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Viaje al interior del pequeño centro comercial

Rivas cuenta con más de 600 pequeños y medianos comercios que dinamizan los barrios. Conoce en el siguiente reportaje las historias humanas que hay detrás de cada comercio.

Viaje al interior del pequeño centro comercial

Reportaje incluido en la revista municipal ‘Rivas al Día’ de junio.

Texto: Patricia Campelo  Fotografía: Luis García Craus.

Asomarse a las tiendas del pequeño centro comercial del barrio tiene sus ventajas: un trato cercano, confianza en la calidad del producto, consejos gratuitos y especialización profesional. Además, provoca la concurrencia del entorno, circunstancia que cubre las calles de una vitalidad que llama al asentamiento de nuevos comercios.

Pero la crisis ha hecho mella en el normal desarrollo de la economía. Y Rivas no es ajena a la inseguridad que afecta, en mayor medida, a la pequeña y mediana empresa: el grueso del tejido comercial de una ciudad que cuenta con más de 600 establecimientos, según datos de la Concejalía de Desarrollo Económico.

Problemas como la escasa concesión de crédito, el empobrecimiento de las clases medias y el miedo acuciante que empuja a las familias a disminuir sus gastos a favor de sus ahorros dejan un escenario complicado tanto para el negocio que comienza como para el que trata de sostenerse tras años continuados.

Es el caso de las tiendas que se concentran en los pequeños centros comerciales de Rivas: lugares que antaño fueron animados puntos de convivencia vecinal y que hoy en día padecen las hostilidades del sistema económico.

En el siguiente reportaje se hilvanan testimonios de vecinos y vecinas que mantienen sus negocios desde hace años junto con quienes han emprendido recientemente la experiencia del autoempleo. A través de estos relatos se traza la historia de los centros comerciales de Rivas, espacios que contribuyeron a eliminar ese manido atributo de ‘ciudad dormitorio’ con el que se identificaba a las urbes de la periferia madrileña hace un par de décadas.

UN ZOCO PARA RIVAS

Al igual que otros municipios, Rivas también se hizo con un ‘zoco’, hace 26 años. Algunos de los centros más antiguos del país coinciden en denominarse como los populares espacios comerciales del mundo árabe. El Zoco de Rivas, además, profundiza en esa evocación emulando la arquitectura arábiga con el arco y las columnas de su fachada. En su interior, cuenta con 48 locales de los que, actualmente, algo más de 20 permanecen abiertos.

“Los comercios dan vida al barrio, alegría. Ver gente por la calle es importante”

Isabel Cubero es la dueña de El Bazar -una tienda de ropa, complementos, regalos y decoración ubicada en la planta baja- y todo un ejemplo de supervivencia empresarial. Emprendedora pionera en el municipio, supo detectar las incipientes necesidades de sus vecinos y vecinas, y adelantarse.

En 1987, cuando la población de Rivas contaba con 6.300 habitantes, el Zoco se convirtió en el primer centro comercial. Ubicado en la zona oeste de la ciudad y rodeado de las primeras urbanizaciones pobladas por los colonos que revitalizaron la zona, esta superficie comercial se convirtió en un concurrido punto de encuentro vecinal.

“Recuerdo que los chicos de ASPADIR ponían aquí belenes en la campaña de Navidad. Como no había otros centros, éste tenía mucha vida, algo que ahora falta”, señala. A lo largo de estas dos décadas, Isabel ¿que se ubicó en el Zoco en 1991– ha sido testigo del desfile de negocios que han intentado abrirse paso. “He visto cerrar muchos; de las pioneras sólo quedamos Puri, de la papelería; Lola, de la tienda de caramelos, y yo”.

Interrogada por las claves para mantener su negocio después de tantos años, esta ripense lo tiene claro: “Me voy adaptando”. “En los pueblos vives de la clientela que te hayas trabajado; puede venir alguien de paso, pero fundamentalmente te mantienes por tus clientes de quien sabes sus gustos y con quienes tienes complicidad. Eso es lo que tengo para luchar contra los grandes centros comerciales”, asegura. Antes de ubicar su negocio en Rivas, Isabel realizó un estudio de mercado, primer paso que ella considera “imprescindible” para que un negocio arranque con fuerza.

