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Magüi Mira: «Se sufre más en la dirección que en la interpretación»

La actriz y dramaturga dirige la obra ‘Adictos’, que interpretan la gran Lola Herrera, Lola Baldrich y Ana Labordeta (viernes 10 de marzo, auditorio, entradas agotadas).

Magüi Mira:
La directora y actriz Magüi Mira, que dirige la obra 'Adictos'.

VIERNES 10 MARZO / 20.00
Auditorio Pilar Bardem. 11 euros. Entradas agotadas.

Aunque pisó las tablas a una edad tardía, con 36 primaveras, la vitamínica Magüi Mira continúa ejerciendo sobre los escenarios a sus 78 años: ya sea como directora, actriz, docente o dramaturga. Su última regiduría, ‘Adictos’, se estrenó el verano pasado en Avilés y se representa el viernes 10 de marzo en el auditorio Pilar Bardem (entradas agotadas). Una función protagonizada por la inmarchitable y gran Lola Herrera (que, con 87 años, también sigue ejerciendo el magisterio escénico), Ana Labordeta y Lola Baldrich. Un texto escrito a dos manos por Daniel Dicenta Herrera, hijo de Lola Herrera, y Juanma Gómez, con el que alertan de las adicciones que pueden crear las redes sociales.

Magüi responde por teléfono desde un hotel de Sevilla. En Lebrija y Utrera ha interpretado al personaje de su vida: ‘Molly Bloom’, la protagonista del último capítulo de la novela ‘Ulises’, de James Joyce (1922). Con Molly debutó en las tablas. “La llevo ya en la tripa. Le estoy muy agradecida”, confiesa tras 43 años conviviendo con ella. En abril se estrena la película ‘Que alguien cuida de mí’, de Elvira Lindo, donde actúa junto a Emma Suárez y Aura Garrido. Y prepara una nueva dirección teatral que sella con un elegante silencio: “Es algo muy grande, estamos cerrando el texto y reparto, pero poco más puedo decir”.

20 días antes de la función en Rivas ya se habían agotado las entradas. Hay ganas de teatro.

Hay ganas de buen teatro. En este caso, llevamos un tiempo de gira y hemos estado en Madrid. Y funciona eso del boca a boca. Qué bonita expresión, por cierto. Donde hay talento, ahí está el público. Es una magnífica noticia ese lleno. Pero no todos los teatros están así.

En esta vida, teatro, ¿para qué?

Esa necesidad de la ficción, ya sea teatro, cine, danza o literatura, está en el ADN del ser humano. Es una necesidad como el comer, hacer sexo o dormir. Sin imaginación, el Homo sapiens nunca se hubiera puesto de pie. La imaginación impulsa el deseo de hacer. Es el germen de la ficción, el antídoto necesario para combatir la dureza, crueldad e injusticias de esta vida.

¿Qué vio en el texto de Daniel Dicenta Herrera y Juanma Gómez para animarse a dirigir la obra?

Dices bien: para animarme. Es un texto muy difícil. El primer texto teatral de Dani. Me animó el tema del que se habla, algo insólito en los escenarios. Se habla de lo que nos pasa hoy. Teatro contemporáneo. Y no es una distopía. Ojalá lo fuera. Porque está pasando. Esa contemporaneidad y los personajes maravillosos fueron lo que más me impulsó a dirigir este grandísimo proyecto. Y volver a trabajar con Lola Herrera. Muchas veces la directora no tiene el reparto que quiere o imagina. Y esta vez he tenido la suerte de contar con Ana Labordeta y Lola Baldrich, que tenían fechas y amor por el proyecto. La cuadratura del círculo.

«La necesidad de ficción, ya sea teatro, cine, danza o literatura, está en el ADN del ser humano. Es una necesidad como el comer, hacer sexo o dormir. Sin imaginación, el Homo sapiens nunca se hubiera puesto de pie. La imaginación impulsa el deseo de hacer»

Los caminos de Magüi Mira directora y Lola Herrera actriz ya se han cruzado en el teatro: ‘La velocidad del otoño’ (2016) y ‘El estanque dorado’ (2014). ¿Son casualidades o hacen por encontrarse?

Hacemos por encontrarnos. Estoy en ‘Adictos’ gracias a Lola. Ella lo quiso. Es un proyecto que parte de ella y su hijo. Tanto Ana Labordeta como Lola Baldrich fueron propuestas mías. Como directora, tengo que hacer el reparto. Y esta obra es un privilegio, como lo es ver trabajar a Lola. Me quedo embobada cada vez que sale a escena. Eso sí, el proceso de ensayos siempre es difícil. Porque hay que decidir, trabajar y estudiar mucho. Como directora, tienes que enamorar a todo un equipo para emprender el mismo viaje.

