En plena ola de asalto y derribo a los servicios públicos, con un desplazamiento de recursos hacia la empresa privada en detrimento del interés general -ahí está el caso del hospital de la red pública gestionado por una firma donde se ordena anteponer el beneficio económico a una atención sanitaria adecuada-, reivindicar lo común es un ejercicio de justicia social. Con esa filosofía se crearon en Rivas Vaciamadrid, hace 16 años, los Premios al Compromiso Educativo Profesor Julio Pérez, que cada curso distinguen a quienes se significan en su lucha por preservar una escuela de calidad, acogedora e integradora. Una iniciativa surgida como agradecimiento a la comunidad educativa en toda su dimensión: profesorado, alumnado, familias, personal no docente y proyectos
educativos. Este reportaje lo protagonizan las personas galardonadas en la edición de 2025.
Los siguientes relatos ponen voz y rostro a quienes se esfuerzan cotidianamente por cuidar lo que es de todas y todos: la educación pública. Porque la escuela, el cole y el instituto son el espacio donde socializamos y pasamos la mayor parte de nuestra vida en la etapa infantil y adolescente. La casa común donde nos forjamos como personas.
“Que existan unos premios como estos es increíble. No pasa en ningún sitio. Lo que se hace en Rivas con la educación pública es un ejemplo que deberían seguir otros municipios”, subraya Begoña Valle Sotoca, maestra de infantil en la escuela Patas Arriba, que ha recibido el premio en la categoría de profesorado infantil. “Sin una escuela pública fuerte no tenemos igualdad de oportunidades”, resume la docente y divulgadora malagueña Lola Cabrillana, premio honorífico por su trayectoria educativa.
Si algo caracteriza a estos premios es la participación ciudadana. Todas las nominaciones son propuestas por la vecindad. Y luego es la población quien, de nuevo con su voto, contribuye a decidir las candidaturas finalistas. Rivas es lo que es gracias a su comunidad educativa, una de las señas de identidad más potentes para retratar a cualquier sociedad.
¿Por qué cuidar a la escuela pública? Porque como dijo Nelson Mandela, “la educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo”. Y cualquier cambio empieza por lo más cercano. Y ahí siempre está la escuela pública.

Begoña Valle Sotoca. Premio profesorado infantil
“Entras a la escuela Patas Arriba y ya huele a hogar”
Dice que está “alucinada”. Que todavía no se lo cree. Begoña Valle Sotoca, maestra de 48 años de la escuela infantil Patas Arriba, ha sido galardonada en la categoría de profesorado infantil. “Cada día con nuestros y nuestras peques, es paciente, cariñosa, amable y asertiva”, describían las familias cuando propusieron su candidatura. Que su nominación provenga de las madres y padres le emociona: “Cómo no voy a estar agradecida a las familias. Nos están dejando lo más bonito que tienen, sus hijas e hijos. Que reconozcan nuestro esfuerzo diario, la dedicación que ponemos, es muy hermoso”.
Begoña, que ejerce la docencia desde 2000, pertenece al equipo fundador de Patas Arribas, que abrió en 2004: “Es un lugar mágico. Tienes que vivirlo y sentirlo desde dentro. Entras a Patas y ya huele a hogar. Se trabajan cada día un montón de valores: empatía, respeto, comunicación, escucha, sororidad”. Todas las trabajadoras son mujeres: 13 maestras, la directora, dos compañeras en cocina y otras dos en labores de limpieza. “Somos un equipo muy consolidado y apasionado. Compartimos la misma visión sobre la educación”.
¿Lo mejor de su oficio? “Estar con los peques. Mi madre fue educadora infantil. Y me transmitió su pasión por la infancia. Es un trabajo muy agradecido. Por muchos problemas que traigas de casa, entras en la escuela y se te olvida todo”.
Para Begoña, enseñar es crecer: “Crecer yo también. No siento que estoy enseñando, siento que crecemos juntos: las niñas, los niños y yo”. Pero cuando toca desanudar el lazo creado durante esa primera etapa infantil (0-3 años), llega la tristeza: “Te pasas tres años con un grupo de niñas y niños con quienes compartes más tiempo que con tus hijas e hijos. Les quieres. Y cuando se marchan al colegio te dejan un vacío enorme. Cada vez que terminamos el ciclo, lo pasamos mal. Luego entran niñas y niños nuevos, y vuelves a quererles y abrirles tu corazón”.
