NOTICIAS

Querella contra la impunidad, también en Rivas

Dos familias ripenses solicitan abrir procesos penales por el trabajo esclavo al que fueron condenados sus abuelos durante el franquismo.

Querella contra la impunidad, también en Rivas
Ripenses querellantes, con la alcaldesa y representantes de CeAQUA.

A Mayte Meyer se le quiebra la voz cada vez que evoca la memoria de su abuelo, Willy Meyer Moll. Es una memoria construida a retazos, porque entre las familias derrotadas y aplastadas por el régimen criminal de Franco, como la suya, se levantó un infranqueable muro de silencio. Tras él quedó la historia de Meyer Moll, que murió en 1949 “enfermo de cáncer, venía destrozado de las prisiones y de los trabajos esclavos” a que fue condenado al terminar la Guerra Civil Española, durante los años más crueles y atroces del franquismo, explica su nieta. El suyo fue uno de los miles de hombres y mujeres que habían sido condenados a trabajos forzados por haber prestado auxilio a la rebelión, si utilizamos el lenguaje sibilino de la dictadura, y que no era otra cosa que haber defendido el gobierno legítimo de la II República.

Meyer Moll fue capitán de Ingenieros en la Unidad de Maquinaria y Explosivos en el Parque Móvil de Transportes y en el Batallón de Destrucciones del Parque de Compresores del ejército republicano. Combatió en la batalla del Jarama –cuya historia está tan ligada a Rivas Vaciamadrid–, en la Ciudad Universitaria y en Vallecas. “Tenía una mente cartesiana: ¿Cómo me van a detener a mí, si lo único que he hecho es defender el gobierno legítimo de la República?”, recuerda su nieto Willy, que explica cómo, efectivamente, lo detuvieron y lo condenaron a muerte. Su abuela hizo cuantas gestiones tuvo en su mano para lograr que la pena capital le fuera conmutada por una pena de 30 años de prisión en la cárcel de Fuertes de San Cristóbal, un antiguo cuartel militar junto a los Pirineos, que, por no tener, no tenía ni cristales en las ventanas.

“La pudimos visitar –señala Mayte– allí la gente moría de hambre y de frío”. Pronto volvieron a conmutarle la pena, esta vez se la redujeron a doce años y un día de trabajo esclavo en dos colonias penitenciarias: una en Montijo (Badajoz), en la construcción de un canal de regadío, y la otra en Tudanca (Cantabria), en la construcción de un salto de agua.

Willy Meyer Moll fue una de las víctimas del Patronato de Redención de Penas por el Trabajo, ideado por el jesuita Pérez Pulgar. Para algunos presuntos eruditos del régimen, como su biógrafo, Nicolás González Ruíz, esta medida planteaba una solución eficaz para “la recuperación moral de los extraviados ideológicamente”.

Meyer Moll murió en 1949 enfermo de cáncer, destrozado de las prisiones y los trabajos esclavos. Juan Benlliure Aybar fue condenado a 20 años con expropiación de casa, tierra y otras posesiones

Semejante patraña es rebatida por Yolanda Martín-Alameda, nieta del campesino Juan Benlliure Aybar, condenado también a trabajos esclavos tras la guerra: “Aquella era una medida calculada y orquestada para descongestionar las cárceles y tener mano de obra barata”. Esclava, en este caso.
¿Los delitos de Benlliure? Haber sido secretario de la cooperativa agraria y quinto regidor del consejo municipal de su pueblo, Tendilla, en la provincia de Guadalajara. A la pena de 20 años de cárcel se sumó la expropiación de su casa, su tierra, sus mulas y el resto de sus posesiones.

“Incluso fue desterrado de su pueblo, mi familia no volvió a su pueblo hasta 1955, cuando el abuelo murió”, después de caer dos veces del andamio desde el que picaba piedra para construir el pantano de Pálmaces de Jadraque (Guadalajara).

