Entrevista realizada por: Irene Piedrabuena. Publicada en el Rivas Al Día de octubre 2011.
Su arqueo de cejas capta la atención de millones de espectadores que acostumbran a reconocerle en los concursos televisivos de pregunta-respuesta. Tampoco pierde fuerza su presencia ante la sala reducida. Sobre el escenario. Y aunque se pase muchas horas en el mundo ficticio que tejen la televisión y el teatro, sigue conectado con la realidad. Preocupado por la situación actual del país, los recortes y la falta de inversión en cultura y entretenimiento, pronostica peores tiempos. RD charla con un personaje cercano y con los pies en el suelo, realista pero alegre por poder celebrar lo que más cuesta en los tiempos que corren: trabajar y de lo que le gusta. A Rivas llega con la obra ‘La guerra de los Rose’ el 29 de octubre. Las entradas están agotadas.
¿Qué aprendemos en La Guerra de los Rose?
La palabra aprender me da un poco de respeto. Más que aprender se observa, y que cada uno saque después sus propias conclusiones, cómo es el deterioro en una relación de pareja donde el odio se ha abierto camino de una forma extraordinariamente salvaje y qué es lo que hacen dos personas en una situación límite. Desde luego, estamos ante un buen escaparate de burradas y de acciones ilógicas, y de estupideces humanas que además son cotidianas, porque las hace todo el mundo.
¿Qué límites no traspasa Sobera en la vida real?
El tópico de que en la guerra y en el amor todo vale, en los Rose se cumple. Cuando llega la guerra vale todo en el sentido más estricto de la palabra, hay acciones extremadamente violentas, salvajes, irracionales e inhumanas. En la vida normal cada persona tiene su código ético de valores. Yo soy de los que piensan que todo no vale, ni para lo bueno ni para lo malo. No entiendo el odio visceral, ni la necesidad de venganza, ni el rencor, ni la necesidad de hacer daño al prójimo como manera de sobrevivir. Supongo que habrá gente que no sepa sobrevivir sin eso.
Se le reconoce por ser un personaje televisivo pero su faceta profesional se extiende al teatro y al cine. ¿Qué comparten estos registros?
Cine, teatro y televisión están muy diferenciados por la técnica. Aunque hagas el mismo trabajo. Por ejemplo si trabajas como actor en la televisión tienes posibilidad de hacer un desarrollo un poco más controlado y más largo, en el cine estás controlado más por la técnica y a veces ruedas de forma partida por lo que es muy complejo tener un dominio absoluto y global de la película y de tu papel. En teatro, que es un acto continuado, con principio y final, es en el único sitio en el que el actor es realmente dueño y señor de su trabajo.
«El teatro es el único sitio donde el actor es dueño y señor de su trabajo»
Todos comparten, eso sí, un mismo lenguaje. Pero la técnica diferencia tanto el contenido que le da un color distinto y le da también una dirección diferente.
¿Televisión, sinónimo de diversión?
Yo tengo la sensación de que el entretenimiento no está valorado en la televisión. La información está más valorada. Los periodistas no deberían quejarse, están mejor tratados que otro profesional porque es el momento en el que más informativos hay, el momento en el que se está más con la cámara en la mano en la calle y en el que el periodismo ha ocupado el poder más absoluto dentro de la televisión. No hay ninguna razón para que se quejen los periodistas ni los informadores. En este momento el patito feo de la televisión, con diferencia, es el entretenimiento, pero con mucha diferencia.
En los concursos,¿cada vez tiene más peso el espectáculo?
En los concursos de quiz shows ,pegunta y respuesta, está presente la cultura pero tienes que mezclarlo porque sino la gente se aburriría y no los vería, hay que buscar una mezcla lo suficientemente atractiva como para que la gente se quede pegada al televisor y que sean lo suficientemente participativos para que puedan jugar desde casa. Porque ser un espectador pasivo no tiene ningún aliciente. Ese es el elemento negativo que tienen para mí los concursos que no son de preguntas respuestas o que son de pruebas físicas. Para mí son insoportables, no los aguanto. Ver si un señor es capaz de poner ocho huevos en una cuchara en diez minutos, a mí qué me importa. Ahora, si me preguntan al mismo tiempo que al concursante cuál es la capital de Macedonia. Digo: «coño». Es un reto saberla o no saberla. Aunque eso también va en función de las cosas que te interesen en la vida, pero en los programas de preguntas hay una cultura presente y compartida y yo creo que hay que recibirlos bien, a los otros también.
