Texto: Patricia Campelo Corrales y Nacho Abad Andújar
Asoman las primeras luces del ocaso, la canícula afloja y el cuerpo pide movimiento. A eso de las nueve de la noche regresa el eco de los impactos de las pelotas contra las palas. En los polideportivos Cerro del Telégrafo y Parque del Sureste resucita la actividad al aire libre a través del pádel. Pero no es el único deporte posible bajo el calor. En el interior de estas instalaciones municipales, también durante julio y sobre esa misma hora, ripenses de 16 a 64 años se sacuden el sopor de los días abrasadores a golpe de pilates o combifitness, climatización mediante.
Son algunas de las propuestas deportivas del estío en Rivas Vaciamadrid. La más popular de ellas conecta actividad y relax: las piscinas de verano.
En estos recintos, a eso de las nueve de la noche, ya se está echando el cierre tras un día remojando la piel con baños en agua fresca y bajo las sombras arbóreas. Las dos piletas municipales, El Olivar de la Partija, en la calle de Cuenca, y la del Casco Antiguo, en la calle de Miralrío, abren cada día hasta el 6 de septiembre, de domingo a jueves de 11.30 a 20.30, y viernes y sábados de 11.00 a 21.00.
Seguimos surcando la misma franja horaria de un día cualquiera en la ciudad, en julio. Continúan los planes en Rivas. Ahora, los culturales. Esta escena se ha repetido en pueblos y barrios del país desde los años 50, cuando comienza a consolidarse el cine de verano.
En su versión actual, Rivas organiza sesiones en distintas plazas y pistas deportivas de la ciudad durante julio y agosto. Películas familiares o para público adulto. Siempre cuando cae la noche, momento en que solo ilumina la pantalla y el sonido del celuloide invade el entorno. Y no es necesario aportar sillas, las proporciona el Ayuntamiento. Solo palomitas y ganas de disfrutar en comunidad y a la fresca.
También en la frontera entre el día y la noche, la música acompaña al ritual estival de salir de casa cuando bajan las temperaturas. Este año, con una novedad con tintes de romanticismo: notas clásicas a la luz de las velas, al más puro estilo Pedraza pero sin salir del municipio, y con la orquesta Sinfónica de Rivas Alma Mahler.
Y para amantes de la melodía con más revoluciones, las tardes de julio agitan la escena musical con doce conciertos en directo al aire libre protagonizados por bandas locales.
Con vecinas y vecinos habituales de estas actividades hablamos en el siguiente reportaje. Ripenses que dedican parte de su verano o de sus vacaciones a desafiar al calor disfrutando de las propuestas que ofrece su ciudad. El verano y sus planes, en boca de la gente.
Porque al final, Rivas Vaciamadrid ha crecido exponencialmente, más de cien mil habitantes, más servicios, más propuestas y dotaciones, más tecnología, deporte, cultura o participación ciudadana, y la culminación de ese viaje transformador de pueblo a ciudad. Pero las ganas de desconexión estival se antojan casi atávicas y conectan a ripenses de hoy con quienes celebraban el verano con orquesta, pólvora y limonada en las fiestas del Casco Antiguo, cada 23 de julio, desde los años 70. Este año, por cierto, esas citas festivas se mueven al fin de semana del 17 y 18 de julio.
MEDIO AMBIENTE: RUTAS Y VOLUNTARIADO
Otra alternativa para atajar la calima estival se encuentra en los refugios naturales que abrazan la ciudad. Uno de ellos se ubica al final de la calle del Enebro, en el centro Chico Mendes y sus alrededores. Desde ahí, también en verano, se organizan actividades de voluntariado ambiental y rutas que interpretan el paisaje. Todo, desde primera hora de la mañana, para esquivar las temperaturas más altas.
En julio, llegan dos propuestas: una para arreglar estructuras para reptiles y anfibios, cajas nidos y el hotel de insectos, y otra incluye dos rutas, una por el cerro del Telégrafo y el camino del Espartal, y otra, histórico paisajística, desde el yacimiento de Miralrío. Conocer el entorno para protegerlo mejor. Esa es la premisa de este tipo de actividades. También durante el tiempo estival.
