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Zahara: “En el escenario pasarán muchísimas cosas. ‘Zahara Rave’ es un show muy potente”

La artista actúa en las Fiestas de Rivas, el jueves 14 de mayo, desde las 19.30, en un festival que reúne también a Ojete Calor y Parquesvr.

Zahara: “En el escenario pasarán muchísimas cosas. ‘Zahara Rave’ es un show muy potente”
Con ‘Zahara Rave’, la artista presenta una fiesta, sobre el escenario, de sonidos electrónicos que dan forma a sus temas de siempre. GUILLERMO GUERRERO.

PARQUESVR + OJETE CALOR + ZAHARA
JUEVES 14 MAYO / 19.30-00.30.
Recinto ferial Miguel Ríos.
Entradas: 20 euros entradas.rivasciudad.es

Regresa a la escena musical festivalera de Rivas con sonidos renovados. Los vientos de la sierra manchega, el movimiento de los árboles y de las nubes sobre sus copas o el paso de las estaciones inspiran cada acorde que crea desde su casa de campo. Ahora, en modo tecno. Música en conexión con la naturaleza al estilo rave. Y así llega a las Fiestas de Rivas con un directo bailable que nace de sus canciones de siempre pero revestidas de electrónica para ofrecer un espectáculo de potencia visual y auditiva. Es Zahara (Úbeda, 1983), compositora y cantante que gira con ‘Zahara Rave’, su proyecto musical que llega después de los éxitos de ‘Lento ternura’ y ‘Puta’. Actúa en las fiestas el jueves 14 de mayo junto a Ojete Calor y Parquesvr y, antes, habló con ‘Rivas Cultural’ de sus trabajos y trayectoria. Contesta desde su refugio para componer, y reconoce sentirse inmersa, en lo personal y creativo, en tiempos de serenidad.

¿Desde dónde nos responde, tanto física como emocionalmente?

Desde una caseta estudio que tengo en la que me gusta refugiarme para componer. Estos días estamos preparando ‘Zahara Rave’, con ensayos de la música que va a sonar en esta gira con la que estoy ilusionadísima porque es muy divertida, cañera, muy de baile y de club. Emocionalmente me encuentro en un momento bonito. Acabó la gira de ‘Lento ternura’ y se inicia esta que supone retomar un formato que me encanta. Estoy en un momento de mucha creatividad pues después de todo el año girando tengo un montón de ideas y ganas de componer y escribir. Es una etapa muy creativa y feliz.

Ha dicho que es independiente porque no le queda otra, ¿limitan mucho las discográficas la creación artística?

Cuando monté mi sello, en 2014, no me quedaba otra. Venía de Universal, y había sido muy complicado gestionar sus intereses con los míos. Tener que negociar y reivindicar todo el rato mis ideas fue agotador. Monté mi sello porque no tenía ganas de convencer a nadie. Lo bueno fue la independencia y libertad creativa. ‘Santa’ fue el primer disco que saqué. Pero también hay consecuencias negativas y es que eso viene económicamente de mi bolsillo. Mi sello y mi estructura discográfica están ligados a mi persona, y generar otra extensión más allá de la de ser artista no es siempre agradable ni fácil. Hoy creo que no es tan complicado, que muchos proyectos pueden tener discursos y músicas originales siendo fieles a sí mismos porque las discográficas han espabilado y ven que hay que potenciar el talento e intuición de sus artistas. Ahora no me queda otra porque, al final, sigo siendo esa artista rara avis que puede ser muchas cosas pero que el sistema no logra encasillar. Y eso sí es una cosa que necesita la industria, concreción. Mi versatilidad a veces no está bien entendida. Hoy, la manera y la estructura que mejor me sigue funcionando soy yo misma.

¿Habría sido posible ‘Puta’ sin la pandemia?

La pandemia aceleró algo que quizás hubiese pasado de una manera más progresiva y tranquila. Parar radicalmente la gira me llevó a tocar fondo, a acelerar ese proceso de depresión que vivía, a llegar más rápido a un lugar oscuro desde el que me fue más fácil conectar con todo lo que cuento. Había algo en mí que necesitaba exorcizar. La pandemia también facilitó ‘Puta’ porque al no tener contacto con otros, el alejarme de las presiones y de socializar me llevó a un lugar más asertivo. Escucharme tanto y alejarme de todos me llevó a profundizar muchísimo y a intensificar las sesiones con mi terapeuta. Sin ella no habríamos llegado a ‘Puta’.

