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"Valdemingómez daña nuestra calidad de vida"
Pedro del Cura encara cuatro años de gobierno como una misión colectiva. Tras firmar con PSOE y Rivas Puede un acuerdo el pasado julio, la gestión planteará retos y dificultades.
28 de agosto de 2015
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Pedro del Cura, alcalde de Rivas, en el balcón del edificio de Alcaldía.
Entrevista: José Luis Corretjé Foto: Luis García Craus.

Tras ser absuelto por una jueza de Arganda de las acusaciones lanzadas por una querella del PP "que ha hecho sobre todo mucho daño a la reputación de Rivas", el primer edil expone en esta entrevista los principales retos que avista en los próximos años.

Facilitar la llegada de inversiones que generen empleo local, mantener la calidad de los servicios públicos y resolver el problema de Valdemingómez y la Cañada Real, son los más urgentes.

Para 'hincarle el diente' al último ya cuenta con el apoyo del Gobierno de Manuela Carmena. A la Comunidad de Madrid y a la Delegación de Gobierno les exige que asuman, cuanto antes, sus competencias y que se impliquen en erradicar un foco de ilegalidad, tráfico de drogas y contaminación.

¿Qué significa la proximidad de Valdemingómez para la población de Rivas?

Valdemingómez supone un conflicto que crece según crece la megalópolis de Madrid. La expansión urbanística de Madrid ha ido expulsando a gente y recluyéndolos en la exclusión social. El Ayuntamiento madrileño decidió hace años asentar a la mayoría de esta gente en el entorno de Valdemingómez creando un espacio de degradación social y medioambiental. Un ejemplo es la incineradora que en los 90 llevó a la población de Rivas a implicarse en una lucha por su cierre. Esta realidad preocupante ha ido aumentando con el paso de los años y a ella se le ha sumado toda la delincuencia vinculada al tráfico de drogas, así como los delitos medioambientales protagonizados por quienes se lucran con los vertederos ilegales.

Hay que recordar que esta zona es de responsabilidad de otro ayuntamiento. Tampoco hay que confundirlo con la Cañada Real que es un conflicto que tiene que ver con la ilegalidad urbanística de unos asentamientos vinculados a población con necesidades de vivienda y en otros casos a pura especulación con fines lucrativos. Valdemingómez es un espacio que hay desmontar y recuperar. Para eso es clave el diálogo con el ayuntamiento de Madrid que es la administración que ha generado ese monstruo. Madrid tiene que tomar la iniciativa de recuperar un lugar que ahora mismo es una fuente de conflictos para la población de Rivas y de Vallecas.

¿El cambio en el gobierno del Ayuntamiento de Madrid puede tender puentes de entendimiento con Rivas para solucionar problemas antiguos, como el de Valdemingómez?

Sí claro. Sin duda mejorarán los canales de comunicación y podremos hablar un mismo idioma. Porque para el PP, que ha gobernado Madrid en los últimos 25 años, Valdemingómez es un claro ejemplo del fracaso de la política, al menos para todos los que vivimos aquí. Surgió, como ya he dicho, como un experimento de la derecha para la gestión de la exclusión social y del deterioro del entorno. Ahora parece que Madrid quiere coger el toro por los cuernos y que se van a tomar en serio el grave problema que tienen allí. Sabemos que no es sencillo, que no se arregla con medidas a corto plazo, pero también entendemos que es urgente. La solución puede llegar en el diálogo con Rivas que es una ciudad que lo sufre, pero que también lo conoce.

En la asamblea ciudadana que reunió a cerca de mil ripenses, en julio, para informar sobre las labores de extinción del incendio del vertedero incontrolado de Valdemingómez, se oyeron otras reivindicaciones sobre este tema.

En aquella reunión se nos pidió que se empezara a compartir información. Hasta ahora no lo podíamos hacer porque no disponíamos de ella. Ahora el Ayuntamiento de Madrid ha empezado a facilitarla. Todos los datos recibidos aseguran que no hubo riesgo para la salud durante el incendio. Pero su proximidad lo que sí hace es afectar a la calidad de vida, y desde ese momento se convierte en la preocupación fundamental del ayuntamiento. La ciudadanía no tiene por qué respirar humo, ver cómo se quema cobre o que se provocan incendios. Tampoco debe sufrir hurtos en sus coches. Estos son los efectos de Valdemingómez. Y esto lo digo porque vivimos en una ciudad en la que la calidad de vida es algo que nos identifica y por lo que mucha gente se ha venido a vivir aquí. Lograrla ha supuesto un enorme esfuerzo para muchas personas, durante años. La existencia de Valdemingómez no puede comprometer la calidad de vida de Rivas por más tiempo.

