad de los servicios públicos, la participación social o las oportunidades de desarrollo personal aparecen estrechamente vinculados a la salud emocional de la ciudadanía.
ESCUCHAR PARA ACTUAR
El principal valor de este diagnóstico reside en haber convertido la experiencia cotidiana de las vecinas y vecinos en una herramienta para la acción pública.
“Una ciudad que cuida es una ciudad que escucha. Este diagnóstico nos muestra una ciudadanía fuerte, participativa y resiliente, pero también nos indica dónde debemos concentrar nuestros esfuerzos para que nadie se quede atrás”
Como señala la alcaldesa de Rivas, Aída castillejo, “una ciudad que cuida es una ciudad que escucha. Este diagnóstico nos muestra una ciudadanía fuerte, participativa y resiliente, pero también nos indica dónde debemos concentrar nuestros esfuerzos para que nadie se quede atrás”.
Por su parte, la concejala de Bienestar Social, Marisa Pérez, destaca que “la salud emocional no depende únicamente de factores individuales. Está profundamente relacionada con los cuidados, la vivienda, las relaciones sociales, la igualdad y la calidad de los servicios públicos. Este diagnóstico nos ayuda a seguir construyendo una ciudad más justa, más cohesionada y más cuidadora”.
El estudio concluye que Rivas cuenta con importantes fortalezas para afrontar los retos del futuro. La participación ciudadana, el tejido asociativo, la cultura, el deporte y las redes comunitarias continúan siendo algunos de los principales activos de una ciudad que, una vez más, ha decidido escucharse para seguir cuidándose.


