BARRY B+REPION+SAMURAI
Sábado 16 de mayo / 20.00
Auditorio Miguel Ríos
Taquilla o venta anticipada: 20 euros, entradas.rivasciudad.es
Cursaba cuarto del grado doble en Diseño gráfico y de moda cuando la vida la colocó en una encrucijada: o presentarse a los exámenes finales o viajar a México a trabajar en la grabación de un disco. Parece que no le costó mucho. Hacía meses que no podía pisar el aula porque su talento orientaba sus pasos hacia la creación musical. Los días se sucedían en el estudio. El resultado, su disco debut, ‘El silencio del ruido’ (2024), con Universal Music Spain, la ha consolidado como una artista emergente de éxito del pop rock latino, superando las 400.000 escuchas mensuales en una de las principales plataformas musicales. ‘Tirando balas’ (2021) fue su primer gran impacto viral, con marcados sonidos pop-punk. Y de ahí a las estrellas, y a las Fiestas de Rivas. Es Samuraï, Aroa Lorente (Madrid, 2000). Nos visita el sábado 16 de mayo, a las 20.00, en el recinto ferial Miguel Ríos, junto a Barry B y Repion.
¿Qué le parecen sus compañeros de cartel?
Un cartelazo, tengo que decirlo, qué momento más divertido va a ser.
¿Le pasa mucho ser la única mujer del cartel?
Falta mucho por hacer, aunque cada vez veo a más compañeras conmigo pero falta mucho. Este mismo año he visto carteles de 20 artistas y solo 2 mujeres. Una barbaridad.
Usted defiende que no es verdad eso de que no hay mujeres.
Si dicen que no hay mujeres que me pregunten, que les doy una lista. Mi equipo son casi todo mujeres, y las hay maravillosas en diferentes sectores. Managers, productoras, músicas, de todo. Delante y detrás del escenario. Hay un montón pero hay que querer verlas. Hay un talento maravilloso.
También en la parte técnica.
Hay un montón. Una de las mejores técnicas de sonido que conozco es una mujer que trabaja en Granada. Siempre que he ido y estaba esta chica ha sido increíble.
Sobre su labor como compositora, ¿escribir es una terapia, un desahogo?
Sí; literal. Es por eso y es la única razón por la que hago lo que hago.
“Si dicen que no hay mujeres, que me pregunten, que les doy una lista. En diferentes sectores”
Y además, ¿es terapia para quien la escucha?
Sí, y es algo muy bonito que pasa, que cuando voy a un concierto la gente me dice que les hago sentir menos solos. Se sienten entendidos por mis letras, y a mí pasa que me siento entendida por personas que se sienten como yo cuando veo una sala llena de gente que conecta con lo que he sentido.
Además expresa temas muy universales como el amor.
Claro, y ¿quién no ha vivido una ruptura? Pero llevo dos años que ya no escribo tanto sobre amor y, aunque lo parecen, mis temas no tienen que ver con el amor romántico que conocemos. Llegué a un punto en mi vida en que me cansé mucho de que me moviese más este sentimiento que otra cosa, y me planteé mi existencia. Desde ahí, mis canciones hablan mucho sobre el aprovechar estar aquí o sobre problemas existenciales, como individuos. Me fui por la rama filosófica. Abandoné a Cupido y me fui con Aristóteles.
¿Le interpelan también los asuntos sociales o políticos a la hora de componer?
En algún momento sí quiero escribir una canción de denuncia social, pero es cierto que espero a tener una opinión más formada. Cuando yo me siento delante de un papel escribo lo que me nace del corazón, y todavía no ha llegado el momento en que lo que más necesite sea hacer una denuncia social, pero llegará el día. Te hablo desde el privilegio, por supuesto, pero llegará.
«Mis canciones hablan mucho sobre el aprovechar estar aquí o sobre problemas existenciales»
¿Cómo es su proceso creativo?
Según lo que me pida el cuerpo, no tengo una manera de hacer las cosas. A veces empiezo por una armonía, por una rueda de acordes y voy transformando todo. Otras, he partido de una frase, un concepto en la cabeza, de un color o una imagen. Hay de todo.
¿Cuánto espacio deja a la ayuda, a construir desde lo colectivo, o es de las que defienden su idea hasta el final?
Depende. Me gusta trabajar con el equipo de siempre y nos entendemos mutuamente. A nivel composición me cuesta mucho que me echen una mano. La única persona que dejo que entre en mi estudio es Raúl Gómez, con quien hago dupla para componer para otra gente. Pero me cuesta un poco abrirme a terceros cuando estoy escribiendo mis canciones y expresando mis sentimientos.
‘Artillería’, ‘Tirando balas’, ‘Tiro al aire’ o ‘Me disparé. ¿Estas referencias bélicas de sus canciones le vienen de los videojuegos?
Es verdad que juego mucho, me encantan, no me escondo. De hecho, saqué una canción que se llama ‘Baja confirmada’ y es un modo de juego del Call of Duty. Esto la gente no lo sabe pero yo soy una niña rata. Y sí que hay muchas referencias o las ha habido en mi discografía porque sin querer estaban ahí. Cada cual tiene sus códigos. Me encanta y no me escondo.
«Me escucha gente con la que me iría a tomar una cerveza. Es un público súper respetuoso. Tengo suerte»
¿Qué música escuchaba de niña?
Lo primero que empecé a escuchar por mi propia cuenta fue Paramore. Siempre digo que Hayley Williams es la razón por la que yo hago lo que hago hoy en día. De niña, con mi mamá escuchaba ópera y música para bailar, salsa o Marc Anthony. Y con mi padre, La Guardia, La Unión, Duncan Duh. Había mucho de todo.
¿Se ve en la música dentro de 20 años?
Eso seguro, pero se me da un poco mal hablar de mí y pensar cómo seré. Tendré 45 años. No tengo idea. Espero que con una casa en el campo y alguna escuela de composición. Pero ojalá seguir con 45 años en los escenarios dándolo todo como hasta ahora.
¿Cómo lleva la fama?
Siempre digo que me escucha gente con la que me iría a tomar una cerveza. Es un público súper respetuoso y, si vienen a saludarme, me dicen cómo se sienten con mi música. Tengo suerte. No es un público complicado y me encanta cuando vienen a saludar.