“Veíamos que aquí no había nada, y montamos un negocio de regalos, decoración y construcción de piscinas. Más tarde, una tintorería. Todo, en el Zoco”, relata Isabel. “Dejé lo de las piscinas porque empezaron a surgir otros negocios iguales por la zona. Pasó igual con las tintorerías, así que me quedé sólo con los regalos, complementos y decoración”, explica.

Isabel vivió una etapa dorada en la que llegó a tener hasta cinco personas empleadas. “Lo supimos hacer bien”, concluye.

“En los pueblos vives de la clientela que te hayas trabajado. Eso es lo que tienes para luchar contra los grandes centros comerciales”

Frente a la veterana Isabel, a unos metros de distancia y en la planta de arriba, las chicas de Los secretos de Mar ubicaron, el pasado octubre, su negocio de juguetes eróticos. Llegaron al Zoco tras probar suerte en una gran superficie como es el área comercial Rivas Centro, pero optaron por trasladarse a un otro más pequeño con un alquiler también más ajustado.

Al igual que Isabel, Marien Nortes, Marta Piñeiro y Marta Corrales cuentan con una clientela fidelizada que las mantiene a flote. El supermercado del Zoco echó el cierre a principios de 2014, con la consiguiente merma del tránsito por los pasillos del centro, circunstancia que han notado estas ripenses emprendedoras al igual que el resto de establecimientos. Aun así, reconocen que no les va mal. “Estábamos cansadas de la precariedad laboral; de trabajos con unas exigencias que no iban acordes a la remuneración”, critica Marien (31 años), nutricionista de profesión.

Para garantizar el éxito de su negocio, las tres socias cursaron formación en educación sexual y realizaron un estudio de campo. “En Rivas no había tiendas de este tipo; en los alrededores, tampoco. La opción para los usuarios de estos artículos era irse al centro de Madrid”, revela Marien. “Era un negocio innovador, y veíamos que aquí en Rivas sí podría cuadrar por el perfil de población, nivel de estudios, situación socioeconómica, etc”, detalla.

Sira Rego: “Somos conscientes de que el comercio de proximidad es el más afectado por esta crisis económica”

EL BULLICIO DEL SANTA MÓNICA

Situado en la zona oeste, el pequeño pero concurrido centro comercial de Santa Mónica abrió en 1994 y cuenta con 71 establecimientos abiertos, convirtiéndose así en uno de los que concentra el mayor porcentaje de actividad. Desde el pasado diciembre, un aroma a repostería inunda sus pasillos gracias a la tienda Marga¿s Muffin, de galletas, tartas, pasteles. Margarita Cámara es la emprendedora que se embarcó en este comercio hace año y medio y con el que atraviesa una difícil etapa.

“El negocio está bien, pero te fríen por todos los lados; parece que trabajas solo para pagar impuestos”, lamenta Margarita sobre un sistema económico que asfixia a base de gravámenes a la pequeña empresa. “No estoy desanimada por el negocio en sí, ya que tengo clientas fijas y estoy trabajando, sino por todo lo que lo rodea“, se sincera. Margarita, además, afronta sola todos los gastos que conlleva el negocio: alquiler del local, IVA trimestral y pago de autónomos entre otros. “Los bancos, además, te cierran todas las puertas, así que ya te planteas dejar el local y hacerlo desde casa”, resuelve.

Pero Margarita, que tiene contrato de alquiler del local hasta octubre, asegura que resistirá hasta entonces. “La tienda me encanta, y me gusta mucho hacer cosas; lo voy a seguir intentando”. Además, Margarita tiene su negocio ubicado en uno de los espacios más frecuentados de la ciudad. “El centro comercial está bien, es muy concurrido, la gente viene porque se corre la voz, pero te fríen por todos los lados”, insiste esta ripense que llegó a Rivas en 1989.

OCIO Y COMPRAS EN COVIBAR I

En 1992, Ana García Orejas abrió en el centro cívico Covibar la óptica Covilent, convirtiéndose en uno de los primeros establecimientos en poblar este animado espacio comercial. “Trabajaba en una tienda en Madrid, y vi la oportunidad de ampliar, de hacerlo para mí misma en lugar de para otras personas”, explica.

Como sucede en el resto de pequeños comercios, Ana ¿que cuenta con una em­pleada- también se nutre fundamentalmente de la clientela fija. “Hay personas que siguen confiando”, remacha.