En el caso en que las instituciones con competencias no muevan ficha, ¿llamaría a los vecinos y vecinas de Rivas a la movilización en la calle para reivindicar una solución inmediata?

Uno de los instrumentos de reivindicación y denuncia que ha empleado esta ciudad durante años ha sido la protesta pacífica. Por eso no descarto que la persistencia de los problemas de Valdemingómez nos obligue a volver a llamar a la población de Rivas a movilizarse para conseguir lo que es justo. Cuando era adolescente yo mismo participé, como miles de ripenses, en las marchas contra la incineradora. No tendremos ningún problema en volver a hacerlo pero yo, como alcalde, tengo la obligación de agotar todos los recursos institucionales antes de llamar a la ciudadanía a la protesta. Voy a exigir al Gobierno de la Comunidad de Madrid, en este mes de septiembre, que desmantele Valdemingómez. Si nos ningunean solo nos quedará el recurso de pedir a nuestros vecinos y vecinas que salgan a la calle a reivindicar el cierre del principal foco de delincuencia, ilegalidad medioambiental y exclusión social que tiene la región.

Sobre la Cañada Real, tanto Esperanza Aguirre como Ignacio González, presentaron en estos años a bombo y platillo planes de intervención que no se han llevado a cabo. ¿Cuál es el camino que debe recorrer Rivas para desatascar este grave conflicto?

Hay que abordar este problema de forma integral, no como se ha hecho hasta ahora. Y desde cuatro frentes. Respecto al social, debe intervenir el Instituto de Realojamiento e Integración Social de la Comunidad de Madrid (IRIS) para que se pueda realojar a las familias que tienen derecho a una vivienda. Hay, desde el urbanismo, que reordenar un espacio complejo que algunos municipios tienen tipificado como zona verde. Luego, hay que plantearse la recuperación de una zona muy deteriorada medioambientalmente a causa de los vertederos ilegales que se han creado. Y, por último, viene una cuestión que es trasversal y que es la de la seguridad ciudadana. Deben contemplarse, de modo urgente, dispositivos de coordinación efectiva entre los diversos cuerpos (Policía Nacional, Guardia Civil y Policías locales) que tienen ponerse en marcha cuanto antes para atajar el tráfico de drogas y la pequeña delincuencia que genera hurtos y molestias a la ciudadanía. Todo esto se debe hacer desde el diálogo con los movimientos sociales y con los vecinos afectados. Pero tiene que abordarse ya. En Rivas estamos hartos de promesas incumplidas y de propaganda de la Comunidad de Madrid.

En las última décadas, los diferentes gobiernos de la Comunidad de Madrid han tomado decisiones (transporte deficiente, vertederos, instalaciones sanitarias insuficientes, etc.) que perjudican a quienes habitan la zona sureste de la región. ¿No le queda la sensación de que se ha castigado a la población de Rivas por estar gobernada por la izquierda?

Se ha penalizado a Rivas durante años. Y los que vivimos aquí lo sufrimos cada día en carne propia. Aquí la Comunidad no ha hecho prácticamente nada. El municipio no tiene sede la Agencia Tributaria, ni de la Seguridad Social, ni hay oficina del paro. ¡Y todo ello, en una ciudad de 82.000 habitantes, ubicada en la primera corona metropolitana! No tenemos hospital, ni centro de especialidades sanitarias¿ Eso, por no hablar de que el metro cierra a las 23 horas a diario, que tarda mucho y en el que se viaja hacinado en horas punta. Esta lamentable situación la sufren miles de viajeros de Rivas desde hace años. ¿Y qué decir de la deuda que tiene la Comunidad de Madrid con el Ayuntamiento de Rivas? Espero que Cristina Cifuentes, la nueva presidenta, ponga fin a décadas de discriminación. Desde aquí le ofrecemos, como lo hicieron todos los alcaldes que me han precedido, nuestra lealtad institucional y toda la colaboración que demande.

