SÁBADO 20 DICIEMBRE / 18.00.
Auditorio Pilar Bardem.
6 euros (menores de 18 años) y 9 euros.
Compra: web entradas.rivasciudad.es y taquilla (abre jueves y viernes, de 18.00 a 20.00, y días con función desde una hora antes de la misma).
Bach está considerado por muchas voces autorizadas como el mayor compositor de la historia, por su capacidad de sintetizar todos los estilos, tanto del pasado como de su tiempo. La compañía Aracaladanza ha elegido la música del genio alemán (1685-1750) para recrear su espectáculo familiar de danza ‘Va de Bach’, que forma parte del programa cultural navideño.
Sobre el escenario, además de todo el cuerpo de baile, pianos diminutos, trajes aterciopelados y abombados, globos que cantan o un gorila gigante de lo más tierno. “Bach es más que belleza creativa. Es pureza espiritual y absoluta imaginación. Emoción intensa. Y por todo ello, revolución. Su obra ha conferido aliento a generaciones de artistas. Venerado antes, ahora su huella y trabajo está en películas, pinturas y hasta en videojuegos. Puede rastrearse en Los Beatles, Muse… Y, cómo no, marca impronta en la danza”, recuerdan desde la compañía.
“Va de Bach’ es un montaje para iniciados y neófitos, sean niños, jóvenes o adultos. Es un espectáculo de alta cultura que ilumina y emociona”, escribió Cristina Marinero en su reseña en la revista digital ‘Opera World’.
Se trata de un montaje incluido en el Programa Danza Escena, de la Red Nacional de Teatros del INAEM. Con dirección escénica y coreografía de Enrique Cabrera, dura 55 minutos. El elenco artístico lo conforman Carolina Arija, Lydia Martínez, Jimena Trueba, Aleix Rodríguez, Jonatan de Luis Cover y Eduardo Alves, y la actriz de cantata Carla Maró.
‘Va de Bach’ ha sido premio Talia 2025 a la mejor escenografía, que concede la Academia de las Artes Escénicas de España, y finalista de los Premios Max como mejor espectáculo para público familiar.
Para su puesta en escena, Acaraladanza se autopregunta: “¿Y si, como aperitivo, en lugar de empezar en el escenario lo hacemos en el patio de butacas? ¿Y si armamos una mano gigante como la que podría tocar un órgano gigante? ¿Y si hay pianos diminutos? ¿Y si unos globos acaban cantando? ¿Y si unas pelucas barrocas regalan metros de papel? ¿Y si tomamos un café escuchando lo que Bach compuso precisamente para un café?”. Las respuestas, en el auditorio, en otra tarde de diversión familiar.