COLEGIOS, FRESQUITOS
La crisis climática ha modificado las relaciones con el entorno ante el incremento de las temperaturas cada año. Por eso, algunas iniciativas habituales del estío en la ciudad también se actualizan. En el caso de los campamentos urbanos, niñas y niños que disfrutan de estas actividades en centros escolares, muy pronto, lo harán bajo la climatización que mantendrá fresquitas las aulas y el resto de espacios.
El Ayuntamiento ha asumido la tarea de climatizar todos los colegios públicos de la ciudad y las escuelas infantiles municipales con sistemas de aerotermia. Y la instalación ya ha comenzado en nueve centros. El ocio educativo de los campamentos urbanos, en Rivas, se envolverá en un halo de frescura para que la infancia pueda jugar con plenos derechos también el próximo verano.
El parque infantil de la plaza Futurama persigue esta misma lógica con sus juegos de agua o ‘chorritos’, abiertos de lunes a domingo, de 11.30 a 15.00 y de 17.00 a 21.30.
Y esto sigue, pues el verano alcanza hasta septiembre. La rutina recibe a la gente con las fiestas de vecinales de La Luna y Pablo Iglesias, y con el Festival de Cultura en la Calle. Que el ritmo no pare, que el calor nada frene.

ESMERALDA RODRÍGUEZ: combifitness
Propuestas deportivas municipales
Los cuerpos alegres
Alegría, vitalidad y movimiento. Arriba y abajo. Y que suene la música. Las clases de combifitness que imparte Esmeralda Rodíguez García en el polideportivo Cerro del Telégrafo son vitamina para mantener el cuerpo alegre. Se integran en el catálogo de propuestas saludables que cada verano programa la Concejalía de Deportes: pilates, combifitness y pádel para personas adultas de 16 a 64 años, más gimnasia de mantenimiento para mayores de 65 años.
El combifitness, una mezcla de disciplinas, es uno de los deportes más completos por la versatilidad de movimientos y músculos que se trabajan. Incluye pilates, body pump, zumba, bailes latinos…
“En verano nos tomamos la vida con más relajación y los días son más largos. Mantener al menos dos horas de ejercicio a la semana, combinando cardio y fuerza, es fundamental. Si desconectamos en julio y agosto, y no nos reenganchamos al ejercicio hasta septiembre u octubre, es mucho tiempo de desconexión. Y el cuerpo se resiente”, explica esta profesora también titulada en pilates, acondicionador físico y zumba zin, además de bailarina
A sus 50 años, y con 20 de residencia en Rivas tras una juventud en Moratalaz, lleva cuatro temporadas como instructora deportiva vinculada al Ayuntamiento. Procura convertir sus clases en un espacio divertido: “Quiero que la gente, además de hacer deporte, se lo pase bien. Trabajamos con sentido del humor, pero siendo constantes. La gente nota la evolución. Y metemos mucha variedad en el programa para que el usuario no se aburra. Hay que sonreír a la vida. Y cuando una persona entra a clase, los problemas se olvidan. Es un momento de paz para encontrarse bien, no solo estéticamente, sino por dentro”.
Dice que hacer deporte ayuda a encontrarse bien con una misma: “Es importante practicarlo, siempre con moderación. No hace falta darse palizas. Mantener una constancia semanal nos dará más calidad de vida. Si preparamos el cuerpo, podemos tener una mejor vejez. Y con una buena alimentación, claro”.
Desde la visión que le concede su puesto de trabajo, sostiene que “a la gente de Rivas le gusta el deporte. En general, creo que es consciente de que se envejece mejor haciendo ejercicio. Trabajo también mucho con gente mayor, en gimnasia de mantenimiento, y asumen que deben moverse. Es una maravilla enseñarles. Hay señoras de 84 años que me gustaría que las vieras”.
