SÁBADO 14 MARZO / 20.00. Auditorio Pilar Bardem.
Precio: 16 euros (anticipada) / 20 euros (día del concierto).
Compra: web entradas.rivasciudad.es y taquilla del auditorio (jueves y viernes, de 18.00 a 20.00, y días con espectáculo desde una hora antes del inicio del mismo).
Pedro Pastor Guerra (Madrid, 1994) se mueve por el auditorio Pilar Bardem como pez en el agua: “Este es nuestro templo, nuestro hogar musical”. Al altar de este templo subirá el sábado 14 de marzo junto a Los Locos Descalzos (20.00), la banda que le ha acompañado durante la última década y de la que se despedirá cuando acabe la gira de presentación de su último disco, un recopilatorio de versiones de algunos de los mejores temas compuestos a lo largo de su carrera. Junto a Álvaro, Nico y Alan, Pastor repasará sobre las tablas del Bardem canciones como ‘Verde Selva’ o ‘La vida plena’, con “una mirada actual”.
La evolución artística de Pastor, que suma más de 13 años en los escenarios y 700 conciertos en casi una veintena de países, se deja ver en este trabajo: “Estoy cantando mucho mejor, al principio no tenía tantas herramientas como las que tengo ahora y eso, musicalmente, se nota”. En todo caso, ni Pastor ni los Locos Descalzos han sido nunca acomodaticios, sino que “siempre hemos tratado de romper lo establecido por nosotros mismos, es una cuestión de supervivencia; no podemos aburrirnos, porque hacemos muchos conciertos al año”.
Su primer disco de larga duración llegó en 2012, ‘Aunque esté mal contarlo’, al que siguieron ‘La vida plena (2014), ‘Sololuna’ (2017), ‘Solo los locos viven la libertad, con Suso Sudón (2018), ‘Vulnerables’ (2019), ‘Vueltas’ (2021) y ‘Escorpiano’ (2024).
De momento, esta gira se compone de 33 recitales por salas de toda España y todo apunta a que el show terminará cruzando el charco y aterrizando en Latinoamérica, donde reciben con mucho cariño la música de Pedro Pastor, porque “tienen una educación musical muy poderosa”. En esas giras tan largas, y de las que tanto disfruta, siempre tiene ganas de volver a Rivas. “Es que mi casa está en Rivas – apunta – y los viajes te otorgan también la perspectiva sobre tu lugar de origen, el lugar donde habitas; aprendes a ver tu lugar en el mundo con distancia, con otra mirada, con otras gafas”.

El cantautor Pedro Pastor, en el escenario del auditorio Pilar Bardem. ÓSCAR ROMERO
Es entonces cuando Pastor evoca las horas gastadas en un banco del Zoco, su lugar favorito de Rivas, “un barrio que ha sabido conservar la empatía, la sensibilidad y el germen de colectividad”. Y es consciente de que la vida lleva a cada uno por derroteros distintos, pero también tiene claro con quién se ha criado y con quién ha “fundado” su “personalidad”. Lo ha hecho “con todos los amigos que tengo en este barrio”. “Por mucho que tengan otros intereses culturales o sociales, incluso otras ideas políticas, son gente que quiero tener en mi vida para siempre”, apunta este cantautor de pelo largo y una mirada que parece andar buscando siempre un poco más allá.
La educación adquirida durante su corta edad –“Ya tengo 31 años, he vivido deprisa, he vivido temprano”, reflexiona– tiene mucho que ver con la propia convivencia en casa, en una familia en la que la música era algo así como el pan nuestro de cada día. Es hijo de Luis Pastor y sobrino de Pedro Guerra: “Beber de esas fuentes para mí ha sido muy valioso”, comenta, subrayando también el papel de su madre Lourdes, a la que califica de “discoteca andante” y de la que destaca los buenos consejos que le dio cuando con 15 años se despachó una mañana con que no iba a estudiar más, porque él lo que quería era ser cantautor. “La música tiene sus lados amargos y me he ahorrado muchos pasos en falso, otros compañeros no han tenido ese privilegio”, destaca alguien que grabó su primer trabajo con 17 años en Covibar, en casa de su amigo Joaquín.
DEL CERRO DEL TELÉGRAFO A CUBA
Ahora Pedro Pastor graba incluso con Silvio Rodríguez. Es una de las colaboraciones del último trabajo de Pastor, que rompió a llorar cuando recibió un whastapp del mánager del artista cubano, que aceptaba la invitación que meses antes le había hecho por carta. ‘Quererte’ es el título de la canción que cantan juntos y que Pastor compuso en una de sus tardes por el cerro del Telégrafo: “Esta canción tiene varios años y yo siempre supe que era para Silvio”, al que califica de “estandarte de la canción de autor en castellano”.
Sobre la canción ‘Quererte’: “Siempre supe que era para Silvio, estandarte de la canción de autor”
Es una de sus referencias, aunque Pastor disfruta escuchando a otros muchos artistas. Acaba de descubrir el nuevo álbum del argentino Milo J. y sigue gozando con los mejores de la música caribeña, como Roberto Roena, Ismael Rivera, Rubén Blades, Juan Luis Guerra o Caetano Veloso. También encuentra refugio en una buena lectura. Tiene aguardando sobre la mesilla ‘La península de las casas vacías’, de David Uclés, o ‘Comerás flores’, de Lucía Sobral, mientras devora la última novela de Mariana Enríquez, ‘Nuestra parte de noche’.
LA DERIVA DEL MUNDO
Pastor es de los que creen que al mundo de hoy le hacen mucha falta la música y la poesía, “pero hacen falta otras cosas”. “La deriva del mundo es terrible”, reflexiona, y apunta hacia la masacre de Gaza, a lo que pasa en Sudán, en el Congo o en Venezuela y EEUU.
“Que vuelvan los paramilitares a un país como EEUU y que asesinen a la gente a la luz del día es algo que jamás pensábamos que íbamos a ver”, comenta. Y advierte: “El fascismo está en pleno auge en todos los países del mundo, siento que el pesimismo ya me abraza por completo y que no tenemos solución como especie”, concluye.

Como en 2024, Pedro Pastor inicia su gira por España en su ciudad, Rivas. ÓSCAR ROMERO