Testigo de los cambios en la forma de comprar, Ana ha detectado cómo ahora se persigue más que nunca la oferta, el pack promocional. “Se busca y se compara más”, percibe.

Ubicado en Rivas Oeste, Covibar I, con su auditorio que continúa acogiendo eventos sociales y culturales, se convirtió pronto en un entretenido foco de convivencia para la ciudadanía de esta zona del municipio. El centro compatibilizó esa faceta de ocio con la vertiente comercial. Esta última, resiste pese a las dificultades con una veintena de establecimientos. “Siempre ha habido negocios pequeños, de autónomos, y cada vez se cierran más”, lamenta Ana.

NUEVA VECINDAD PARA COVIBAR II

En Covibar II, en el local que su madre dejaba tras cerrar una floristería, Mónica Elías (37 años) abrió el herbolario Sashida. “Ella pensaba alquilarlo y, en ese momento, yo me planteaba un cambio de rumbo”, confiesa.

Corría el año 2007, justo antes del estallido de la crisis económica, y esta ripense bióloga de profesión comenzó una complicada andadura que ha solventado con éxito. “El primer año es el más difícil porque nadie te conoce. Después, y a pesar de la crisis he ido creciendo; ahora tengo más clientela y ventas que hace cinco años, y tengo una empleada”, detalla.

Mónica explica la importancia de la profesionalidad para garantizar la continuidad del negocio: “Trabajé cinco años en investigación en el CSIC [Consejo Superior de Investigaciones Científicas], luego hice un año en fitoterapia de herbodietética y me sigo formando”.

La localización del espacio donde emplazar el negocio también es un punto de partida clave. “Por el barrio de la Luna no había herbolarios y, en previsión, habría pisos detrás. Ahora tengo clientela nueva que viene de ese barrio”, aclara.

En estos siete años, Mónica ha visto como muchos negocios han echado el cierre en Covibar II. Ahora hay 23 establecimientos abiertos. “Le falta vida al centro comercial, que todos los locales estuvieran funcionando y los negocios en marcha”. Para revitalizarlo, Mónica alude al precio de los alquileres, “que sean más bajos para que la gente se decida”, y a la publicidad. “Tenemos que llamar la atención porque en Rivas ahora hay muchos centros, y la gente coge el coche y se va al que quiera. Hay que decirle a la gente, ‘estamos aquí, y no hace falta que te vayas tan lejos porque te pueden interesar cosas cerca de tu casa'”.

A FLOTE EN LOS ARTOS

En el pequeño centro comercial más joven del municipio, Los Artos, se abre camino Carlos Gayo, que decidió emprender tras sufrir un ERE en su anterior trabajo. “Tenía 46 años y, a esa edad, no te quieren en ningún sitio, así que sólo te queda el autoempleo”, lamenta. No estaba relacionado con el mundo papelero, pero “la vida te va guiando”, confiesa, y así acabó abriendo la papelería Ancase en 2008, meses después de la apertura de este espacio comercial que, actualmente, cuenta con poco más de una decena de locales en funcionamiento.

“Vi que este centro estaba frente a un colegio, rodeado de muchas casas, una urbanización nueva con muchos habitantes y al lado de un polígono. Vi futuro”, confiesa. Las expectativas de Carlos se van cumpliendo gracias al trabajo, esfuerzo y muchas horas de dedicación.

“Fui el segundo local que abrió; no había afluencia de clientes y los dos primeros años fueron catastróficos”, se sincera. Desde su papelería, Carlos observa los locales de su planta. “Por este [frente al suyo] han pasado ya tres empresas en seis años. Ahora está en obras para volver a abrirlo, y el negocio que viene lleva 25 años funcionando. Esperemos que eso nos ayude al resto“, revela.

Precisamente, la variedad y la existencia de un comercio de gran volumen remolcan al resto de pequeños negocios. Carlos considera que, además, la restauración es clave para atraer clientela fija a diario. También, las actividades socioculturales pueden contribuir a aumentar el tránsito, aunque algunos centros ¿como es el caso de Los Artos- no se perciben como un centro de ocio, por lo que cuesta que estas iniciativas calen entre la ciudadanía, según considera Carlos.

“El año pasado hicimos varias campañas con [la asociación] Escritores de Rivas, pero la gente nos sigue conociendo como un centro de servicios”, incide. Para animar a la ciudadanía a acercarse a las tiendas del barrio, Carlos contrarresta la tendencia a pensar que el pequeño comercio maneja precios más elevados.

