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Carlos Taibo: "No interesa enseñar a pensar"
Es uno de los analistas más audaces del paisaje intelectual español. Profesor de Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Madrid, dio una charla en Rivas.
7 de enero de 2005

Entrevista: Nacho Abad Andújar

Es uno de los analistas más audaces del paisaje intelectual español. Profesor de Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Madrid, Carlos Taibo pone al desnudo con sus libros y trabajos (Cien preguntas sobre el nuevo desorden, Guerra entre barbaries o Adónde nos lleva EEUU), los oscuras tramas que provocan guerras y desastres, configurando un orden mundial injusto y perverso.

Taibo participó el pasado 11 de diciembre en las jornadas de Rivas `2005, ¿un orden internacional incierto?¿, organizadas por la Concejalía de Participación Ciudadana. "A Bush no le preocupa demasiado el terrorismo internacional, pese a las apariencias. Le preocupa engrosar las cuentas corrientes de sus amigos", dice contundente.

P. ¿Es el orden mundial tan incierto o hay una serie de dirigentes mundiales que tienen muy claro hacia dónde van?

R. Las dos cosas son ciertas. El orden internacional de los últimos quince años se caracteriza por una franca imprevisibilidad de muchas relaciones. Los propios EEUU, la gran potencia de poder ilimitado, están entrampados en un pequeño país del Oriente Próximo. La capacidad de predecir el futuro es muy reducida, a diferencia de lo que sucedía antes de 1991. Entonces, una gran potencia sabía que si acometía tal comportamiento era predecible una respuesta segura de la otra gran potencia. Ahora bien, en sentido contrario y si nos libramos de ingenuidades, algunos de los grandes dirigentes del planeta saben lo que hacen. A Bush no le preocupa demasiado el terrorismo internacional pese a las apariencias. Le preocupa engrosar las cuentas corrientes de sus amigos. Y la operación en Irak está saldándose con los resultados apetecidos. Las cuentas de Haliburton, la empresa del vicepresidente Cheney, han mejorado sensiblemente en los dos últimos años. El caos oculta comportamientos tan inmorales como irracionales.

P. Adónde nos lleva EEUU es un título de un libro tuyo. ¿En qué consiste el viaje que nos propone Washington?

R. EEUU nos lleva a un planeta en el que dicta todas las reglas del juego, en el que adopta el proyecto de la globalización capitalista en provecho propio. EEUU, no nos engañemos, no está en lucha con el terrorismo internacional. Se haya en lucha contra sus enemigos y competidores. Lo del terrorismo es una añagaza retórica que permite justificar determinados comportamientos o movimientos que en otras condiciones serían difíciles de mantener.

P. El discurso del terror instaurado por ciertos gobiernos ha calado. ¿Qué es realmente Al Qaeda, puede un solo tipo como Bin Laden poner en jaque a medio mundo o es la invención de un enemigo tipo que cumple el guión clásico de nos tacan-nos defendemos?

R. Una de las plagas contemporáneas son los expertos en seguridad. La mayoría exhibe un tufillo reaccionario preocupante que tiene varias consecuencias: una, que invita a cancelar cualquier consideración sobre los conflictos singulares. Si ya tenemos una explicación mágica que es Al Qaeda, que es una red fanática y de movimiento autista, para qué vamos a escarbar en eventuales causas de lo que sucede en Palestina, Chechenia o Afganistán. Una segunda consecuencia es la carta blanca portada a gobiernos impresentables que en modo alguno tienen otro interés que defender políticas difíciles de sostener delante de sus opiniones públicas. Otra consecuencia es el despliegue de fórmulas de doble moral que tratan de forma distinta a los amigos y a los enemigos, a los poderosos y a los débiles. Una cuarta es el designio de defender obscenamente que el terrorismo se puede encarar sin más que con procedimientos policial-militares. Y una quinta y última es el propósito de olvidar que las potencias occidentales tienen una responsabilidad central en la gestación de muchos de los problemas que se revelan en el globo.

P. ¿Y qué cuota de responsabilidad tienen los gobiernos occidentales?

R. Una responsabilidad central. Cuando uno examina el derrotero contemporáneo del Oriente Próximo, está obligado a atribuir una importancia decisiva a una lucha codiciosa por hacerse con el control de materias primas energéticas muy golosas o el apoyo a regímenes impresentables que han generado en cierto sentido el caldo de cultivo de estas respuestas desbocadas. La responsabilidad occidental es decisiva. Y lo es, en los últimos años, no a través de una participación activa sino a través de fórmulas de omisión de comportamiento.

P. La Unión Europea ha quedado un tanto desdibujada, sin una política exterior común. ¿Qué peso específico tiene realmente Europa en el tablero internacional?

R. Tiene un innegable peso económico, pero un peso político muy reducido. En este caso me muevo contracorriente: no sé si es malo o bueno que los estados de la Unión Europeas estén divididos y defiendan proyectos distintos. Esto es muy importante que cobre cuerpo en el discurso de la izquierda. Conviene rechazar el mito de que la Unión Europea por su cara bonita es una agente internacional comprometido con la causa de la justicia, la paz y la solidaridad. Me limitaré a proporcionar el ejemplo más claro: Francia en el África subsahariana no defiende políticas más edificantes que EEUU en Oriente Próximo.

P. Saramago dijo que, tras las manifestaciones mundiales contra la guerra, había surgido una nueva superpotencia: la opinión pública mundial. ¿Se trata de una afirmación romántica?

R. Estoy parcialmente de acuerdo, pero no la vinculo con las manifestaciones de la guerra que reflejan una especie de espasmo temporal lleno de virtudes pero también de limitaciones. Los movimientos antiglobalización reflejan la irrupción de una nueva mentalidad y, sobre todo, de nuevas prácticas. Pero su irrupción se produce en el día a día, en el trabajo sórdido de los barrios, pueblos y ciudades. En ese sentido, sí está emergiendo un poder contestatario cada vez más significativo y poderoso.

P. Eres profesor universitario. ¿Por qué no se nos enseña a pensar?

R. Esto forma parte de la lógica del sistema que padecemos. Me recuerda a una pregunta que me hacían sobre la Constitución europea. ¿Qué hay que hacer para que la UE acceda a fórmulas democráticas? Y yo dije: la UE no está interesada en hacer esto, no nos engañemos. Es un proyecto frío que vive del silencio, de la aceptación callada por parte de la población. No interesa enseñar a pensar.

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