Una de sus cualidades es sacar de las casillas a los concursantes ¿Sólo en plató?
Yo no tengo capacidad para sacar de sus casillas a los concursantes, tengo capacidad para hacerles dudar de lo que creen que es verdad. Y ya me gustaría a mí en la vida real hacer dudar a la gente de todo, eso sería algo magnífico, seguro que nos ayudaba a pensar las cosas antes de hacerlas, pero no lo aplico en la vida real. En la vida real me hago dudar siempre a mí mismo sobre todo, pero a los demás les dejo tranquilos hasta que hago un concurso y me meto con ellos, entonces ya les hago dudar. Ojalá en la vida real pudiera hacer dudar a la que gente de todo.
¿Cómo sería la vida sin la televisión?
Ahora mismo yo lo notaría en mis ingresos pero en mi vida normal no porque, y esto es duro decirlo, no soy telespectador, me aburro con la televisión. En la tele me gusta ver lo que no puedo ver en la vida real porque no llego a todo.
«Es duro decirlo pero a mí la televisión me aburre. No soy un telespectador»
Es decir, los acontecimientos en directo o deportivos y ver lo que ocurre en el mundo. En este sentido, como mucha gente, me sentiría sin la televisión un poco huérfano. Esa es una de las cualidades bonitas de la prensa, de la radio, de la televisión: acercarnos lo que pasa, por lo demás me aburro bastante con la tele. Y la ficción, como hay otros soportes para verla, no me hace falta la tele. Por eso siempre digo que la televisión en esencia es entretenimiento e información.
¿Cómo le afecta a un presentador de televisión la crisis?
Los recortes me afectan como a todo el mundo. Me temo que soy autónomo así que cuando me jubile me van a dar sopas con honda, como a muchos de mi generación y tendré que sacar y pedir más dinero cuando trabaje para ahorrar más porque será más cara la universidad de mi hija seguro, y suma y sigue. El estado de bienestar social está en peligro tal y como lo hemos entendido hasta ahora. Y probablemente va a haber muchos recortes, vamos a tener peores carreteras, peor acceso a la sanidad, la jubilación va a estar en peligro, la educación va a ser mucho más cara Que tiene que haberlos, es inevitable, y que van a ser peores en los próximos veinte años, inevitable. Y la culpa de todo, la globalización. El tercer mundo viene empujando muy fuerte y nos está arrinconando en todos los sentidos.
Con este panorama, ¿difícil sacar la mejor sonrisa delante de las cámaras?
A pesar de que las cosas vayan mal y que yo creo que van a ir peor, incuestionablemente peor en los próximos años. Luego mejorarán, pero aún nos quedan por pagar unas cuantas facturas y me da la impresión de que no nos hemos enterado de nada. ¿Tú te has enterado de la crisis de Grecia? ¿A ti te lo han explicado? ¿Por qué el euro está en crisis en los últimos años? No tengo ni puñetera idea. ¿Cómo es posible que el sistema financiero se haya creído cómo trabajan los bancos? Tampoco lo entiendo. Hay cantidad de cosas que no entendemos pero que nos están pasando factura, a nuestra cartera. Y a nosotros lo que nos queda son dos cosas: vivir lo mejor posible y ser feliz o intentarlo, y mirar a la vida con cara optimista y empujar. Por lo tanto, con estas dos premisas yo creo que es fácil sonreír cuando uno presenta un programa de televisión, sobre todo si es divertido. O cuando uno hace una función de teatro. Porque sólo el hecho de estar trabajando ya es para celebrarlo y más en nuestra profesión que si caen chuzos de punta en general, en la nuestra caen de una manera bestial.
