Por sus rincones han jugado ya varias generaciones de niñas y niños de Rivas Vaciamadrid. Pero pocas personas recordarán el origen y significado de su nombre. Bhima Sangha, además de ser el primer centro de referencia para la infancia ripense, y pionero en la región, es también el nombre de un sindicato de niños trabajadores de la India. Y resignificar este nombre constituyó un acto simbólico de gran relevancia hace ahora dos décadas.
“Nos pareció importante poner a un centro infantil un nombre que recordara que no todas los niñas y niños del mundo tienen las mismas oportunidades”, explica Ricardo García, ripense de 62 años que fue director de la Concejalía de Infancia de 2003 a 2007, justo los años en los que se edificó el Bhima Sangha, un espacio que cumple 20 años a primeros de octubre, y nació con vocación de dar respuesta a las necesidades de la infancia y las familias.
Pero no solo para estar y realizar actividades. También, para crecer como ciudadanía de plenos derechos. Así, el Bhima fue el primer edificio de la Comunidad de Madrid donde todos los programas y servicios podían ser modificados o proyectados por la propia infancia local.
Y, ¿qué ideas alumbraron un espacio de estas características? Ricardo García desgrana el contexto en que llega a materializarse la iniciativa. “El Ayuntamiento trabajaba desde hacía tiempo en redes y organizaciones supramunicipales que abogaban por establecer a la infancia como sujeto de plenos derechos; de construir una sociedad donde se tuviera más en cuenta su opinión y, además, que fueran agentes activos en las decisiones sobre su ciudad”.

Ricardo García fue director de la Concejalía de Infancia y Juventud entre 2003 y 2007.
Así, Ricardo y el equipo municipal se impregnaron de todas las buenas prácticas y filosofías de la época en torno a esa idea. Una, en particular, resonó con fuerza. “En el libro ‘La ciudad de los niños’, el pedagogo italiano Francesco Tonucci pregunta a la infancia del municipio de Fano cómo querían que fuera su ciudad. Y la respuesta fue muy sencilla. Pedían disfrutar de los mismos metros cuadrados que utilizaban las personas adultas”.
Con todo, la adopción de tantas buenas ideas para otorgar protagonismo a la infancia no podían quedarse solo en eso, en ideas sin forma, sino que había que materializarlas “en la construcción de un edificio que fuera suyo, gestionado y exclusivo para ellos y ellas”, sintetiza Ricardo.
Y el Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid comenzó a levantar la infraestructura, no exenta de episodios para el anecdotario histórico, por ejemplo, la sustracción del cobre la noche antes de la inauguración. “Tuvimos que improvisarlo sin luz”, cuenta hoy el exdirector, y subraya que se queda con la reacción de la gente de Rivas cuando conocían el espacio. “El Bhima se cedía para celebrar acontecimientos importantes. Recuerdo que cuando anunciamos esta medida, una familia pidió celebrar el cumpleaños de su hijo pero no estaba muy segura que esto pudiera ser cierto. No se me olvida la cara de felicidad de la madre cuando llegué a abrirles la puerta, y las mil gracias que me dio. Aquello me confirmó que no solo habíamos construido un edificio gestionado desde lo público, también, desde las propias familias, y que había sido muy buena idea”.
Era octubre de 2006. Por entonces, la mitad de la población ripense tenía menos de 18 años. A tenor de estas cifras, activar una política pública de infancia y juventud nutriéndola de espacios se terciaba imperativo. “Nos preguntamos también qué podía hacer un ayuntamiento para ayudar a la ciudadanía a superar las diferentes dificultades que se encuentren en su vida. Y planteamos un programa de los 0 años hasta la emancipación, y que se plasmaba en políticas para el desarrollo personal, cultural y político, de forma que niñas, niños y jóvenes pudieran intervenir en las ideas que quisieran plasmar en su ciudad”, relata Ricardo. Y así surgieron los foros, las audiencias públicas o el acogimiento civil.
LA PRIMERA GENERACIÓN DEL BHIMA SANGHA
Nahomi Fraguas participó en la primera bebeteca organizada en el Bhima. 20 años después, aún conserva algunas de las amistades que aquellos años tejieron su madre y su padre con otras familias usuarias del centro. Su tribu de crianza resistió los vaivenes del tiempo, uno de los aspectos más gratificantes que proporcionan los espacios de convivencia en la etapa infantil. “Por lo que me cuentan mis padres y las fotos que veo, debió ser una etapa muy feliz”, cuenta Nahomi, quien, tiempo después, con 6 años, pasó a integrar el Foro Infantil.
Este grupo de participación pública utiliza también las instalaciones del Bhima. Ahí, Nahomi completó el ciclo, hasta sus 12 años, y de esta etapa sí recupera recuerdos propios. “La pernocta del final de curso era lo mejor. Esperaba todo el curso ese momento. Era muy divertido”. “También recuerdo los chorritos de agua, las actividades o el tobogán gigante. Lo pasábamos muy bien”, resume la joven ripense.
Sobre el popular tobogán, Ricardo García retoma las palabras de un educador del Bhima que proponía que cada persona adulta que entrase al centro también debía bajar por esta rampa de fantasía, al menos una vez en su vida. Una buena forma de celebrar este 20 cumpleaños. Para seguir jugando, para seguir soñando.

FIESTA ANIVERSARIO: SÁBADO 3 OCTUBRE / 11.00-17.00
Centro Bhima Sangha. Avenida de Armando Rodríguez, s/n.
Entrada libre.