Natalia Masa. Premio profesorado de primaria
La última de una gran saga de maestros y maestras
Viniendo de la familia que viene, Natalia Masa no podía ser otra cosa que maestra. “Vengo de una familia de maestros, de varias generaciones atrás: mis padres, mis abuelos, mis bisabuelos, mis tatarabuelos…”, enuncia esta profesora de primaria del CEIP Dulce Chacón, que suma a su larga lista a otra “maestra de raza”, en este caso su hermana. Y es que, “el magisterio está en nuestros genes”, aunque en un principio pensó en dedicarse a otra cosa.
Así que estudió Derecho y luego Relaciones Públicas e incluso ejerció, pero “siempre acababa yendo a los coles de mis padres, a echarles una mano: al Olivar, al Mario Benedetti…”. “Nos pasábamos las últimas quincenas de junio y las primeras de septiembre echando un capote a mis padres, jugando entre aulas llenas de polvo y corrigiendo exámenes de mentira”, evoca en su charla con ‘Rivas al Día’.
Natalia ha ganado el premio al al profesorado de primaria, por su trabajo en el CEIP Dulce Chacón desde hace ya 16 años. ¿Su secreto? El cariño. Lo tiene claro y tiene claro de quién lo heredó: “Cuando empecé, tuve a unos alumnos a los que les costaba mucho el aprendizaje de las materias y mi madre me dio un consejo: Quiérelos mucho”. “Al final, no solo enseñamos matemáticas, lengua o ciencias, enseñamos a convivir y a practicar un poco con esto que se llama vida, que es más complejo”, resume.
Activa en los consejos escolares y en las AFA, una de las cosas que más valora es el compromiso de Rivas con la educación pública, que viene “desde hace muchísimos años, desde que Rivas era algo muy pequeñito”. “Yo he tenido la suerte de que, casi todos los años de docencia y trabajo, los he hecho aquí en Rivas”, resume la última de una gran estirpe de maestras y maestros.

Estela Rodríguez Pérez. Premio profesorado de secundaria
“Para una educación de calidad hay que cuidar al profesorado”
Profesora vocacional, vincula la docencia a la alegría. La letra, por la risa entra, podría ser su lema. Imparte lengua y literatura en el IES Las Lagunas, materias con las que más divertida le parece la conexión con el mundo adolescente. “Me gusta estar con adolescentes porque me lo paso muy bien. Sus vidas son un divertido caos y encuentro en la lengua y la literatura la mejor razón para estar con ellos”, explica Estela Rodríguez Pérez, galardonada con el premio Julio Pérez en la categoría de profesorado de secundaria. En definitiva, la palabra como el mejor puente posible con el mundo adolescente.
Por esa alborozada visión de la docencia, y su implicación y esfuerzo por mejorar la convivencia, en su centro la propusieron como candidata a estos galardones. Algo que le da vergüenza, confiesa, pero por lo que se siente muy agradecida. “Estoy rodeada de profes de quienes absorbo todo y que, de pronto, me den a mí este premio está muy bien, estoy muy contenta, pero soy consciente que no significa ser mejor ni peor”.
Desde el proyecto de convivencia, pusieron en marcha iniciativas como la recaudación de fondos para viajes a través de la venta de claveles en San Valentín, o escribir en papel un ‘DM’, los mensajes directos de X (Twitter) para el instituto. “Son cosas que crean unidad de centro”. El proyecto de convivencia se realiza en todos los institutos ripenses, y una vez al año se reúnen en un encuentro de ‘Interprofes’ y otro de ‘Interies’, en este caso, con todo el alumnado mediador. “Allí se conocen y es algo muy bonito”. “Para ser mediadores, reciben una formación a principio de curso que imparte el Ayuntamiento para que sepan en qué consiste, que no hay que juzgar o que hay que tener asertividad”. Este es el quinto curso de Estela mientras permanece en expectativa de destino. Y es, también, su único instituto conocido. “¿Debería salir a ver mundo? Supongo que sí, pero aquí estoy muy a gusto”, resume.

