Más información
- Texto: José Luis Corretjé. Fotografía: Jesús Pérez. Publicaado en Rivas Al Día febrero 2012
Yo no tenía el más mínimo interés en estos concursos pero entre mi novia y mis amigos me convencieron para que enviara un mail con mis fotos y me presentara al certamen», dice este joven ripense que no encaja en el estereotipo que se espera cuando se entrevista a Mister Madrid 2011.
Juan Manuel Suárez, 28 años, llegó a Rivas cuando apenas había cumplido tres años para vivir en Covibar, un barrio que nunca ha abandonado. Desde pequeño sus padres le enseñaron que para subsistir hay que ganarse el pan con esfuerzo y esta máxima no se le olvidado hasta la fecha. «A mí me inculcaron en mi familia que se sale adelante trabajando duro. Por eso me levanto temprano cada mañana», subraya, aunque reconoce que a su gente le ha hecho mucha ilusión que ganara este premio.
Nos citamos con él para la sesión fotográfica en la plaza de las Ranas, uno de los lugares más reconocidos de Covibar. Enseguida saluda a un amigo al que conoce «de toda la vida». Se nota que éste es su territorio y que la presencia de la cámara le hace sentirse como pez en el agua. No muy lejos de esta plaza, que se construyó junto al resto del barrio tres décadas atrás, se halla el colegio público El Olivar, en el que estudió educación primaria. Después fue al IES Duque de Rivas a completar su formación.
ORGULLO DE AMIGO
«Cuando mis amigos supieron que me presentaba a Mister España quisieron estar a mi lado», dice nuestro entrevistado sin ocultar el lugar que ocupa en su escala de valores la amistad. El concurso, que se celebró en Sevilla el pasado mes de noviembre, coronó a mister Toledo, pero el resultado no fue lo más importante. «Yo me lo planteé como una experiencia divertida. Éramos 52 jóvenes de toda España y te aseguro que la convivencia del grupo resultó muy interesante», concluye.
Entre sus sueños cita el de dedicarse profesionalmente a la pasarela. «Yo soy más de otro tipo de trabajos. No me veo dentro del prototipo de modelo», aclara. Juan Manuel se gana la vida como monitor de spinning (ciclo indoor, prefiere denominarlo) en dos gimnasios, uno de ellos el Palestra de Rivas. «Aquí hay un ambientazo que no se da en el otro al que voy y que está en el centro de Madrid. En Rivas la gente se conoce y disfruta mucho. Y eso se agradece», nos cuenta.
«Estoy orgulloso de Rivas. Es un sitio perfecto para montar en bici, hacer deporte y pasear con el perro. Me identifico con esta ciudad»
ENTRE COPAS
Los fines de semana completa el salario sirviendo copas y preparando combinados en ‘La bodeguita de en medio’, una conocida coctelería ubicada en la calle Alcalá. «Reconozco que tengo mucha suerte porque trabajo en lo que me gusta y los compañeros son estupendos», insiste sin ocultar su sonrisa.
Otro de sus temas favoritos es su ciudad. «Estoy orgulloso de Rivas. Es un sitio perfecto para montar en bici, hacer deporte y pasear con el perro. Uno de mis lugares favoritos es el Cerro del Telégrafo», señala. Destaca que pese al enorme cambio que ha registrado en los últimos años con la llegada de miles de nuevos vecinos y vecinas, Rivas mantiene la esencia del barrio que conoció en su infancia. «Me siento identificado con los valores que distinguen a este municipio y no tengo de momento la menor intención de marcharme a vivir a otro sitio», remarca.



