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Carla Antonelli y su viaje por la libertad
La activista LGTBI y primera diputada transexual de España llega a Rivas con el Festival LesGaiCineMad: presenta el documental 'El viaje de Carla'.
31 de octubre de 2016
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Entrevista: Patricia Campelo [publicada en octubre de 2016]

Entre la esquina y el escaño se le han escapado casi cuatro décadas de vivencias agridulces trufadas con un intenso activismo en las calles. Carla Antonelli (Güímar, Tenerife, 1959) ha experimentado una montaña rusa de emociones desde que dejara su pueblo natal para poder vivir acorde con su verdadera identidad de mujer, nacida sin embargo en un cuerpo equivocado.

La primera diputada transexual de España -llegó a la Asamblea de Madrid con el PSOE en 2011- padeció la represión futo de la ley franquista de peligrosidad social, tocó fondo y salió adelante reivindicando igualdad y derechos.

Hoy, una parte de su trayectoria vital queda reflejada en 'El viaje de Carla', documental que firma el periodista Fernando Olmeda y que narra el regreso de la activista y política a su pueblo tinerfeño. La cinta puede verse el viernes 11 de octubre a las 21.00, en la sala Pedro Zerolo, con la presentación de la propia Antonelli, en el marco del festival Lesgaicinemad.

¿Cómo surge este trabajo documental?

En 2009 me llaman de Güímar para comunicarme que me habían dado el premio de Iniciativas Turísticas, dependiente del Ayuntamiento. Sentí alegría y a la vez miedo. Tenía que regresar a mi pueblo después de 32 años sin pisar sus calles. Volver fue una manera de exorcizar demonios y espantar fantasmas, y de encontrarme con aquel pueblo que dejé en 1977 pensando que nunca jamás iba a poder regresar porque era el peaje que teníamos que pagar las personas LGTBI en aquella época: dejar familias, amigos y toda una vida.

¿Cómo fue ese regreso?

Fue la prueba de fuego para romper ese muro de cristal, hacerlo añicos y encontrarte de pronto con ese mundo que, de pronto, ya no tenía nada que ver la Güímar de los años 60 y 70. Todo esto se lo comenté a Fernando Olmeda y de ahí surge la idea de narrar mi regreso, algo que se acaba convirtiendo en un viaje porque luego se fueron dando otras situaciones, como que iba a ser la primera diputada transexual de este país, y así la historia va adquiriendo otros tintes. A la vez, el documental cuenta la historia de la transición política de este país, que fue la época que me tocó vivir.

Ha sido testigo de los últimos 40 años de transformación de la postura de la sociedad hacia las personas LGTBI (lesbianas, gais, transexuales, bisexuales e intersexuales), ¿qué hitos destaca?

El primero, la derogación de la ley de peligrosidad social, en 1979, con la que nos encarcelaban por el mero hecho de ser personas LGTBI. Después, la eliminación de la figura del escándalo público, en 1985. Y para las personas transexuales, en 1987 se posibilita el cambio de nombre y de sexo, pero con la figura de ficción de hembra, no como mujer. Y luego los grandes hitos posteriores vienen con el matrimonio igualitario y la ley socialista de 2007 donde ya no fue necesaria la cirugía de genitales para poder cambiar la documentación.

Así hasta llegar a las leyes de transexualidad, como la aprobada por la Asamblea madrileña el pasado 17 de marzo.

Era la primera ley integral en todo el país, pero el PP la tumbó durante dos legislaturas. Al fin se ha hecho realidad, convirtiéndose en una de las normas más avanzadas de toda España en esta materia. Y se logró yendo de la mano de todos los partidos de la oposición a iniciativa del PSOE pero con el consenso de los colectivos, porque si es una ley para las personas, ellas tienen que dejar su impronta. Vivimos momentos históricos. También se ha hecho realidad la ley la de LGTBI fobia, con las 138 enmiendas que introdujimos a la propuesta del PP, que era un mero brindis al sol.

¿Cuáles son los próximos retos?

Seguimos avanzando. Ahora pedimos una ley de marco estatal que esté despatologizada completamente, donde no sea requisito ni el tiempo de tratamiento ni informe médico. Con la ley de identidad de género le dijimos al mundo que ser hombre y mujer va más allá de unos genitales, fuimos pioneros en ese sentido y ahora tenemos que seguir avanzando y despatologizar, pero bajo una gran premisa casi impensable para aquella época en la que había que pasar por una mesa de operaciones para lograr una partida de nacimiento.

¿Por qué se siguen sucediendo episodios de agresiones a gente del colectivo LGTBI?

Es el precio de la libertad y de la visibilidad. Es una situación que hay que tener muy presente para no caer en la trampa de quien te quiere amedrantar porque eres visible y trata de volver a meterte debajo de las piedras y dentro de los armarios. Todo el terreno ganado y adquirido es un terreno mantenido, sin pasos atrás ni para coger impulso. Al ser más visible eres también un objetivo.

Se contabiliza un número creciente de agresiones.

Hay que ver cuántas más denuncias hay ahora que antes. En el pasado no se atrevían porque lo veían terreno baldío, que no servía de nada. Es bueno que la gente se sienta segura como para ir a denunciar.

Entre los momentos especiales de su vida, ¿figura la obtención del DNI que reflejaba su verdadera identidad?

Eso fue como si estuvieras en una burbuja. Poder cambiar la documentación que tanto te había humillado y tanto te había avergonzado a la hora de entregarla, después de tanta risa y mofa que había provocado, del desfile de personas detrás de una ventanilla para ver quién era esa cosa que estaba ahí y que no correspondía con su DNI, y de pronto poder tener ese documento y ver al fin tu nombre y sexo, aunque no te lo pidan acabas mostrándolo. Son momentos únicos que te hacen sentir que todo ha merecido la pena.

'El viaje de Carla' se exhibe en la sala Pedro Zerolo. ¿Cómo define el papel que tuvo su compañero en la lucha del colectivo?

Ha sido el pegamento que ha unificado a los colectivos para trabajar de manera conjunta y en la idea de que muchas voces llegan más. Ésa ha sido una de sus grandes directrices, la unión para decirle al parlamento que estábamos ahí, que éramos un colectivo con el mismo derecho que los demás.

¿Cómo vive la fractura en el PSOE?

Con mucho dolor. Conmigo que no cuente nadie para dinamitar el partido. Hay que hablar en los momentos en que hay que hablar, como en las primarias depositando los votos, pero no seré yo la que mueva una pieza para beneficio y regocijo de terceros y de exteriores. Son momentos difíciles pero el PSOE es mucho partido, son demasiados años de historia y no se van a llevar por medio el inmenso trabajo realizado.

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