Gaël Sánchez Fresnillo. Premio alumnado de primaria
Gaël y el reconocimiento al esfuerzo
A la pregunta de qué es lo que más le gusta del colegio, responde rápido, con un verbo que sintetiza las razones que le han llevado a obtener el premio Profesor Julio Pérez en la categoría de Alumnado de Primaria: “Trabajar”. Gaël Sánchez Fresnillo, de 7 años, subió al escenario el pasado 28 de noviembre solo en compañía de su hermana, de 5, por decisión propia, a recoger el diploma y la estatuilla que le reconocen su esfuerzo diario en el camino del aprendizaje. Un esfuerzo que sirve de referencia para el resto de alumnado y, por eso, desde su centro, el CEIP José Iturzaeta, decidieron nominarle a estos premios educativos. La balanza de votos se inclinó a su favor, y hoy, él y su familia sienten agradecimiento.
“Ha sido un detalle con mucho cariño y un bonito reconocimiento. Estamos muy orgullosos de él”, reconoce su madre, Alicia Fresnillo. Gaël responde a la llamada de ‘Rivas al Día’ al otro lado del teléfono. Afirma que su asignatura favorita es ‘edufis’ (educación física). También asegura que le gustan los números y, de mayor, quiere ser Dj de las canciones de las guerreras K-pop, la película de canciones de pop coreano que arrasa entre peques.
Antes de la entrevista, un sábado a finales del pasado diciembre, ya ha estado trabajando en casa, haciendo sus “taerillas”, como suele decir. “Gaël tiene limitaciones sensoriales a nivel de visión y audición que implican una mayor carga de trabajo. Necesita un poco más de apoyo y ayudas de fisio, logopeda o terapia ocupacional. Y están muy contentos con él porque trabaja mucho, hace todo lo que le mandan y, además, siempre contento y sonriendo. Y esa es una de las razones por la que le dan este reconocimiento”, explica su padre, Borja Sánchez.
“Hoy en día, cuando el esfuerzo es una cosa tan denostada, nos parece que Gaël da grandes lecciones. Es un orgullo que su hermana y sus compañeros le vean trabajar”, concluye Alicia.

Emma Lázaro. Premio alumnado de secundaria
“Luchamos por el derecho a la desconexión estudiantil”
Emma Lázaro es alumna del IES Las Lagunas. Estudia el bachillerato de Ciencias y tiene muy claro cuál es su objetivo: estudiar Biología. Entre libros y apuntes, también encuentra tiempo para participar de forma activa en el Consejo Escolar de su centro, al que ha llevado un problema al que se enfrentan tanto ella como sus compañeros y compañeras de clase: el derecho a la desconexión estudiantil. “No podéis venir aquí –comenta dirigiéndose al profesorado – y poner deberes un domingo por la tarde solo porque tengamos el aula virtual”. “No pueden abusar el aula virtual”, insiste esta joven que es también integrante del Foro Juvenil y que cursó primaria en el CEIP Victoria Kent.
De aquel tiempo recuerda que “hacíamos muchas actividades”. “Una noche de Halloween nos quedamos con las familias a dormir en el gimnasio”, evoca en una breve charla con ‘Rivas al Día’, en la que también alude a otros problemas de la juventud y adolescencia ripense. “No me movilizo tanto por mi barrio como por la adolescencia”, señala. Entre esas reivindicaciones, colocar toldos en los parques de calistenia para paliar las altas temperaturas del verano en Rivas. Emma lo propuso en el Foro Juvenil, de ahí se lanzaron al Presupuesto Participativo, donde también plantearon la construcción de más parques para adolescentes.
Emma ha sido galardonada con el Premio al Compromiso Educativo Julio Pérez al alumnado de Secundaria. Esta ha sido su segunda nominación y con ella ha llegado el premio. “No me lo esperaba del todo, aunque la gente decía que era obvio que lo iba a ganar”, confiesa esta chica a la que definen como “una persona incansable, colaboradora y participativa, que se moviliza por todas aquellas causas que considera justas y que siempre está dispuesta a asumir responsabilidades”.