Construir vivienda pública, sostener los servicios públicos de calidad ya existentes y los programas de atención a diversos colectivos¿ ¿Cómo afrontar estas necesidades si la deuda pesa mucho y la Ley de Reforma local limita la acción municipal?

Es cierto. Tenemos dificultades de financiación como casi todos los ayuntamientos. Antes, la falta de apoyo económico del Estado y de la Comunidad, que en muchos municipios se ha concedido durante estos años siguiendo criterios clientelares, se suplía aquí con recursos propios que provenían de la actividad generada por la construcción. Pero eso se ha terminado. Nuestro reto se centra en mantener el nivel de calidad de los servicios públicos ya existentes por nuestros propios medios. Pese a la presión de la deuda, podemos enorgullecernos que no se haya producido ni un solo despido en este ayuntamiento durante estos años tan difíciles. Y esto se ha hecho gracias a contar con un equipo de profesionales muy competente, tanto en la gestión municipal como en la plantilla de funcionarios y funcionarias.

Por otro lado estamos haciendo un trabajo serio para generar ingresos para las arcas municipales facilitando la instalación de nuevas empresas en Rivas. La ciudad no puede mantenerse solo con el IBI que pagan los vecinos y vecinas. Los servicios públicos se deben sostener también con ingresos corrientes que lleguen desde la actividad económica. Pero, que nadie se equivoque, la Ley de Reforma Local es taxativa al respecto: no podemos suplir lo que otras administraciones tienen como competencias en el municipio. Tenemos, entre otras muchas reivindicaciones, que pasar a exigir que se mejore la red de transporte que traslada cada día a Madrid al 80% de la población activa ripense, que trabaja fuera de la ciudad.

¿Cuáles son los principales retos que en su opinión encara Rivas en los próximos años?

El primero es conseguir implicar más a la población de Rivas en la búsqueda de soluciones para los problemas que tiene el municipio. Las decisiones sobre el modelo de gestión de la ciudad no pueden venir sólo de su alcalde. Rivas surge de una ilusión colectiva, liderada por un grupo de 'pioneros'. Luego el Ayuntamiento asumió el protagonismo y la ciudadanía dio un paso atrás. Ahora es tiempo de recuperar para la gente ese espacio de participación colectiva en las decisiones. Lo vemos en esta revista, en 'Rivas al Día', en la que son protagonistas todos los meses personas creativas y llenas de fuerza que desarrollan sus ideas en todos los campos profesionales y de ocio. Gente con mucha experiencia que sabe lo que quiere y lo que no. En esta legislatura nos proponemos crear mecanismos de transferencia del poder de decisión a la ciudadanía en un proceso que no tenga vuelta atrás.

¿Qué propuestas van a lanzar para reactivar el empleo?

Aunque no sea competencia municipal, la búsqueda de nuevas ideas para generar puestos de trabajo en nuestra ciudad ya es otra de nuestras prioridades. No nos conformamos con atender solo las situaciones de necesidad social. Queremos facilitar la generación de empleo. Y para eso tienen que venir empresas. Esto lo vamos a conseguir haciendo de Rivas, además de una buena ciudad para vivir, un buen lugar para invertir y para trabajar.

¿Van a seguir reivindicando nuevas dotaciones educativas públicas para Rivas?

Por supuesto. Y lo vamos a hacer porque son necesarias. Es que ahora no caben los niños y niñas en los colegios. Tenemos que acabar con la dinámica, generada por la zona única educativa impuesta por la Comunidad, que hace que algunos colegios estén atestados de alumnado y en otros deban cerrar aulas. O que haya barrios de la ciudad sin un recurso educativo público. Somos conscientes de la crisis económica y de la escasez de medios. Por eso no trasladamos a la Comunidad de Madrid un montón de reivindicaciones que tenemos. Pero la de los centros de educación pública es acuciante. Desde el Ayuntamiento tenemos calculado el número de familias que se vienen a vivir a Rivas en los próximos años y por tanto, cuántas plazas escolares se necesitan.