El trabajo se convierte en un privilegio
Y en el teatro ni te cuento porque nosotros dependemos muchísimas veces del bienestar del estado, osea, de los Ayuntamientos, de las Diputaciones…que no es que se hayan quedado sin dinero sino que van a tener que trabajar durante mucho tiempo para poder pagar todas las deudas que han contraído por hacer el gilipollas ¿Cuál es la consecuencia? Que el primer recorte que se produce es el de la cultura, el dinero para contratar espectáculos, obras de teatro. Muchos Ayuntamientos tienen deudas desde hace años y hay empresas teatrales que se han venido a pique. La crisis es gorda. Por lo tanto que un Ayuntamiento como el de Rivas nos contrate para hacer una función de teatro es para quitarse el sombrero, porque quiere decir que tiene dinero y que además se lo quiere gastar en cultura. Después celebrarlo porque la verdad es que la situación en general es bastante, bastante mala. Más razones para sonreír.
¿Qué nuevos retos profesionales tiene?
Trabajar. La motivación es poder currar. Nosotros utilizamos una palabra muy bonita que es crecer profesionalmente que significa hacer cosas distintas, superarte a ti mismo en el terreno artístico. Ir de un proyecto a otro, procurar abarcar cosas muy diferentes. Los actores y los comunicadores en general lo que buscamos es la satisfacción artística y eso te lo dan proyectos diferentes, factores distintos, retos personales a nivel artístico. Que tengas la sensación de que rejuveneces o de que haces algo nuevo cada cierto tiempo. Y tienes que volver a comerte la vida desde el principio. Porque en esta profesión siempre es volver a empezar, volver a empezar, volver a empezar, cada proyecto implica empezar desde cero. Probablemente eso es lo que nos anima. Sino, tendríamos la sensación de estar estancados y como somos los artistas, nos deprimiríamos en diez minutos.
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PREGUNTAS DE FACEBOOK
En esta ocasión, los usuarios y las usuarias de Facebook han participado en la entrevista que RD le realizó a Carlos Sobera.
Nuria García. ¿Que le gusta más: la televisión o el teatro?
El teatro te da la posibilidad de tener contacto con el público y es el registro en el que controlas tu trabajo. Pero la televisión te ofrece cosas únicas también: improvisación, espontaneidad, frescura, sensación de novedad permanente, directo. No para 600 o 1.000 personas, sino para millones de espectadores. La comunicación tan global, es muy bonito.
José Pardo. ¿Qué programa le ha gustado más?
Donde más disfruto es en los concursos que para mí es la tele en estado puro. La falta de guión, la espontaneidad y el descontrol. Nunca sabes qué es lo que va a pasar, todos los días son diferentes. El humor del presentador es distinto, cada concursante es diferente, las preguntas no sabes cómo van a ser, las reacciones de la gente tampoco. Eso es lo que lo hace único. El concurso es la expresión más pura de la televisión. Para mí sobre todo ha habido tres programas muy emblemáticos. Millonario, que era 50×15 en Telecinco, Date el bote y Atrapa un millón. Estos tres son los formatos en los que mejor me he sentido. Me lo paso muy bien porque el concursante tiene mucho protagonismo. Puedo hablar de tú a tú con las personas y me siento como pez en el agua
RIVAS AL DÍA. Las películas Slumdog Millionaire y Quiz Show ponen en tela de juicio esa espontaneidad.
En los concursos no se prepara nada. Yo no tengo ni idea de las preguntas que se van a hacer. Y eso es muy bueno porque tú al mismo tiempo que el concursante te sorprendes. Si lo supieras antes, no te provocaría ningún tipo de emoción. Las emociones las viviríamos antes y lo bueno es vivirlas en el plató, delante de las cámaras. Y al concursante le pasa lo mismo, lo único que le dicen es por dónde tiene que entrar y salir, y que no tiene que saludar a toda su familia. Por eso, cuando uno está ante las cámaras reacciona de forma muy diferente, y eso es lo bonito. En ‘Atrapa un millón’, que juegan en pareja, lo más bonito es ver cómo hablan, como actúan, qué les pasa por la cabeza. Eso es televisión.
Manuela Navarro Arévalo. ¿Tiene alguna familiar actriz en Estudio 1?
Creo que no. No me suena. Pero nunca se sabe, a ver si tengo familia que no controlo. Lo voy a averiguar .
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