Irene Pais. Premio familias
“Tenemos que trabajar en equipo”
Tres determinantes sentencias pusieron en órbita la nominación de Irene Pais a los XVI Premios Profesor Julio Pérez. “Por su compromiso con la educación pública. Por ser una persona llena de luz. Por su alegría contagiosa para trabajar con las familias”. Tres frases sencillas. Tres declaraciones que abrieron un camino cuya meta se escenificó con la recogida del galardón, el pasado 28 de noviembre, cuando esta madre ripense y cofundadora, con su pareja, de una escuela de idiomas representó la lucha de las familias en defensa de la educación pública.
“Fue un momento muy bonito. Lo viví con muchos nervios. Es un honor impresionante, y no soy más que nadie. Hay mucha gente a pie de cañón. Pero soy agradecida y me siento afortunada”. Entre gratitud y sonrojo oscilaban sus emociones apenas unos días después de recibir la estatuilla, en su caso, en la categoría Familias. Al otro lado del teléfono responde a ‘Rivas al Día’ con verbo apresurado, tocado, parece, por la energía que desprende su personalidad. Una idea que se contrasta rápido con esta afirmación: “Si no estuviera en esta lucha estaría en otra: saharauis, sanidad pública… Hay muchos agujeros”. Hace años, Irene fue voluntaria en Cruz Rojas, en ambulancias. “Esto va mucho con la persona”, reconoce.
Aun con todo, este activismo se traduce en muchas horas que le resta al tiempo en familia o al trabajo. En su caso, desde la Plataforma Emergencia Educativa de Rivas. “Como soy autónoma, sigo por las noches o fines de semana. Es mucho trabajo entre comisión permanente, plenarios, mesa de salud y de absentismo, reuniones o juntas”, enumera. “Cuando los niños son chiquititos es un sacrificio muy grande. Son muchos años que les quitas cuando miras hacia atrás. Pero está bien, las cosas hay que lucharlas. Al final lo haces por ellos y por todos”, reconoce, y concluye señalando demandas como la falta de recursos, personal especializado y ratios al máximo o por encima. “Ahora hay depresiones, intentos autolíticos, redes sociales… Se ha abierto una caja de pandora. Tenemos que trabajar en equipo y necesitamos medidas que vengan de mucho más arriba porque la gente está sobrepasada”.

Feria de la Ciencia (IES Las Lagunas). Premio proyecto educativo
“La Feria de la Ciencia es una forma de devolver a Rivas lo que nos aporta como ciudad”
Como si el mismo Melquíades desembarcara en Rivas desde el Macondo de ‘Cien años de soledad’ con sus artilugios de inventos imposibles, la Feria de la Ciencia es la romería estudiantil más sorprendente de la ciudad: un evento anual donde el alumnado muestra su talento más experimental. Creada en 2017 por el instituto público Las Lagunas a imagen de la Feria de la Ciencia de Madrid, un sábado de primavera, decenas de estudiantes despliegan por el centro educativo experimentos científicos y de otros saberes. En la última edición de 2025, por ejemplo, “se presentaron investigaciones sobre resonancia y magnetismo que el instituto llevará a la Feria de la Ciencia de Madrid 2026. También había varios juegos matemáticos y de magia. Y una maqueta de pueblos históricos. Se puede ampliar su denominación y decir que es una feria de la ciencia y de las culturas”, explica Raúl Vallejo Martínez, madrileño de 50 años, profesor de Física y Química y jefe de estudios desde 2022, año en que llegó a Las Lagunas.
Al ser un premio coral, Raúl Vallejo habla en representación de toda la comunidad que moldea el proyecto: alumnado, docentes y familias: “Sorprende la cantidad de padres y madres que colaboran, ayudan muchísimo y lo viven como algo propio”. Y reivindica la proyección que alcanza el instituto con este evento: “Es una forma de devolver a Rivas lo que nos aporta, de abrirnos al municipio”. Y presume, con humildad, de que son de los pocos institutos de la Comunidad de Madrid con participación en todas las ediciones de la Feria de la Ciencia de Madrid.
¿Las virtudes pedagógicas de la exhibición? “Es una aplicación directa de la ciencia que te ayuda a entender lo visto en clase. Entrenamos al alumnado para que hable en público, desarrollando la presentación y el fundamento científico que explica cada experimento”.
Si le preguntan que, en esta vida, física y química para qué, sentencia: “Para todo. La química está en todos los aspectos de nuestro día a día. Y la física igual, desde construir un puente hasta cualquier aparato tecnológico que uses, como los móviles con los que conversamos ahora”.
