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Texto: José Luis Corretjé / Foto: Jesús Pérez
‘Unos mienten y otros confían’. Así se titula el montaje operístico que montó esta compañía novel a finales de mayo en el IES Las Lagunas de Rivas. Y tan novel. Sus 29 componentes son alumnos de 4º de primaria del colegio público Mario Benedetti.
Este centro, que se ha distinguido por integrar métodos pedagógicos innovadores en su plan curricular, como es el caso del programa INCLUDDED, también quiso comprobar la capacidad que tiene un proyecto artístico para unir a toda una clase y mejorar el rendimiento académico de sus alumnos y alumnas.
Pedro Nieto, profesor de Música y coordinador del proyecto, resume los objetivos pedagógicos que persigue la experiencia: «Tratamos que el docente sea un mero facilitador ya que el protagonismo debe recaer en los propios chicos», destaca. Y añade: «El proceso resulta más importante que el resultado. En el transcurso de la preparación y los ensayos, los chavales desarrollan un montón de capacidades cognitivas y madurativas gracias a un trabajo colectivo que realizan en un contexto lúdico».
Relaciones públicas, documentalistas, músicas, escenógrafos, eléctricos, guionistas, maquilladoras, peluqueras, cantantes Los oficios se repartieron a principio del montaje, teniendo en consideración las preferencias de cada quien. Said es carpintero. «Arreglamos las puertas, los bastidores y el escenario», canturrea.
Junto a su compañero Iván, pasan las horas del LÓVA (la Ópera como Vehículo de Aprendizaje) modelando las partes del escenario con paneles de poliespán. Bilal es técnico-electricista y trabaja con Aaron. Ahora sería capaz de ayudar a mis padres a arreglar las luces en casa». Este niño, nos confies,a da cuenta que ha descubierto su vocación.
UNA COMPAÑÍA
Cuando se les pregunta uno por uno, los componentes de La Máquina del Tiempo hablan siempre de compañerismo, de la importancia del grupo. De hecho no hay individualidades: todos forman parte de un colectivo que es el que engrasará la maquinaria para que su sueño operístico se pueda realizar. Son conscientes de que cada labor es fundamental para que todo funcione.
«El concepto de compañía lo tienen muy interiorizado. Si uno falla, todo falla», recuerda Pedro Nieto. El profesor está maravillado de los resultados que se están obteniendo. Y lo ilustra con una anécdota: uno de los chicos, Alí, eligió ser escritor (guionista). «Entonces yo le dije que si no prefería asumir otro oficio ya que Lengua les costaba un poco. Y él me contestó que por eso quería escribir, para aprender lo que no sabía», relata.
Achraf es el escenógrafo. Diseña la escena con Fátima, su ayudante. Saliha es la modista. «El vestuario va a ser muy sencillo», dice. Varias madres voluntarias han apoyado en esta tarea y en otras muchas. Marta, madre de Alejandro, está muy sorprendida con lo que se ha conseguido en sólo tres meses: «Al principio pensaron que era una broma. Empezaron totalmente de cero y lo han hecho todo ellos. Luego se lanzaron a asumir responsabilidades y hay que ver cómo se lo están tomando: con que seriedad y profesionalidad».
La historia se desarrolla en un laberinto. Las protagonistas son Laura (el personaje B), que es generosa y antipática; y Natalia (personaje A), educada y egoísta.


