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Un ripense fue candidato a astronauta
Daniel Octavio fue seleccionado para competir en unas pruebas en las que se escogió a una persona para viajar al espacio. Aunque no salió elegido, relata aquí su experiencia.
1 de julio de 2013
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Reportaje incluido en la revista municipal 'Rivas al Día' de julio-agosto 2013.

De Daniel Octavio (18 años) se puede decir que es el ripense que más cerca ha estado de viajar al espacio. El sueño de adentrarse más allá del cielo tuvo que jugárselo con otras 18.000 personas interesadas también en vestir el traje de astronauta. Y, aunque estuvo muy cerca de conseguirlo ?quedó finalista junto con otras 19 personas- no superó la prueba final, y la misión espacial sigue siendo un sueño por cumplir.

"Ahora se me ha despertado en interés; a ver cuando acabe la carrera", confiesa. Pero antes de vivir esta experiencia que le ha llevado a competir con miles de personas, Daniel ya dirigía sus pasos hacia la carrera espacial. "Mi especialidad es la de vehículos aeroespaciales", aclara este estudiante de primer curso de Ingeniería Aeroespacial de la universidad Politécnica.

Fue un día de clase cuando la oportunidad llamó a su puerta. "Los de Axe [la marca publicitaria responsable de la promoción] montaron en la facultad el simulador de despegue de un cohete; nos apuntamos casi toda la clase", explica sobre el origen de la experiencia.

A partir de ese momento se le abrió un camino por el que tendría que superar diferentes pruebas antes de viajar a Florida donde, junto con el resto de participantes de todo el mundo, asistiría a una academia para preparar el viaje de turismo espacial.

El primer paso consistió en recabar votaciones por internet. Después, en Madrid, realizó un test eliminatorio del que quedaron 50 personas de entre las 9.000 que habían pasado la primera criba. Ejercicios físicos, reconocimiento médico y examen de nivel de inglés completaron el abanico de pruebas.

Superadas todas las fases, el último escollo debía salvarlo en Ibiza. Allí, el pasado 22 de junio, la organización de la campaña preparó un espectáculo en el que los 20 finalistas debían realizar un salto propulsado.

Desde una colchoneta en el agua, Daniel, al igual que el resto de candidatos, esperaba la caída de tres personas sobre un extremo del hinchable, saliendo impulsado hacía arriba con fuerza tras la caída. "Tenía mucha confianza en que me lanzaran lejos", asegura Daniel dos días después de su regreso de Baleares. "Pero no se fijaban solo en el salto, sino en todas las pruebas anteriores", sospecha.

La campaña recluta a aspirantes de 60 países para lograr una de las 22 plazas disponibles en el viaje espacial, valorado en 100.000 euros, y que se realizará en 2014.

"Para el currículum me habría venido bien", confiesa el estudiante ripense. "El recorrido llega hasta la estratosfera, orbita, se desconectan motores estabilizando y regresa", detalla.

A pesar de haberse quedado fuera, parecía que Daniel estaba destinado a realizar ese viaje. Al menos, de haber sido seleccionado, él ya hubiera aportado experiencia en una de las pruebas finales por las que habría pasado en Florida: la gravedad cero.

"Hace tres años me tocó un viaje con mi tío a Las Vegas donde una de las actividades era la de experimentar la gravedad cero", relata.

Con todo, se queda con lo positivo de la experiencia, con haber rozado la posibilidad de realizar un viaje espacial y con la vivencia tan particular por la pasó en Ibiza: "Nos llevaron la noche de antes a una discoteca donde nos entrevistó la prensa y nos hicieron fotografías".

A la mañana siguiente, Daniel y sus compañeros finalistas también tuvieron que atender a los medios. "Lo he pasado muy bien", confiesa sobre la experiencia mediática.

DE LAS MAQUETAS, AL ESPACIO

La vocación por descifrar los misterios del cielo le llegó a Daniel desde pequeño. "Fue vocacional [la elección de la carrera]". "Siempre me han gustado mucho los aviones, desde que era un niño; mi padre siempre estaba con maquetas de aviones, imagino que algo me habrá influido", reflexiona.

Aún así, su futuro laboral intenta atisbarlo en la mecánica de Fórmula 1, como primera opción, y en el mundo aéreo como segunda.

De momento, se emplea a fondo en sacar las asignaturas. Y ha superado todas las del primer curso. "Es una carrera muy difícil, me lleva mucho tiempo", asegura. Incluso, según explica, tuvo que dejar hace unos meses el equipo de fútbol del pueblo donde jugaba. Interrogado sobre las expectativas futuras, responde con aplomo: "Confío en mí, y con esfuerzo siempre se logra lo que uno quiere".

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