Aquellos accidentes no impidieron que tanto él como su familia siguieran viviendo en los barracones que habitaban los presos esclavos. Tras quedar incapacitado para el trabajo físico más duro, ejerció de aguador entre sus compañeros y le asignaron otro tipo de tareas.

También en casa de los Benlliure se hizo “un absoluto silencio en torno a la figura del abuelo”, recuerda Yolanda, que nunca dejó de hacer preguntas durante su infancia y su adolescencia, para lograr “tejer el mosaico de todo lo que había vivido la familia”.

VERDAD, JUSTICIA Y REPARACIÓN
Estas dos familias, las descendientes de Willy Meyer y de Juan Benlliure, son hoy vecinas de Rivas y están unidas en un objetivo común: hacer saber la verdad de cuanto ocurrió, hacer justicia y conseguir la reparación de sus familiares. Para ello, han presentado sendas querellas en los juzgados de Instrucción de Montijo (Badajoz) y Sigüenza (Guadalajara), siguiendo el camino de centenares de víctimas del franquismo que quieren acabar con la impunidad de un régimen que murió hace 50 años sin que se juzgara a ninguno de sus criminales. Ni siquiera la reciente Ley de Memoria Democrática abre la puerta a esta posibilidad.

También en casa de los Benlliure se hizo “un absoluto silencio en torno a la figura del abuelo”, recuerda Yolanda, que nunca dejó de hacer preguntas durante su infancia para “tejer el mosaico de todo lo que había vivido la familia»

Cuenta Jacinto Lara, el coordinador jurídico de la Coordinadora estatal de apoyo a la Querella Argentina contra crímenes del franquismo (CeAQUA), que son muchas las querellas que se han inadmitido a trámite por la justicia española, escudada en la prescripción de los delitos y en la Ley de Amnistía de 1977. Para este abogado, los argumentos son “contradictorios” con el Derecho Penal Internacional, con los Derechos Humanos y con muchos de los convenios internacionales suscritos por el estado español.

En todo caso, la esperanza se atisba en la admisión a trámite de cuatro querellas similares en dos juzgados de Valencia, Madrid y Galicia. De no prosperar, las querellas de estas dos familias ripenses seguirán su cauce de recursos ante instancias superiores. Lara recuerda que, en dos ocasiones, el Tribunal Constitucional se ha partido en dos, con magistrados que han emitido votos particulares reconociendo la legitimidad de estas denuncias, que apuntan como responsables subsidiarios de aquellos crímenes al estado español, al Ejército y a las empresas que se beneficiaron del trabajo esclavo de Meyer, Benlliure y tantos miles de presos republicanos.

Las dos familias y el equipo jurídico de CeAQUA presentaron esta acción judicial en Rivas el pasado 20 de octubre. Lo hicieron acompañados de la alcaldesa de la ciudad, Aída Castillejo, que señaló que aquel era “un acto de memoria, de dignidad y de justicia”. “Tenéis el apoyo de vuestra ciudad”, dijo la regidora, asegurando que “hay heridas abiertas” y que “un país que quiere construir una democracia real tiene que mirar de frente a su historia”. En la pasada primavera, el Ayuntamiento de Rivas aprobó en pleno una moción de adhesión a estas querellas contra el trabajo esclavo del franquismo.

Últimas noticias / Participación ciudadana

Últimos vídeos / Participación ciudadana

BUSCAR NOTICIAS

ACCESOS DESTACADOS

TRANSPARENCIA

RIVAS AL DÍA

RIVAS CULTURAL

AHORA EN PORTADA

El mejor plan es adoptar, no comprar

El mejor plan es adoptar, no comprar

TRÁMITES DESTACADOS

Documento informativo que indica la residencia y el domicilio habitual.

Puede consultar todo lo relacion con sus tributos

Realizar el pago de impuestos y tasas on-line

Presentar escritos o comunicaciones dirigidas al Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid

OFICINAS DEL SERVICIO DE ATENCIÓN A LA CIUDADANÍA

SUBIR