Con el cambio político experimentado en muchos ayuntamientos se ha girado la mirada hacia Rivas y se empiezan a tomar, en otros sitios, medidas que ya se adoptaron aquí hace años.

Sí. Y no es sencillo porque hay muchos intereses económicos por medio. Y los lobbies tienen detrás a un poderoso aparato mediático que critica de forma despiadada cada iniciativa. Te pongo un ejemplo: se ha puesto en solfa la decisión del Gobierno de Manuela Carmena de exigir una tasa a los bancos por colocar cajeros automáticos. ¡Pues en Rivas existe esa tasa desde hace 10 años! Y ningún banco ha cerrado por ello. ¿Y sabes qué ayuntamiento nos copió esa medida? Pues el de Majadahonda, que no está bajo sospecha de tener un gobierno 'bolivariano'. Pasa igual con las asambleas de barrio (que Esperanza Aguirre denomina 'soviets') que está implantando Madrid. En Rivas llevan años funcionando.

QUERELLA DEL PP Y ACUERDOS  PSOE Y RIVAS PUEDE

¿Qué lecciones deja el archivo de la querella del PP contra usted, varios exediles y dos funcionarias municipales? En política pretender ganar las elecciones con mentiras, desde la estrategia de acoso y derribo al contrincante, no funciona. Aquí, la derecha se ha empleado a fondo para denostar al Gobierno municipal. Y lo ha hecho porque el PP es un nido de corrupción. La lección que saco yo de este lamentable episodio es que cuando se cuestiona la gestión, la respuesta debe llegar desde la absoluta transparencia, no vale pedir actos de fe. Ha sido duro. Porque creamos una comisión de investigación que presidía la oposición; pusimos a su disposición 10.000 folios de los expedientes de los contratos que ponían en duda; se retransmitió en directo y por internet las reuniones de la Comisión; hicimos audiencias públicas en las que el alcalde contestó a todas las preguntas que se plantearon, siempre desde el respeto por quienes discrepaban, porque así actúa la gente de aquí.

La otra lección es que el daño que se ha hecho a la imagen de Rivas ha sido muy grave. El alcalde debe asumir un plus de crítica, pero el espectáculo lamentable que han ofrecido muchos medios de comunicación, dando cancha a una campaña de linchamiento, no se lo merece la ciudadanía de Rivas. Hay periódicos, alguno que se las da de progresista, que han repetido la misma noticia durante meses con el único objetivo de dañar el buen nombre de la ciudad. Ese daño infligido va a perjudicar a las opciones de atraer inversiones. Esto es imperdonable. Pero ahora toca remar todos juntos en beneficio de esta ciudad. Por eso animo a quienes lideraron esa campaña de infamias a que unan sus esfuerzos a los de este Ejecutivo para conseguir que donde gobiernan, en la Comunidad o en el Estado, abran los oídos a nuestras justas reivindicaciones: M-50, Cañada Real, centros educativos, centro de especialidades médicas, etc.

En julio se alcanzó un acuerdo con PSOE y Rivas Puede para dotar de estabilidad a la acción del gobierno de la ciudad.

Es necesario alcanzar un consenso, entre las fuerzas políticas representadas en el Pleno, sobre el modelo de ciudad que queremos. También con la ciudadanía. El gobierno debe ser permeable a la diversidad de puntos de vista que se expongan sobre el futuro de Rivas. El alcalde debe ser un facilitador más de los acuerdos. Por eso hemos decidido buscar un modo que garantice grandes consensos sobre lo central. Hemos querido romper la lógica maniquea de gobierno-oposición.

Con Rivas Puede y con el PSOE, por afinidad ideológica, se ha llegado a un entendimiento mayor. No queremos ningún cheque en blanco, por contestar a sus declaraciones. Lo que pretendemos es generar un ambiente adecuado para trabajar codo a codo. Mira, cuando en la anterior legislatura decidimos bajar el sueldo al alcalde y a los tenientes de alcalde para que todos los ediles liberados cobráramos lo mismo se hizo, además de para ahorrar dinero, para lanzar un mensaje: todo cargo electo que dedique su tiempo a esta ciudad va a tener la misma remuneración. Cobran igual el alcalde y cualquier portavoz liberado de la oposición.

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