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Una vida de familia contada en Instagram
La ripense Nury Calvo y su familia encandilan a casi 200.000 personas en sus redes sociales, acercando la realidad de la infancia con discapacidad.
3 de diciembre de 2019
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Texto: Lucía Olivera

Nury Calvo (1983) trabajaba en el área de recursos humanos en una multinacional cuando tuvo a su primer hijo, Óscar. Después se quedó embarazada del segundo, Héctor. Entonces nada hacía sospechar que el bebé presentaría problemas de salud que transformaría su existencia, la de su marido Sebas y la de Óscar. La familia ripense tampoco podía imaginar que el nuevo integrante venía a desvelarles algunos secretos sobre la vida.

Con la llegada de Héctor, Nury cambió de profesión para dedicarse a su cuidado. Fue así como se convirtió en creadora de contenidos digitales para su propio canal de YouTube (103.000 suscriptores hoy) e Instagram (93.000). Ahora, Sebas, editor de vídeo de profesión, se encarga de dar un estilo cuidado y dinámico a las piezas que publican. Al acceder a sus canales, se echa de menos un cartel que advierta a internautas de que, tal vez, no serán capaces de leer sus publicaciones sin que se les escape una sonrisa. También tendrán dificultades para despegarse de sus historias.

La más trepidante comenzó inmediatamente después del nacimiento de Héctor, cuando se le detectó craniosinóstosis [una o más suturas de la cabeza del bebé se cierran antes de lo normal]. Nury recuerda: "Era muy evidente que tenía problemas motores." Tras una serie de pruebas, se concluyó que la deformidad del cráneo solo le afectaba en términos estéticos. Pero, para evitar complicaciones que pudieran darse según crecieran sus huesos, Héctor se sometió a dos operaciones. Y sus problemas de movilidad fueron diagnosticados equivocadamente como un "retraso motor".

Con el tiempo, afortunadamente, alguien subsanó el error: se reconoció la parálisis cerebral infantil y le auguraron que no podría andar nunca. Héctor, que en sus dos años y medio de vida ha demostrado ser una caja de sorpresas, parece contradecir esos límites con sonrisa juguetona. De momento, ya da sus primeros pasos.

Ante estos acontecimientos inesperados, Nury recibió mucho apoyo en las redes sociales: "Fueron como una terapia colectiva que me ayudó a ver que no estábamos solos en el mundo. Los mensajes de cariño se multiplicaban por¿ Bueno, ahora mismo por ciento y pico mil". Quien eche un vistazo a los comentarios que la familia recibe puede comprobar que no exagera: seguidoras y seguidores les dedican líneas interminables de cariño y de emoticonos de corazones.

Ahora son Sebas y Nury quienes quieren devolver todo ese apoyo ayudando a otras familias. Por eso, en su cuenta comparten optimismo, todo lo que han aprendido sobre infancia y discapacidad, orientaciones sobre los documentos necesarios para solicitar ayudas... Además, a partir de 2020 se plantean "no solo colaborar en lo que concierne a la enfermedad de Héctor, sino dar visibilidad a otros casos".

SALAS DE ESPERA

A pesar de los retos emocionales y físicos que supone el cuidado de dos niños, uno de ellos con parálisis cerebral, la experiencia más negativa para la familia ha sido la nula atención recibida de las instituciones.

Hasta el momento, no ha llegado ninguna de las ayudas solicitadas: "Te hablo de una plaza de aparcamiento para persona con discapacidad o de los dos cascos ortopédicos que hemos tenido que ponerle a Héctor, que costaron 850 euros cada uno". Nury se ha cansado de contar las veces que, cargada con dos bebés, biberones, carritos y carpetas llenas de documentos, ha tenido que desplazarse desde Rivas hasta el centro de Madrid y esperar -y desesperar- para recibir con frustración el común 'Vuelva usted mañana', que hace cien años ya ponía los pelos de punta al señor Larra.

DOS LIBROS CON COSQUILLAS

A pesar de los obstáculos, después del "eco característico de los pasillos de un hospital vacío", como dice Nury, siempre resurge el bullicio de las risas. Y si algo enseña esta familia es que de la vida se puede aprovechar todo; que cuando se vive plenamente, "cada logro tiene sabor a victoria". Que a veces, los imprevistos vienen a mostrar que se tiene "un significado equivocado de lo que es la palabra vivir". Y que no solo de la vida se aprende; también de las personas. Óscar, con su energía, su fuerza y su intensidad, y Héctor, con su ternura y sensibilidad, enseñan en cada vídeo y anécdota que, como dice su madre, "la diversidad enriquece y el respeto une".

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