El ambiente de las clases es “muy sano”. Con participantes de cualquier condición física. La gente sin experiencia “se va a encontrar a gusto sin sentirse extraña. Es un entorno muy familiar. Trabajamos para que la gente no se frustre: si tú solo puedes hacer diez abdominales y otra persona 20, no pasa nada: tú, con tus diez abdominales. Estas clases son, ante todo, espacios seguros y alegres”.
En verano también se puede mantener el cuerpo tonificado. Mejor no desconectar: “Aunque lo hagamos despacito, sin practicar tanto tiempo”. Consejo de instructora de combifitness. Recuerden que las salas de los polideportivos están climatizadas. El sofoco lo da el esfuerzo, no el bochorno de la calle.

TAMARA GÓMEZ: Sinfónica de Rivas
Conciertos a la luz de mil velas
Las estaciones de Vivaldi más allá de la primavera, y de noche
Vivaldi, el verano y ‘Las cuatro estaciones’. Cuando el sol y la luna se juntan, suenan los violines en Rivas. Una de las sorpresas estivales de este año están siendo los conciertos de cuartetos a la luz de mil velas. En plazas y parques, tres citas sonoras organizadas por la Orquesta Sinfónica de Rivas Alma Mahler. Celebradas las dos primeras el 26 de junio (música pop) y 3 de julio (jazz), el ciclo se cierra el viernes 10 de julio en el parque del 8M, en el barrio de La Luna (22.00), con música del compositor barroco italiano.
“Interpretar a Vivaldi es muy divertido, es como tocar rock haciendo música clásica”, describe Tamara Gómez, chelista y cofundadora de la Sinfónica ripense junto a su director, Jorge García Cuenllas. “Las cuatro estaciones’ es un concierto muy bien escrito, emocionante y exigente. Gusta mucho al público. Una obra que funciona muy bien, reducible a cuarteto de cuerda y que suene potente”, prosigue la directora técnica de la Sinfónica.
Ripense de 34 años, que tras diez años de trayectoria musical en Barcelona regresó hace cinco a su ciudad, sus inicios sonoros se gestaron en la Escuela Municipal de Música, donde se formó entre los 8 y 13 años. Estudiante del colegio Los Almendros y del instituto Duque de Rivas, gracias a su tesón y el de otros compañeros la localidad cuenta desde 2024 con ese lujo cultural que es una Sinfónica (alrededor de 70 instrumentistas).
Con sus conciertos a la luz de las velas, la formación ha querido salir del auditorio Pilar Bardem y elevar las notas a cielo abierto. Cuando la brisa de la noche calma los sofocos del día, suenan los cuartetos: “Queríamos acercar la música a la ciudadanía en un formato diferente. La propuesta de cuartetos es una fórmula más cercana e informal, frente a la solemnidad de un auditorio”. Una experiencia más íntima. Aunque la Concejalía de Cultura coloca 100 sillas por recital, “te puedes llevar la tuya, tu manta o tu picnic, como hicieron algunas personas en el primer concierto”, recuerda Tamara.
Esa cita inaugural desbordó las expectativas: congregó a 350 espectadores. “Fue una experiencia mágica, cercana y espectacular. El público estaba atentísimo, no se escuchaba una voz. Y, al finalizar, se acercaban a decirnos qué buena idea, cuándo es el siguiente que no me lo pierdo, qué bonitas las velas”. Sin un escenario, y ocupadas todas las sillas, la vecindad rodeaba a los músicos por detrás: “Se escuchaba muy bien desde cualquier ángulo”.
El mismo viernes que se celebra el segundo concierto se manda a imprenta esta revista. Una peculiaridad ha sido la combinación de géneros: “No queríamos centrarnos exclusivamente en la música clásica, sino abrirnos a otras tendencias. El primer concierto se nutrió de canciones pop; el segundo, de jazz”.
La música en la calle como fórmula para acercar a las personas: “Estos conciertos tienen la capacidad de transformar lugares y conectar a vecinas y vecinos. Pretendemos quitarle algo de elitismo a la música clásica”. Hay Vivaldi más allá de un auditorio.

