JUEVES 24 DE MARZO / 19.00 / SALA COVIBAR / Entrada libre hasta completar aforo.
Texto: Nacho Abad Andújar (publicado en RIVAS CULTURAL)
Amparo Sánchez (Alcalá la Real, Jaén, 1969) renunció hace ocho años al ajetreo callejero de Lavapiés para apaciguarse en el sosiego rural. Sus días transcurren ahora, cuando no está de gira musical, a las afueras de la localidad barcelonesa de Sant Pere de Ribes. Bajo la plácida dependencia de la naturaleza. Su casa es de madera, un hogar biosostenible con el que soñaba desde hacía tiempo.
«No tengo horno ni microondas ni lavavajillas. La luz que consumimos la obtenemos gracias a unas placas solares», relata risueña por teléfono desde su morada campestre, donde reside con sus dos hijos. Y el mar, a un paso. Amparo Sánchez, trovadora de evocaciones latinas, cerró en 2009 una de las etapas más rumbosas de la música española reciente. Enterró en su maleta las partituras de Amparanoia para embarcarse en un viaje por cuenta propia que la llevó hasta el desierto de Arizona y la isla de Cuba.
De esa huída, alentada por un par de reveses existenciales, surgió su último disco, ‘Tucson-Habana’, publicado en 2010. Un trabajo fronterizo, que asocia las sonoridades de la arena desértica con el trópico caribeño. Un álbum que canta ahora por Europa y América. Y con el que recala en la sala Covibar el jueves 24 de marzo (19.00, entrada libre). El Ayuntamiento cierra con su concierto el programa mensual de actividades ‘Marzo-Mujer’. «Cantaremos temas del último disco y del próximo, que esperamos grabar en primavera, aunque sin fecha de publicación», relata la autora de ‘Seguiré caminando’ (2008), ‘La vida te da’ (2006), ‘Somos viento’ (2002) o ‘El poder de Machín’ (1997).
Amparo Sánchez se trae a toda la banda. Cinco músicos que la arropan con piano, contrabajo, chelo, guitarra acústica y eléctrica, batería y trompeta. Mucho vigor sonante. Dice la cantante que vive el 8 de marzo como una «fiesta», pero también como una «reivindicación por todo lo que queda por hacer». «Es un homenaje a las primeras mujeres feministas, que lo tuvieron mucho más duro que nosotras ahora». Pero como advierte en una de sus canciones más bailadas e inconformistas: «Toca seguir caminando».
DISCO NUEVO
Entre ‘Tucson-Habana’ »un álbum íntimo, ambiental, melancólico y nostálgico, con un acento muy fuerte de los lugares donde se grabó y en mitad de una catarsis personal»- y el disco ahora en ciernes se abre una distancia. Los nuevos temas tienen «un aire más positivo y mucha fuerza». Obedecen a un momento íntimo más alegre y optimista, superados ciertos guantazos biográficos. Sin abandonar sus querencias latinas, Sánchez explora la senda del country. «Musicalmente todavía tengo mucho que aprender y compartir», se sincera.
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«Las fronteras nacen de la injusticia»
Cuando grabó el disco ‘Tucson-Habana’, Amparo Sánchez conoció el desierto de Arizona y el drama que padecen los inmigrantes latinoamericanos que tratan de cruzar la frontera en busca de una vida mejor.
¿Qué simbolizan las fronteras? Son lugares de constante movimiento y cruces culturales. La de Arizona es salvaje, aunque logran cruzarla miles de inmigrantes latinoamericanos enfrentándose al desierto y la policía.
Aquí tenemos la valla de Melilla o el muro de agua del estrecho de Gibraltar. Aquí tenemos los cadáveres en las playas de Cádiz, Huelva o Almería. Por desgracia las fronteras traen muchos muertos. Pero al mismo tiempo esperanzas.
¿Las derribaría? No deberían existir. Las fronteras nacen de la injusticia y el desequilibrio.


