Pocos hogares de España alojan bajo el mismo techo a dos campeones del mundo. Es el caso de Ana Roldán y Paco Lorenzo, una pareja de yudocas ya en edad máster cuya casa se llena cada temporada de medallas internacionales. Entre ellas, dos títulos mundiales. La felicidad hecha oro.
Si Ana Roldán ganó en Abu Dabi en 2023, Paco Lorenzo ha ascendido a lo más alto del podio el pasado mes de noviembre en París, donde Ana fue plata. Casi nada. Oro y plata en el mismo mundial para un matrimonio que, además de una hija y un hijo, comparte la pasión por los tatamis.
Ella, de 50 años y cinturón negro 6º dan, ha conseguido en Francia su tercera medalla mundialista (además del oro en Emiratos Árabes, también fue plata en Las Vegas 2024). Es la primera yudoca española que consigue medalla en tres campeonatos del mundo máster consecutivos.
Para Paco, de 65 años, fundador del Judo Club Rivas y diploma olímpico en Barcelona 1992, donde quedó quinto, es su segundo metal planetario, tras un lejano bronce en Málaga 2014. También, el primer yudoca de la historia en conquistar un mundial con cinturón 9º dan, el escalafón más alto que se puede alcanzar en vida: “El 10º lo conceden ya cuando se ha fallecido”, explica.
A Ana Roldán, farmacéutica de profesión, madrileña criada en Bilbao y ripense desde 2001 – “cuando me casé con Paco me vine a vivir aquí”, la plata parisina le deja un sabor agridulce. La final estuvo muy ajustada. Y se resolvió en el punto de oro, una prórroga cuando el combate de tres minutos finaliza en empate: “Llevaba muy estudiada a mi rival, una francesa, con la que, por cierto, me llevo bien y charlamos en los pesajes. Acabé un poco enfada con el arbitraje: en Francia y contra una francesa, se otorgó la victoria por una decisión que no comparto. Pero, en cualquier caso, es una plata mundial y según pasan los días se valora”. Y en el pensamiento ya el próximo Mundial: “Se rumorea Sarajevo, pero aún no se ha confirmado sede”.
Ana Roldán y Paco Lorenzo: su casa se llena cada temporada de medallas internacionales. Entre ellas, dos títulos mundiales. La felicidad hecha oro. Si Ana Roldán ganó en Abu Dabi en 2023, Paco Lorenzo ha ascendido a lo más alto del podio el pasado mes de noviembre
El lugar es importante. En edad veterana, los competidores se costean los gastos. Y el precio de un vuelo a París es más asequible que a EEUU u Oriento Medio. Paco y Ana se han gastado cada uno 1.000 euros esta vez. Ana, que compite en categoría de menos de 52 kg y 50-54 años, almacena un oro y cuatro bronces europeos. Y por equipos, aunque con la selección francesa –se permite inscribir a una competidora no nacionalizada-, otro oro y plata.
Hablar de Paco Lorenzo es hablar de una leyenda del deporte nacional. Suyo es el primer diploma olímpico ganado por el yudo español. Fue en Barcelona 1992. “El yudo lo es todo en mi vida. Ahí conocí a mi mujer. Es mi trabajo y mi deporte”. Desde los diez años anudándose cinturones sobre el quimono: “Me ha formado como persona y es mi forma de sustento”, dice el presidente y profesor del Judo Club Rivas, vecino ya veterano: desde 1988 en la localidad. Combate en menos de 73 kg y edad 65-69 años. En París, su categoría reunió a 25 contrincantes.
El oro se ciñe a su pecho como el triunfo del esfuerzo y la perseverancia: “Me sabe muy bien. Ha sido una recompensa porque el año pasado me lesioné en el primer minuto del primer combate del Mundial de Las Vegas. Una luxación de hombro. Fue una operación y recuperación fastidiosas. Y hasta el verano no he estado en forma para un combate serio. Este oro me reconforta”.
¿Y qué pensaba en el podio Paco Lorenzo? «Casi me caen las lágrimas, pero no quería llorar. Mi madre murió el año pasado justo antes del Mundial de Las Vegas. Y en EEUU me lesioné en el primer combate»
El Mundial parisino ha sido “durillo. Iba muy bien de cabeza, aunque, después de la lesión, no sabía cómo respondería. Hice cuatro combates. Primero con un francés, luego con un ruso, semifinales con un alemán y la final contra otro francés, Henri Daillier”.
LA TORRE EIFFEL
París le ha hecho feliz: entre las fotos que muestra, una nocturna con Ana y las medallas delante de la torre Eiffel: “Llevaba mucho tiempo detrás de este título. Era el resultado que me faltaba [en Europeos acumula tres oros, tres platas y cuatro bronces]”.
¿Y qué pensaba en el podio? “Casi me caen las lágrimas, pero no quería llorar. Mi madre murió el año pasado justo antes del Mundial. Y me acordé de ella y de mi padre, fallecido hace tiempo ya”.
Ana Roldán y Paco Lorenzo: una pareja que comparte casa, tatami y medallas. Un dúo que ya es campeón del mundo.