GARY DEAN: músico del grupo Carrickfergus
Festival Gira x Rivas: seis conciertos nocturnos
Cuando el sol se esconde, la música llega a las plazas
Irene Pais es de Covibar de toda la vida. Gary Dean, irlandés. Se conocieron en Dublín, donde regaron su amor con música folk y espuma de cerveza Guinness. Ella no pensaba volver a España. Pero desde hace 15 años comparten casa y dos hijos en Rivas. Juntos han creado una academia donde enseñan inglés, con sedes en la plaza de las Ranas y en el centro comercial Zoco Rivas. Y además de casa, familia y trabajo, cultivan militancia sonora. Son dos de los diez integrantes del grupo musical ripense de folk Carrickfergus.
Ella toca la guitarra. Él es el vocalista y también rasga las cuerdas. Y es en el local de su academia de idiomas del centro comercial donde el grupo ensaya todos los lunes, de nueve a once de la noche, con cena comunal de por medio. Además de sus instrumentos, cada integrante aporta algo de comida.
“Algo bonito que nos define”, comenta Gary con su acento irlandés, “es que somos un grupo de todas las edades: desde una chica que acaba de cumplir 20 años hasta jubilados. Y esa diversidad es muy típica en los bares y pubs de Irlanda, donde hay gente de todas las edades que se mezcla”.
La banda se creó en 2022, bajo la batuta de Javier Tabarés, otro ripense de biografía intensa: atleta veterano que gana medallas nacionales y activista por la sanidad y educación públicas. Con ese compromiso empezó la trayectoria artística de Carrickfergus: se estrenó en un concierto solidario convocado por la ONG Rivas Sahel, conocida, entre otras iniciativas, por su programa de Vacaciones en Paz con la infancia saharaui.
El nombre del grupo alude a una canción popular irlandesa homónima (“Mis días de infancia me traen tristes reflexiones / de los tiempos felices que pasamos hace tanto tiempo / Mis amigos de la infancia y mis propios parientes / Todo ha pasado ahora como nieve derretida”). Los mapas de Irlanda del Norte también sitúan a localidad de Carrickfergus cerca de Belfast. De Belfast es Van Morrison, uno de los artistas que integran el repertorio del grupo, que se inspira en la música folk irlandesa y versiona también temas de referentes anglosajones como Beatles, Bob Dylan o Bruce Springsteen.
Carrickfergus será uno de los 12 grupos que actúen en el programa de conciertos veraniegos Gira x Rivas: seis recitales nocturnos, protagonizados por dos grupos cada uno, para los últimos tres jueves y viernes de julio, de 21.00 a 23.00. La música sonará en plazas y parques de la ciudad (ver el programa completo en la parte de ‘Rivas Cultural’ de esta revista).
Carrickfergus toca el jueves 23 de julio en la plaza de las Ranas. Esa noche comparte escenario con los roqueros Red Cantoná. Los otros emplazamientos son la plaza Futurama, plaza de la Libertad, el parque 8M, plaza de la Constitución y el parque frente al centro comercial Zoco Rivas.
El festival Gira x Rivas es una iniciativa que varios grupos musicales locales, agrupados ahora en la asociación de mismo nombre, trasladaron a la Concejalía de Cultura. Y esta la ha incorporado a su programa de ocio veraniego como una novedad cultural. “Rivas es una ciudad musical. Hay muchos músicos, pero no tantos sitios para tocar”, describe Gary Dean. “Esta propuesta va en esa línea. En mi país, Irlanda, escuchas mucha música en la calle. Y eso es algo que se puede traer a una ciudad como Rivas”.
LA VIDA, CON MÚSICA
Las ciudades, ¿mejor con música? “No solo las ciudades. La vida, en general, mejor con música”, matiza este ripense irlandés, con un hijo de diez años que aprende percusión en la Escuela Municipal de Música y una hija de ocho que estudia piano.
El vocalista y guitarrista de Carrickfergus anima a la vecindad a compartir calle y disfrutar los conciertos de este verano: “Todas las bandas somos de Rivas. Una ocasión para descubrir el talento local”.
Cuando el sol se apague, Gary y los suyos encenderán la noche ripense con música irladensa.