Sobre la industria: “Mi versatilidad a veces no está bien entendida. La estructura que mejor me sigue funcionando soy yo misma”

Ha reconocido que ese disco fue lo más insurrecto que ha hecho. ¿Sirvió a modo de reconciliación consigo misma?

Cuando empecé a escribir  ‘Puta’ ni siquiera sabía que estaba enfada conmigo misma. Tenía claro que quería hacer un disco que hablara de las mujeres y de las violencias pero no esperaba acabar hablando de las mías, ni que iba a tener la necesidad de exponer y de compartir mis vivencias porque no sabía hasta qué punto habían condicionado mi vida. Esto fue, como decía antes, vinculado a la pandemia, a ese dejarte tocar y sentirte mal, a empezar a no verle el sentido a los días, a sentirme muy triste y no entender por qué. Comprendí que me faltaba mi público, que los demás me quisieran, me faltaba el aplauso que me validara porque yo no era capaz de hacerlo. Y ‘Puta’ fue el punto de partida para esa reconciliación que a día de hoy es algo que intento trabajar porque una de las cosas que aprendí muchísimo fue a cambiar la perspectiva de mí misma, a escucharme de otra manera y a validarme sin la necesidad de los demás. Pero luego la vida sigue y vuelven los viejos mecanismos que gestion tu manera de relacionarte con el mundo. Eso está ahí y es un revisar continuo cuando tienes algo instaurado durante tantos años. Es una manera de relacionarte que está oxidada pero ahí está y es complicado, pero en ese proceso sigo.

‘Lento Ternura’ también se inspira en el contexto al haberse creado en su casa del pueblo. ¿Cómo ha influido ese entorno en los sonidos?

’Lento ternura’ es el disco consecuencia de lo vivido con ‘Puta’, de la sobreexposición y la narrativa violenta. Hay una necesidad de apartarme de todo eso y de conectar conmigo desde otro lugar, de centrarme en la naturaleza, en la amistad, en el amor. Y la casa a la que dedico ‘Yo solo quería escribir una canción de amor’, justo donde estoy, y alejarme del ruido de la ciudad, de la contaminación, la prisa y del cabreo continuo de la gente ha afectado mucho a la composición, a las letras y al sonido. Algo que me maravilla de la vida en sintonía con la naturaleza es cómo cuando observas un paisaje, en comparación a cuando miras una pantalla, es algo estático. No hay estímulos. Puede llegar a ser aburrido pero cuando te fijas te das cuenta que hay microcambios. La posición de la luna va girando. Ves el paso de las estaciones, cosa que no sucede en las ciudades. Quería trasladar todos esos micromovimientos. Y el disco está basado en loops a veces rítmicos. Son bits que se repiten todo el rato pero en cada repetición hay un matiz distinto por una filtración o un cambio del patrón. Hay muchos loops que son como los árboles que veo al fondo en la montaña, con el paso de las nubes. Están en el mismo sitio pero siempre hay algún matiz diferente.

Ha publicado sus últimos álbumes en formatos como cassette o vinilo, ¿es nostalgia o hay mercado musical para ello?

Hay un apego nostálgico a esos formatos de toda la vida y yo creo que seguirán existiendo porque a medida que todo se vuelve más digital se ve como hasta las generaciones más nuevas buscan y reivindican ese sonido más analógico. Es cíclico y coexisten, sin competencia directa.

Sobre la portada de ‘Lento ternura’: «Algo estético pero sucio, en un lugar repugnante pero bella. Las contradicciones de la vida. La hipervigilancia o la invisibilidad cuando te acercas a cierta edad siendo mujer»

Un vinilo, un CD o un casete nos hacen tocar la música. ¿Cree que estos objetos casi artesanales aumentan su vínculo con el público desde una lógica más conceptual que comercial?

Cuando monté mi discográfica G.O.Z.Z. y saqué mi primer disco, ‘Santa’, aposté a muerte por el formato físico, por el CD, no por el vinilo. Y el CD ya estaba obsoleto. Era 2015 y se estaba empezando a dejar de fabricar porque comenzaba el bum del streaming. Cuando yo lancé mi CD que era un poco más caro porque venía en un cofre, con un troquelado, cinco portadas, dos CD y un poemario. Mis propios equipos me decían qué estaba haciendo porque apenas había reservas de iTunes. Yo dije justo eso que me planteas, que yo no estoy vendiendo un CD, sino un objeto, una conexión directa conmigo. Hay material extra para quienes les guste escucharme en acústico o quieran saber cómo son las versiones originales. Este disco es una oportunidad e interactuar con él. Todo el mundo se echó las manos a la cabeza y luego fui número 3 en ventas.

