- Entrevista: Emilio Silva.
Günter Schwaiger, austríaco nacido en 1965, lleva veinte años en España y ha dirigido documentales sobre temas muy diversos: desde las fosas de la dictadura hasta las grandes fiestas de los DJs en Ibiza. Siempre ha tratado de explicar una realidad.
En casos como ‘La maleta de Marta’, su implicación va mucho más allá de la realización de la película. Ha convertido la lucha contra la violencia de género en una de sus causas. La cinta se proyecta el viernes 22 (19.00) en el salón de actos del Ayuntamiento. Después habrá un coloquio con el público, en el que participa el director. Se trata de uno de los actos que el Consistorio organiza en torno al Día Internacional contra la violencia hacia las mujeres.
¿Cómo surge este proyecto, cuál es su chispa original? En España este tema es muy visible. Vengo de Austria, donde es mucho más invisible y todavía se soluciona en privado. Para mí ha sido un gran aprendizaje. Ya en la investigación previa me fui dando cuenta de lo poco que sabía al respecto. En mi país todavía se considera que son crímenes pasionales, cosas de latinos. En los países del norte de Europa hay, en proporción a la población, muchos más crímenes de violencia de género que aquí. También existen tópicos, como que esta violencia se ejerce en estratos sociales bajos y con baja formación, cuando se trata de algo transversal.
¿Cómo encontró a Marta? Llegué a ella a través de Amnistía Internacional y de María Naredo, una experta en el tema que colabora con ellos. Estuvimos tres días con ella y nos admiró su capacidad de lucha, su vitalidad, sus enormes ganas de salir adelante; algo que, creo, transmite la película.
¿Hubiera sido muy diferente el documental si lo hubiera dirigido una mujer? Creo que sí, porque para mí ha supuesto un gran aprendizaje y eso lo ha condicionado. Por ejemplo, la presencia de hombres como el que relata su proceso en la escalada del maltrato. Creí que era necesaria su presencia para que el espectador pudiera entender mejor un fenómeno de naturaleza compleja.
¿Qué efecto persigue la película? Por un lado, dar a conocer. Muchas veces el tratamiento de estos casos en los medios de comunicación se hace desde el morbo, una noticia fugaz y trágica. Hemos huido completamente de eso. La película les puede servir a mujeres como Marta para denunciar su desamparo; su agresor ha salido de la cárcel y ella tiene que vivir oculta porque no tiene derecho a ningún tipo de protección. Y después tiene que ver con el conocimiento, con mostrar que, más allá de esta tragedia, hay mujeres luchando por la vida.
¿Cuáles son las diferencias entre España y Austria al respecto? En Austria estas cuestiones se siguen escondiendo, lo que desprotege a las víctimas. Hay una ley muy bien dotada de recursos, pero es muy raro que las víctimas aparezcan públicamente. En España es una cuestión mucho más pública desde hace unos años, y hay una ley que podría ser mejor que la de mi país pero no está bien dotada de recursos. Aquí falta la voluntad política que ponga todos los medios necesarios para paliar en lo posible el sufrimiento de estas mujeres.
- ‘LA MALETA DE MARTA’. VIERNES 22 / 19.00. Salón de actos del Ayuntamiento