“Las grandes superficies pueden tener un producto gancho pero, en líneas generales, los precios son iguales ya que los fabricantes nos dan un precio igual a todos”, aclara Carlos. “Además, aquí puedes comprar sin tener que desplazarte en coche. Y si no nos ayudamos los unos a otros, Rivas acabará siendo una ciudad dormitorio. Los comercios dan vida al barrio, alegría. Ver gente por la calle es importante. Consigamos entre todos que Rivas siga hacia arriba“, concluye.

INNOVANDO EN LA VID

Una decena de pequeños establecimientos puebla las galerías comerciales de la Vid. Beatriz Arroyo es la presidenta de la comunidad de propietarios, equivalente a la gerencia de un centro comercial. Además, lleva la papelería Acuarela. Con la meta puesta en atraer clientela, Beatriz siempre piensa en cómo reinventar este espacio promoviendo iniciativas socioculturales.

“La última actividad fue un concurso de cuentos en el que colaboró todo el centro. Hicimos cestas de regalo para todos los participantes, y cada comercio aportó lo que pudo, con descuentos”, detalla. En fechas señaladas para el municipio, como el Día del Libro o las navidades, promueven campañas para atraer clientela, pero llega “menos gente de la que se necesitaría”, lamenta Beatriz. “Nos faltan más tiendas, que son las que dinamizan y dan movimiento al centro” frente a las oficinas, reclama.

La gran baza de espacios como La Vid, abierto desde 2003, es “la escucha”, “los consejos” y la “atención especializada”, enumera Beatriz. “Además, la mayoría somos propietarios del negocio, eres tu propio jefe, y tienes que tirar para adelante como sea. Hay preparación, formación y un gran interés por que la gente te compre y vuelva”, recalca.

Beatriz recuerda a la ciudadanía que ponen a disposición de particulares y asociaciones sus zonas comunes para el desarrollo de actividades sociales o culturales.

RIVAS, CON LA PEQUEÑA TIENDA

El 16% de la población ocupada de la ciudad trabaja de manera autónoma, frente al 12,7% de la Comunidad de Madrid. En 2013, además, Rivas fue el municipio madrileño con mayor tasa anual de crecimiento de autónomos afiliados (4,96%).

Para contribuir a dinamizar el pequeño comercio local, el Ayuntamiento ripense, a través de su Concejalía de Desarrollo Económico, viene impulsando en los últimos años un curso y un certamen de escaparatismo.

Este año, además, se celebró un taller sobre la misma temática realizado en colaboración con la Cámara de Comercio de Madrid.

En 2012 y 2013, tuvo lugar una yincana con premios por las tiendas de barrio, y se puso en marcha una exhaustiva campaña para promover las compras en Rivas durante el festival de música ‘En Vivo’.

El Ayuntamiento también ofrece formación al pequeño comercio para mejorar las técnicas de venta y, en esa línea, se imparten los cursos ‘Cómo vender a través de las redes sociales’, talleres de marketing personal y unas jornadas sobre e-commerce [comercio electrónico], entre otros.

Además, en el municipio existen puntos de encuentro para emprendedores donde pueden poner en común ideas y preocupaciones. Es el caso del laboratorio social Rivas Lab, de la escuela de mujeres emprendedoras, el grupo de Networking y el Centro de Iniciativas Empresariales, entre otros.

“Rivas continuará su política de impulso al comercio local para lograr que la ciudadanía se acerque a las pequeñas tiendas de su barrio, aquellas que nos ayudan a mantener una ciudad con calles llenas de vitalidad“, avanza Sira Rego, concejala de Desarrollo Económico.

“Somos conscientes de que el comercio de proximidad es el más afectado por esta crisis económica”, añade.

La Asociación de Empresas Pequeñas y Medianas de Rivas Vaciamadrid ¿ASEMPYMER-, la Asociación de Comerciantes de Covibar y la Asociación Centro de Empresas de Rivas ¿ACER– son los otros puntos de encuentro de apoyo al tejido comer

**En la fotogalería anexa figuaran fotografías de otros comercios participantes en el reportaje fotográfico, como Semillando Sotillo, de productos agroecológicos, El Pecado, una tienda de delicatessen, y la floristería Brotes y más, todos ubicados en El Zoco.

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