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Pasa la bola: el tenis de mesa no tiene edad
Rivas amplía las edades para aprender este deporte: en infancia se baja el umbral de 8 a 6 años y se crea un nuevo espacio para mayores de 65.
1 de febrero de 2016
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Texto: Nacho Abad Andújar

Ángel Luis Ganga Moreno, jubilado que próximamente soplará 71 velas, no jugaba al tenis de mesa desde hacía 30 años. Tanto tiempo ha pasado, que en los años 80 él lo llamaba ping pong y debía pisar salas de billar para agarrar la pala, pues no era fácil encontrar una tabla sobre la que golpear la pelota. Este exenfermero, que se vino a vivir a Rivas en 2005 animado por su hija, se ha convertido en el primer alumno de la nueva escuela municipal de tenis de mesa para personas mayores de 65 años.

Creada por la Concejalía de Deportes y coordinada por el club local Tenis de Mesa Rivas, las clases se imparten los lunes y miércoles, de 11.30 a 12.30, en el polideportivo Parque del Sureste. No es la única novedad de esta temporada. También se ha ampliado el margen en edad infantil: ahora pueden aprender chavales desde los seis años (hasta ahora el suelo se fijaba en ocho).

"El reencuentro está siendo estupendo. Progreso adecuadamente", bromea Ángel Luis, una mañana en mitad de clase. "Decidí apuntarme porque quería hacer un poco de ejercicio. Que fuera suave, con arreglo a la edad que tengo. Una vez que te jubilas, todo va en tu contra: dejas la actividad, ganas años y coges peso, porque el apetito no lo pierdes".

Al otro lado de la mesa, otro alumno: José Luis Jorquera, de 68 años, 15 de ellos como vecino. "El primer día me enseñaron a coger la pala. Llevaba agarrándola mal toda la vida. Que si el dedo en este sitio, que si el brazo recto". Este ex diseñador de maquinaria asegura haber experimentado un cambio notable en apenas dos meses. "Ahora paso bolas como un descosido", se envalentona. Y reta a sus nietos: "Están advertidos. Que se vayan preparando porque les voy a dar una paliza que se van a enterar".

"Decidí apuntarme porque quería hacer un poco de ejercicio. Que fuera suave, con arreglo a la edad que tengo"

"Yo también he cambiado la posición de agarre y la inclinación de la pala. Ahora consigo que la pelota no se me vaya tan alta y no me hagan un mate. He mejorado en el dominio del juego", tercia Ángel Luis.

Blas Ruiz Carrasco es el monitor. ¿Lo primero? "Trabajar los errores adquiridos: empuñar bien la pala, colocar adecuadamente la piernas y brazos o adoptar una posición correcta en la mesa. Cuando eso se asimila, empezamos con el gopleo: paralelo de derecho, paralelo de revés, saque cortado y saque liftado, topspin, flip y demás", explica. "La gente viene con el nivel de los tiempos de las salas de futbolín, cuando se jugaba con pala de corcho [ahora, goma de esponja]".

Quien considere el tenis de mesa un deporte estático que se desengañe: "Es un ejercicio muy aceptable para nuestra condición física. Te crujen un poco los huesos y los riñones", describe Ángel Luis. Su compañero lo confirma: "Ahora sólo llevo 15 minutos de clase y ya estoy sudando. Este deporte te activa. Se mueven piernas, brazos y cintura".

"Ayuda a desarrollar la habilidad física e intelectual, la concentración, la velocidad de reacción y la atención", asegura el presidente del club, Vicente Cogolludo. Su entidad, fundada en 1990, gestiona las escuelas municipales desde 2004 [infantiles: 6-15 años; adultos: 30-65 años; y tercera edad].

"Es un deporte practicable a casi todas las edades y sin apenas impedimentos. Como puedes ver en cualquier entrenamiento del club [al margen ya de las escuelas deportivas], tenemos jugadores desde los seis años hasta los 75, personas con alguna discapacidad física o psíquica. Y todos juegan con todos", describe Cogolludo.

TAMBIÉN LA INFANCIA

Miguel Ángel Gómez y Sancho Salcedo acuden a los entrenamientos con sus hijos rspectivos: Mónica, de ocho años, y Darío, de seis. Ambos progenitores enseñan en la Universidad de Alcalá de Henares. El primero, Actividad Física. El segundo, Ingeniería. "El tenis de mesa aporta a Mónica un desarrollo del esquema corporal y una mejora en la percepción espacio temporal", cuenta Miguel Ángel, que llegó a jugar en la tercera categoría estatal hace 15 años con el club Escuela Tenis de Mesa Getafe.

"Apenas contiene agresividad. Me parece ideal para la infancia. Además, juegan con niñas y niños con diversidad funcional, lo que produce una integración difícil de apreciar en otros deportes", comenta Sancho. Él y su hijo, habitantes de Morata de Tajuña, se inscribieron al club en octubre de 2015, al inicio de temporada.

"Este deporte ayuda a desarrollar la habilidad física e intelectual, la concentración, la velocidad de reacción y la atención"

"Lo que más me gusta es pelotear con la gente y lanzar la pelota contra la pared [ejercicio de frontón que ayuda a acrecentar la coordinación]", explica Mónica, alumna del colegio Las Cigüeñas. Darío también se sincera: "Lo más difícil es el revés". ¿Y juega con su padre? "Sí, en casa. Y, a veces, le gano". Sancho lo corrobora: "Me tiene enganchado en casa todo el día. Cuando vengo de trabajar, siempre me pide que jueguemos".

¿Y cómo se enseña a un chaval de apenas seis años? La respuesta la deja en bandeja Carlos Molina, jugador de Primera Nacional y responsable técnico del club, donde lleva 20 de los 36 años de su vida: "Primero deben acostumbrarse a tener la pala en la mano. Al principio les resulta complicado pelotear y meter bolas. Se empieza con ejercicios de coordinación con raqueta y pelota, pero intentamos que hagan 20 minutos de mesa cada día".

Sí, el adiestramiento inicial para el alumnado completamente inexperto presenta un registro variado. Predominan los ejercicios de control: golpear la pelota sin que se caiga al suelo, alternando la parte superior de la pala con el reverso, pegándose a la pared¿

Se trata de ejercicios que valen tanto para el alumnado infantil como para el más veterano. Porque el tenis de mesa, en Rivas, se puede practicar a cualquier edad. ¿No quieren probar?

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