ALMUDENA HERRERA E IVÁN CAMPOS
Familias en el cine de verano
«En verano, sin colegio, es una alternativa divertida y gratis»
Es un plan idóneo en familia, gratis, al anochecer y con el que estirar un poco las largas jornadas de las vacaciones escolares: el cine de verano. En un ambiente mucho más relajado que las salas convencionales de cine, el público disfruta de un largometraje en comunión con su entorno, entre la oscuridad nocturna y con el sonido proyectándose en el aire. Así lo viven algunas familias de Rivas Vaciamadrid, habituales de estas sesiones cinematográficas.
La de Iván Campos es una de ellas. Residentes en el barrio de La Luna, acuden al cine de verano que se instala en las pistas deportivas del bulevar. “Vas con amigos y vecinos y al final es una actividad con la que hacer barrio. Bajas algo de cena; hay quien incluso lleva sillas y mesas de esas pequeñitas. Ves la peli y es un plan completo”, cuenta Iván, originario de Covibar, donde llegó con su familia en 1992, cuando tenía 7 años. Además de La Luna, este ripense veterano también ha frecuentado el cine de verano del parque Bellavista.
“Con los niños es más atractivo porque hay menos restricciones, todo es más relajado, se pueden mover y se da en tu entorno más cercano. Además, en verano, sin colegio y con más horas de luz hay más horas que gastar, y es una alternativa para las familias, divertida y gratis”, opina Iván.
Así lo ve también su amiga Almudena, también vecina de La Luna y habitual del cine estival. En su caso, por toda la ciudad. “Vamos al de La Luna, al lado de casa, pero también al de Bellavista y a La Casa+Grande. Intentamos ir a la mayoría y lo hacemos también por juntarnos las amigas de Rivas de toda la vida, con nuestras hijas”. Y de todos los espacios, su favorito es el del parque Bellavista, “se está más fresquito, entre árboles”.
Este año, la programación del cine de verano comprende los miércoles 8, 22 y 29 de julio y 5, 19 y 26 de agosto. En las pistas deportivas del barrio de La Luna, de La Casa+Grande y del parque Bellavista.
Seis citas, en tres lugares distintos de la ciudad, para planear un verano de cine bajo las estrellas.
ANGELINES ALTARES: pregonera
Las fiesta de aniversario del Casco Antiguo
Cuando ‘Paquito, el chocolatero’ era un baile de riesgo
Angelines Altares es experta en las fiestas de antes. Con profundo cariño recuerda las que se celebraban en la finca de El Porcal. “Venía gente de los alrededores. Eran más importantes que las de Arganda”, presume esta vecina pionera del Casco. Ella vivía con su familia en la finca de Las Mantecas, en la época anterior a la construcción del nuevo pueblo de Rivas Vaciamadrid. La vida agrícola marcaba las rutinas. Y el ocio se aglutinaba en el latifundio que más familias acogía, el de El Porcal. “Iba todas las tardes con mi padre. Él, para hablar con sus primos. Yo, a jugar con mis amigas. Al anochecer volvíamos a casa. Cuando fui mayor iba al baile de El Porcal todos los fines de semana”, relata Angelines quien, en el año 1972, se trasladó a la nueva trama urbana. Por aquel entonces, aún había zonas que carecían de agua corriente, y la vecina recuerda cómo llegaba un camión a llenar los depósitos. “Y teníamos un autobús al día a Madrid”, describe sobre una etapa de resistencia.
Con el tiempo, las cosas se resolvieron. Terminaron los años oscuros del franquismo con la muerte del dictador, y las vecinas y vecinos históricos decidieron que era hora de agitar la alegría. Así llegaron, en 1979, las primeras fiestas de aniversario del Casco Antiguo. “Se hicieron ese año porque ya llegaba la democracia y se cumplían 20 años de la inauguración del Casco. “Siempre ha puesto cada uno lo que podía para picotear. Tortillas, ensalada, limonada…También juegos para los niños.Espuma, carreras de sacos, juegos antiguos, orquesta”. “También se ponía un quiosquillo de la asociación con latas de refrescos o cerveza. Nos lo montábamos como podíamos”, defiende Angelines. Un quiosco que proporcionaba bebidas junto al resto de bares originales del Casco. La ripense los nombra: “Estaba el de Paquillo, el Tira duros, el de la Puerta del Sol y el de la tienda de ultramarinos”.