María Teresa Expósito. Premio personal no docente
La limpiadora que hace de peluquera con los peques
Dicen que Mayte, la limpiadora de la escuela infantil Patas Arriba, se sabe los nombres de todo el alumnado y ella lo corrobora: “Les veo todos los días y, además de estar limpiando, me tiro al suelo con ellos y con ellas, les leo cuentos si hace falta, les hago kikis en el pelo. Soy también la peluquera”, comenta entre risas tras haber recibido el premio al personal no docente, para el que la nominó el ampa del centro.
Mayte llegó a esta escuela desde su trabajo de dependienta en Chinchón hace ya 16 años y, desde entonces, se ha convertido en un pilar fundamental de la escuela. ¿Su secreto? La naturalidad y todo el aprendizaje acumulado durante todo este tiempo: “Mis compañeras me han enseñado mucho de su profesión, han tenido mucha paciencia conmigo, y yo todo eso se lo transmito también a los niños y niñas”, dice orgullosa y agradecida por un premio que no se esperaba.
Y es que Mayte ha ido asumiendo tareas impropias que todo el mundo reconoce y agradece: “Si se pierde algo, ahí voy yo a buscarlo. Una vez se rompió una cisterna, se estaba saliendo el agua a mares, y ahí estaba Mayte para arreglarla. Se nos ha roto una persiana, yo no tengo ni idea, pero ahí estoy desmontando el tambor y arreglando la persiana con otra compañera. Llevo destornilladores, llaves, una máquina de taladrar…”, resume siempre risueña, rememorando aquella vez que emuló pasar la mopa con Marina, una madre que se despedía del centro y a la que, entre risas, arrastró por el suelo para mostrarle “por qué teníamos la escuela superlimpia”.
A sus 58 años, aún no se ha parado a pensar en lo que hará cuando llegue la edad de la jubilación, pero tiene que claro que va a “echar mucho de menos” su trabajo.

Lola Cabrillana. Premio honorífico
Referente estatal en integración: la educadora que fomenta la autoestima infantil
Maestra de educación infantil, mediadora cultural, escritora, divulgadora, gitana y referente estatal. Natural de Málaga (1972) y vecina de Benalmádena, Lola Cabrillana se ha llevado el premio honorífico por su trayectoria, “ejemplo de cómo la educación”, cuando es “transformada e inclusiva, es una herramienta para la igualdad”.
De joven quería ser pastelera y se curtió en el arte de los dulces. Pero lleva enseñando en aulas desde hace 25 años. Hoy, a niñas y niños de cuatro años en el barrio malagueño de La Palmilla: “Tengo una población escolar de familias desestructuradas. Es un centro de difícil desempeño. Pero la infancia con cuatro años es muy espontánea, simpática y graciosa. Aprendo con ella todos los días, me permite ser niña. Jugar, cantar y pintar”. Asegura que las maestras de infantil son unas privilegiadas: “Disfrutamos de una profesión preciosa donde ayudamos a los niños y niñas a encontrar su personalidad y a fomentar su autoestima. Somos unas fomentadoras de talento, que es lo importante en la escuela”.
Combina la docencia con la escritura de novelas, cuyas tramas protagonizan gitanas empoderadas: “Una escribe de lo que conoce. Y estoy rodeada de mujeres gitanas fuertes”. Experta externa en el Consejo del Pueblo Gitano, que trabaja con el Ministerio de Educación, su lucha también es la plena inclusión del pueblo gitano en los colegios. Cuando se le pregunta por qué defender una escuela pública, no titubea: “Sin una escuela pública de calidad no hay igualdad de oportunidades. Y eso afecta más a la población que yo defiendo, la población gitana”.
Y recuerda: “Si ser mujer ya implica dificultades para acceder, por ejemplo, a ciertos puestos de trabajo, el hándicap se duplica cuando eres gitana. Mi objetivo es dignificar [en sus novelas, en sus ponencias o en redes sociales] a esa mujer que, a veces, tiene oficios muy poco gratos y poco valorados, como el trabajo en un mercadillo. Yo, los fines de semana, trabajo en un mercadillo. Y a ese trabajo no se le da valor”.•




