Con solo 14 años, Carlota Rodríguez se ha convertido en la nadadora española más veloz de todos los tiempos en 50 metros mariposa. Esta adolescente, aún en fase de crecimiento y que lleva desde los tres años completando largos en piscina, es el nuevo prodigio de la natación nacional. En el Europeo júnior de Munich, celebrado en julio y compitiendo frente a rivales tres años mayores, pulverizó el registro absoluto de Lidón Muñoz, que databa de 2019. Con 26,35 segundos, rebajó el crono estatal en 22 centésimas.
Fue en semifinales. Un día después, se quedó a dos décimas del oro de la francesa Andreanne Bourseul. Pero se trajo una plata continental, que ahora centellea en el medallero de su habitación. Y a la semana siguiente, ya en el Campeonato de España infantil, su categoría por edad, cerraba en Gran Canaria un verano pletórico e incrementaba su palmarés con otros cinco baños de oro individuales: 100 y 200 espalda, 50 y 100 mariposa y 200 estilos.
La reina de la natación española en categoría infantil vive en Rivas desde hace cuatro años. Su familia se mudó desde la localidad vecina de Arganda del Rey, donde se forjó en el club Malvar. La última temporada ha competido con bañador del Canoe. Y desde hace tres cursos estudia y entrena en el Centro de Entrenamiento y Tecnificación Deportiva de Madrid (CETD). Este septiembre cambia de ciudad y se formará en el Centro de Alto Rendimiento (CAR) de Sant Cugat del Vallès, donde la federación modela a los talentos superlativos del deporte acuático. En tierras barcelonesas estudiará cuarto de la ESO.
Como otro ripense de acogida, el campeón del mundo y olímpico en tres ocasiones Hugo González (Palma de Mallorca, 1999), Carlota confiesa un sueño: los Juegos Olímpicos de Brisbane 2032 (Australia).
Es la primera española en ganar nueve medallas en la Copa Mediterráneo, superando la anterior marca de ocho metales de Carmen Weiler
“Nado todos los estilos menos braza. Y tengo que mejorar en todos. Empecé con espalda. Crol y mariposa los he incorporado las dos últimas temporadas. Mariposa es el más difícil, pero lo llevo bastante bien”, resume la campeona ripense desde una playa canaria, donde veranea con su familia [la entrevista se realizó a finales del mes de julio]. Durante el asueto estival relaja los entrenamientos: “Lo principal es descansar. Aunque no paro del todo, que si no pierdo la forma. Nado un poco en el mar o en una piscina, media hora como mucho, o salgo con mi padre a correr”.
OTRO RÉCORD EN SERBIA
Descanso merecido: a su legión de triunfos, se suman los de la Copa Mediterránea (COMEN), celebrada en junio en Novi Sad (Serbia) y equivalente a un Europeo infantil de países mediterráneos. En la ciudad balcánica subió a lo más alto del podio en 100 libres, 100 espalda, 200 espalda, 100 mariposa, 4×100 estilos y 4×100 libres. Con plata en 200 libre y bronce en 4×100 mixto. Esa multiplicidad de victorias supone otro récord: primera nadadora española en apilar nueve medallas en la Copa COMEN, por delante de la olímpica Carmen Weiler, que consiguió ocho en 1998.

Entre los rituales preparatorios para cada carrera, no falta la música: en sus cascos, mientras se concentra, solo suena reguetón. Asegura que la natación le ayuda a ser “disciplinada y ordenada”: “Me motiva. Cuando me tiro al agua no pienso en otras cosas y me ayuda a estar bien psicológicamente”. Su primer contacto con el agua lo tuvo a los nueve meses de nacer, en clases de matronación con su madre. Como referentes deportivos cita a la española Carmen Weiler (campeona de Europa de 200 espalda en piscina corta en 2025) y las medallistas olímpicas Mireia Belmonte y Summer McIntosh (canadiense).
Cuando se le pregunta por aspectos de mejora, enumera: “En todo. Siento que en cada estilo tengo mucho que aprender. En la salida, por ejemplo. O en el tramo de nado subacuático. En la final europea de 50 mariposa perdí tiempo en la salida, que luego recuperé por mi técnica de nado. En los giros de pared también debo mejorar”.
EXIGENCIA DEPORTIVA
La jornada escolar y deportiva de Carlota es estrujante. La pasada temporada entrenaba de lunes a sábado. Se levantaba a las 5.30 de la madrugada y traslado en coche a Madrid. De 7.00 a 8.00, gimnasio o circuito de movilidad. De 8.00 a 10.00, piscina. De 10.30 a 15.30 (o 16.20, según el día), clases en el instituto Ortega y Gasset, próximo a las instalaciones deportivas y donde acuden deportistas del CETD. Y las jornadas con desdoble de entrenamiento, agua de nuevo de 16.30 a 18.30. “Llegas a casa muy cansada. Y luego hay que estudiar”.
La mayoría de las amistades se fraguan en el instituto y centro deportivo. Y queda poco tiempo para el ocio: “Algún que otro fin de semana”. Entre sus amistades, otras dos nadadoras del centro de entrenamiento que también residen en Rivas: una del club Rivas Natación y otra del Gredos San Diego.
“Carlota es una chica humilde, tímida y muy normal. Le ponen cinco medallas de oro en el cuello, se baja del podio y las mete en la mochila con normalidad”
Acuática como un pez, la Carlota de la infancia también esquiaba con tino: “De niña, iba mucho con mi familia a Sierra Nevada. Pero la natación lo ocupa todo ahora”. Y la época de nieve coincide con los campeonatos de invierno de natación y sus meses previos de preparación.
“Carlota es una chica humilde, tímida y muy normal. Su éxito está en la cabeza. Le ponen cinco medallas de oro en el cuello, se baja del podio y las mete en la mochila con normalidad. Le gusta la discreción”, la retrata su padre. De Rivas, su nueva ciudad desde hace cuatro otoños, la nadadora aprecia la cantidad de “zonas verdes, la modernidad y la variedad de posibilidades que ofrece”. El padre ratifica: “Como familia estamos muy contentos en Rivas: por cultura deportiva, por entorno natural y por instalaciones. Fue un cambio de residencia enfocado a ella y su progreso deportivo”. Y ahora, la campeona se traslada a San Cugat del Vallès: “Me veo a mi y a la familia cogiendo el AVE muchos fines de semana”, bromea el padre.
Que esos viajes en tren preludien otro más largo y en avión a la ciudad australiana de Brisbane, en 2032.