Al igual que las viandas, que fueron en aumento, también la música ha ido creciendo cada año. “Había un chico que cantaba. Luego también otro que tocaba la guitarra, otro las palmas y poco más. Después, ya con orquesta”. En uno de esos bailes, Angelines sufrió un incidente propio de los festejos estivales. “Bailando ‘Paquito, el chocolatero’ me reventaron la uña del dedo gordo del pie. Pensé que no volvía a las fiestas”, relata ahora entre risas. “Era lo que se bailaba entonces. También rumba y sevillanas. No éramos muchos pero lo pasábamos muy bien, que era de lo que se trataba”.
Así hasta las fiestas de 2025, en las que Angelines fue pregonera. Se subió al escenario y, micro en mano, habló de las fiestas de antes y de las familias pioneras ripenses. “El año pasado también hubo bingo, y bailamos mucho”. Y, ¿este año? “También iré”, afirma. Las citas, viernes 17 y sábado 18 de junio. Toda la programación, en ‘Rivas Cultural’.

JAVIER ROMERO: biólogo en el centro medioambiental Chico Mendes
Rutas y voluntariado en la naturaleza
“No es solo senderismo. Nos gusta contar cosas”
Hace algo más de 30 años, un incendio arrasó el cerro del Telégrafo. Como es habitual, la estrategia regeneradora pasó por la plantación de pino carrasco para recuperar el suelo. Esta especie crece más rápido, regenera de forma vegetal y asienta el terreno. Durante años así se hizo. Hoy, la densidad arbórea en el cerro es muy alta. Los pinos han cumplido su misión y, ahora, el siguiente paso es la transformación de este pulmón verde en el bosque mediterráneo que fue siempre, un proceso que se termina dando de forma natural pero la gente de Rivas está ayudando a acelerar.
“Poco a poco se cambian los pinos por la flora original. De forma natural llevaría mucho más tiempo pero ayudando lo podemos lograr antes plantando coscojas o encinas. Llevamos ya mucha superficie plantada que hay que conservar”, explica Javier Romero, biólogo y educador ambiental del centro municipal Chico Mendes.
Así, vecinas y vecinos participan desde hace tres años en el voluntariado ambiental que, bajo el nombre de Ephedra en Acción, realiza siembras cada otoño y otras labores de cuidado y recuperación del cerro para ayudarle a lucir sus especies autóctonas.
“En otoño e invierno sembramos para que agarre mejor. Cuidamos las zonas repobladas, colocamos y revisamos el riego y los protectores. Es un trabajo muy práctico. También vigilamos las cajas nido y hoteles de insectos o colocamos y arreglamos las estructuras para reptiles y charcas de anfibios”, describe Javier sobre el grueso de las tareas, sencillas y muy agradecidas.
“Vienen familias, con peques a quienes les quieren transmitir el amor por el manejo de su entorno cercano para mejorarlo”, añade. Conocer la naturaleza que nos rodea para cuidarla y protegerla mejor es también el objetivo de las rutas interpretativas que realizan las educadoras y educadores ambientales del centro Chico Mendes. También en verano. Pero prontito por las mañanas. Y en recorridos de sombras o por humedales por donde se respira un aire más fresco que entre el asfalto de las ciudades.
“En las rutas interpretamos el patrimonio geológico. Contamos la historia del lugar y a la gente le sorprende saber todo lo que había aquí, desde restos arqueológicos o zonas protegidas donde les encanta estar y que alguien se las explique”, cuenta Javier, e insiste en que no solo es senderismo, “nos gusta contar cosas”.
“Todo esto ayuda a valorar tu entorno y ver qué puedes hacer por él de forma práctica. Aprendes historia pero también a distinguir especies de árboles, de aves o comprender por qué hacen un nido o emiten un tipo de canto”, abunda.