¿Cómo de importante es hoy en día el diseño de la portada de un disco? Ese proceso creativo que requiere de un relato que conecte con el mensaje del disco tendrá su complejidad.

La portada es importantísima. Me acuerdo de Jordi Mora, un ingeniero de sonido con el que grabé ‘La pareja tóxica’ que siempre decía que hay que ir a una tienda de discos y poner tu portada en medio. Si resalta es buena señal. Pero hay  tantos discos y tantas portadas que intentar destacar se convierte en una carrera de fondo con un pódium imposible. La de ‘Puta’ fueron muchas maquetas, versiones e ideas con Guille Guerrero, director creativo en mi sello. Esa portada nace de él y busca denunciar la presión con la que vivimos las mujeres de belleza , maternidad y subordinación, de estar siempre al servicio de otros. En ‘Lento ternura’ queríamos mostrar la realidad del disco. Algo estético pero sucio, en un lugar repugnante pero bella. Las contradicciones de la vida. La hipervigilancia, el sentirse observado, la invisibilidad cuando te acercas a cierta edad siendo mujer. Todo eso está en la portada y mucho más. Me parece que sacar un ‘poly klyn[baño portátil] que es un elemento que todo el mundo conoce, lo llame como lo llame, y lo asocia a muchos momentos de su vida, y ponerlo iluminado como si fuese una nave futurista tiene mucho detrás que no es casual. Son muchas reuniones, conversaciones para entender de qué va el disco y decir, con una sola foto, de esto.

¿Cansa que le pregunten por el papel de las mujeres en la industria? Mientras las mujeres reivindican igualdad, ellos ocupan todo el espacio para hablar de sus trabajos.

Me cansa sobre todo que siga siendo necesario y que me tengan que hacer esta pregunta. Yo se la hago a mis compañeros de profesión, a otros proyectos o bandas. Algo tan sencillo como ‘¿Te has fijado cuantas mujeres tocan en este festi? ¿No te resulta incómodo? ¿No te violenta, no te parece injusto?’ ¿Por qué no está naciendo esta reivindicación de los pavos? No lo entiendo. Y al final nos acaba colocando siempre a nosotras las que tienen el discurso, las que se quejan. Y es agotador y cansino. Yo también me canso y me siento aburrida si solo estoy señalando las desigualdades, pero es que también estamos hasta el coño. Es que es muy bestia. Después de la pandemia ha habido un ‘hasta luego’ al feminismo.

¿Por qué Zaharave? ¿Qué busca con estos sonidos más electrónicos?

Zaharave nace de forma natural dentro de ‘La puta gira’ cuando al final nos volvíamos más electrónicos influenciados por la música que me gusta. El final de nuestros conciertos se convertía en un fiestón, y decidimos hacerlo un poco más oficial, darle una nueva versión a las canciones y acercarnos a este sonido más electrónico. Así sucedió ‘La puta rave’. Al año siguiente me apetecía desligarlo del disco ‘Puta’ pero que mantuviera el apodo ‘rave’, aunque no lo será nunca porque no deja de ser un concierto. Pero sí evoca ese espíritu clubero, algo que me fascina, desde el espacio, la pista o la sensación al bailar que la propia música forme una sesión continua. Ya no tocamos las canciones tal cual se lanzaron si no que hay una nueva versión de ellas pensada para el baile. En esta nueva edición hemos sido todavía más fuertes, con canciones de mi repertorio transformadas y remezcladas con otras; sintiéndonos un poco DJ y que no solo suene mi música, también, la que me inspira cuando yo bailo y gozo.

¿Qué puede esperar el público de Rivas en su concierto del jueves 14 de mayo?

Me encantaría que se lo pasaran muy bien. Que vengan a reír y a bailar. En el escenario van a pasar muchísimas cosas. Tenemos unas visuales súper potentes creadas de manera analógica. Hemos encontrado una forma de mostrar imágenes realizadas de una manera muy similar a cómo concebimos la música, así que está todo en una sintonía muy alineada. Hay cinco bailarinas y cuatro músicas. Es un show potente donde no cesa la música y espero que se lo pasen muy bien y se dejen llevar y bailen desde que suene la primera nota y hasta el final.

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