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Mar de Tejeda: vocación por las ondas
La ripense Mar de Tejeda es la redactora jefa del programa de Onda Cero 'Te doy mi palaba' y una de las voces conocidas de la emisora, en la que lleva casi una década.
6 de julio de 2016
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El duende de la radio la enamoró ya de niña, cuando acudía con su padre, técnico de sonido, a los estudios de Radio Nacional de España en Madrid. Por entonces, la vecina Mar de Tejeda (49 años) empezaba a vislumbrar un futuro cerca de los micrófonos, aunque sin definir en qué modo.

"Cuando llegó el momento, tuve unos años de dudas, quería ser ingeniera de telecomunicaciones porque estudié el bachillerato de ciencias puras. Pero al final me decanté por el periodismo", señala al otro lado del teléfono en un hueco de su jornada laboral, en la que se dedica a preparar el programa de Onda Cero 'Te doy mi palabra', emitido en directo cada sábado y domingo, de 8.00 a 12.00, y presentado por Isabel Gemio. Mar es la jefa de redacción, y la encargada de sustituir a Gemio. Comenzó en este espacio, confeccionado en su gran mayoría por mujeres, en 2007.

A lo largo de su carrera profesional ha tenido la oportunidad de probar otros formatos, como revistas, para las que ha escrito sobre temas medioambientales, una materia de su interés, pero su medio 'natural' se halla en la radiodifusión.

"Soy gente de radio; es como un gusanillo que te pica. Y así me gustaría acabar mi carrera", defiende. La adrenalina de los directos, las rutinas cambiantes o el aprendizaje son algunas de las características que han atrapado a esta profesional.

"No se trata de un trabajo monótono. Aprendes algo nuevo cada día. Llegas al estudio con ilusión, y cada vez que te sientas delante de un micrófono sientes en el estómago las mismas mariposas del primer día. Y eso es maravilloso", sentencia.

La otra cara de la moneda, sin embargo, la constituye el riesgo que habita en el proceso de localizar testimonios con los que contar en el programa en directo. "Dependes de terceros, de la gente que entrevistamos y, a veces, sale todo muy bien y todo el mundo te contesta a la petición [de hablar en directo en el programa] y en otros casos esa labor de producción es lo más difícil y lo que te hace sufrir hasta el último momento", relata.

PROFESIÓN VAPULEADA

Mar hoy domina el lenguaje radiofónico y se mueve como pez en el agua entre las ondas radiofónicas. Pertenece a esa generación de periodistas que conoció las mieles de la profesión, cuando los medios de comunicación contaban con recursos y sus trabajadores podían desempeñar el oficio sin las losas de la precariedad.

"Terminé la carrera en 1989, pero empecé las prácticas en segundo curso, en Onda Madrid. Y en tercero, a trabajar en Radio Nacional", recuerda. "Cuando era becaria nos pagaban, ahora no les dan nada", lamenta.

La periodista ha sido testigo de esta involución. "Ha cambiado todo mucho. Antes también costaba conseguirlo, pero había trabajo, y se pagaba y respetaba la profesión. Ahora nadie te hace un contrato, con alta en la seguridad social", deplora. "La radio hoy funciona como antiguamente la televisión, contratos por hora y dándote de alta en el régimen de autónomos; con la diferencia de que en este medio los sueldos son muy bajos".

Con todo, Mar detecta la misma vehemencia que antes en los nuevos profesionales. "En las generaciones de becarios que he ido viendo a lo largo de mi vida hay gente con mucha ilusión y muy preparada. Todo el mundo habla inglés, cuando en mi época no era tan habitual. Están formados y tienen muchas ganas, pero la profesión atraviesa condiciones muy precarias", apunta.

LA RADIO DE ANTES

Boletines confeccionados con la máquina de escribir en papel de calco para obtener las distintas copias que repartir al locutor, la blanca, y al técnico, la rosa. Esta es una de las realidades de la radiodifusión a finales de los años 80 y principios de los 90, cuando Mar se asomaba a este entorno laboral.

"Sin ordenadores era más complicado. Estaba la maquinita de los teletipos, en la que se cortaba el papel cuando llegaban. Había que editar los cortes e ir pegándolos. Todo mucho más laborioso, pero también había una magia a la hora de confeccionar un informativo", detalla sobre unas rutinas que posibilitaban más empleos que ahora. "Antes se necesitaba un realizador, figura que con la tecnología se ha perdido ya que con el ordenador, el técnico lo obtiene todo a un golpe de ratón".

MOMENTOS DE VÉRTIGO

Los directos le han regalado a Mar episodios trepidantes que ya constituyen recuerdos imborrables. Interrogada por alguno de ellos, le viene a la cabeza con rapidez uno concreto: el de la huelga de controladores que cerró el espacio aéreo durante unas horas en diciembre de 2010.

"Vivimos una mañana de esas que te ponen las pilas. Isabel [Gemio] estaba de viaje y me tocó conducir el programa y tirarlo todo abajo. Estábamos todo el rato pendientes de los compañeros de informativos. Iban entrando entrevistas que no podías preparar, como la de Pérez Rubalcaba [entonces, ministro de Interior], y todo iba sobre la marcha. Eso, para un periodista de radio, es adrenalina que te sube. Ese fin de semana lo recuerdo especialmente intenso y profesionalmente muy enriquecedor", resume.

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