Una directora y tres actrices. Cuando el elenco es completamente femenino, ¿se genera otro ambiente de trabajo, hay otra complicidad?

Se crea en la sala de ensayos un clima diferente. A hombre y mujeres no nos pueblan las mismas hormonas. Pero siempre hay una suma de hombres y mujeres. Sin unos buenos colaboradores, no llegaríamos a puerto. En mi caso, me quedaría perdida por los mares. Somos cuatro mujeres, pero el ayudante, de importancia brutal en una función porque conecta a quienes estamos trabajando en el escenario, es un hombre, Jorge Muñoz. Todo el lenguaje de la luz, que ayuda a comunicar un arco de pensamientos y emociones, es un hombre, José Manuel Guerra. Y el espacio escénico, bello, impactante y otro potenciador para comunicar la historia y que necesita adaptarse a cada escenario en la gira, es obra de otro hombre, Curt Allen, y una mujer, Leticia Galán. Hay una suma de hombres y mujeres muy interesante.

Lola Baldrich, Lola Herrera y Ana Labordeta, protagonistas de ‘Adictos’.

¿Qué da más satisfacción: actuar o dirigir?

Pisar la escena como actriz, y saborear ese contacto directo con el público, me hace ser mejor directora. Y, cuando ejerzo como directora, veo el tejido tan delicado, profundo y abrumador que supone trabajar con personas talentosas, inteligentes y profesionales. Un pintor trabaja con pinceles y lienzos; una directora, con seres humanos, y debe sumar una habilidad para poder relacionar y comunicar con el gran equipo que va a dirigir. Y eso también me hace crecer como actriz, porque como directora veo dónde tienen que nadar las actrices y de qué están rodeadas.

«Estoy en ‘Adictos’ gracias a Lola Herrera. Ella lo quiso. Es un proyecto que parte de ella y su hijo. Tanto Ana Labordeta como Lola Baldrich fueron propuestas mías. Esta obra es un privilegio, como lo es ver trabajar a Lola. Me quedo embobada cada vez que sale a escena»

¿Y dónde sufre más?

En la dirección, mucho más. La presión es tremenda. Cuando dirijo, me gusta controlar la situación: es la única manera de cohesionar a todo un equipo tan grande y diverso y llegar al público. Y ese es el éxito: llenar el auditorio de Rivas. Pasan muchas cosas en el proceso de dirección, mes y medio trabajando intensamente con personas que, como te digo, no son un pincel y un lienzo. Se sufre mucho dirigiendo. A veces, son noches sin dormir.

Como directora, ¿hasta cuándo sigue dirigiendo la obra: habla con las actrices meses después del estreno?

Hay directores que no vuelven a aparecer. Te lo digo como actriz. Yo, no. El hecho teatral está vivo y se mueve. Las tres actrices y el equipo técnico hacen una función diferente cada día. Y no sabes cómo manda el público: se crea una sinergia maravillosa entre lo que pasa en el escenario y el patio de butacas. Y, a veces, se crece en la buena dirección; pero otras, no. Y eso lo ves desde fuera.

Sigue interpretando en cine y teatro. Lo de actuar, ¿hasta que el cuerpo aguante, a lo Lola Herrera?

Tengo la suerte de contar con cuatro grandes horizontes: interpretación, dirección, docencia y dramaturgia (ahora estoy escribiendo un texto para Mérida). El cuerpo es muy sabio. En un escenario siempre puedes estar, de una manera u otra. Muchas veces hemos visto a actores hacer un monólogo sin moverse de una silla. Más que el cuerpo, mientras las neuronas aguanten, ahí estaré.

«Con el teatro tengo ahora una relación maravillosa. Pero me han insultado y gritado. Te hablo de directores y directoras a quienes hoy denunciaría y llevaría a los tribunales»

Más de 40 años en las tablas, ¿le ha tratado bien el cine y el teatro?

A veces, sí; a veces, no. Con el teatro tengo ahora una relación maravillosa. Pero me han insultado y gritado. Te hablo de directores y directoras a quienes hoy denunciaría y llevaría a los tribunales. Ahora se empieza a entender que se tiene que trabajar desde el respeto, que dirigir no es clasismo ni ser más que nadie. Afortunadamente estamos colocando las cosas en su sitio. Y hay mucho más respeto en las artes escénicas. El movimiento Me Too ha hecho también lo suyo.

Tras dirigir ‘Adictos’, ¿en qué cree nos hacen mejores y peores las redes sociales?

Cualquier adicción es una tragedia porque supone una pérdida de control. Puedes ser adicto al juego, una sustancia, el móvil o la desinformación, y creerte todo lo que lees y te venden las redes sociales, gente a la que has entregado tu confianza. Siempre hay que mantener unas alertas y una conciencia de quiénes somos y en qué mundo estamos viviendo.

La directora de ‘Adictos’, Magüi Mira.

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