logo
buscar
1º 19º 
tiempo
Twitter Rivas
Facebook Rivas
Youtube Rivas
Instagram Rivas
 
Una científica ripense, referencia en paraplejia
Elena García crea el primer robot para que caminen niños y niñas en silla de ruedas. El proyecto no logra apoyos. Un crowdfunding puede salvarlo.
3 de junio de 2015
volver
imprimir
escuchar
compartir
disminuir
aumentar
Reportaje incluido en la revista municipal 'Rivas al Día' de junio.

Texto: Patricia Campelo.

Tras casi dos décadas de trabajo en investigación robótica aplicada a la industria, la vecina Elena García Armada (Valladolid, 1971), científica titular del Centro de Investigaciones Científicas (CSIC), orientó su carrera a mejorar las condiciones de vida de niñas y niños en silla de ruedas, y diseñó, hace dos años, el primer exoesqueleto pediátrico del mundo.

Se trata de un robot que permite caminar a menores víctimas de lesiones medulares incluida la tetraplejia. En España, 120.000 niños y niñas se hallan en esta situación; de ellos, 40.000 casos tienen que ver con enfermedades neuromusculares.

Un prototipo del exoesqueleto biónico fue testado con éxito en Daniela, una niña de 9 años, en el verano de 2013. Los resultados obtuvieron el reconocimiento de la comunidad internacional, y el proyecto -denominado Atlas- acumuló hasta ocho premios de prestigiosas entidades. Mientras, en España, caía en el olvido institucional.

En la lucha por lograr que este importante avance tecnológico y científico no muriera, Elena fundó la spin off -tipo de empresas que surge del ámbito académico- Marsi Bionics, con el objetivo de buscar financiación para llegar a comercializar el exoesqueleto, tal y como le demandan ya cientos de familias de todo el país con niños que no pueden caminar.

Hasta el momento, cuatro empresas en todo el mundo fabrican exoesqueletos, pero dirigidos a adultos víctimas de paraplejías. Atlas, en cambio, aúna dos aspectos pioneros: sirve por primera vez a menores y, además, cubre la lesión medular, algo nunca antes conseguido. "Fue un doble hito internacional. Tuvo mucha repercusión", recuerda Elena.

El siguiente paso será el ensayo clínico, en el que se probará el producto en menores afectados con atrofia muscular espinal, primera causa de mortalidad infantil. Pero pese a lo novedoso, al carácter rehabilitador y al papel que juega este robot a la hora de salvar vidas -ya que retrasa el impacto de la degeneración neuromuscular-, esta reconocida científica que trabaja en el Centro de Automática y Robótica de Arganda [CAR] no logra los apoyos necesarios.

"Hablamos de una tecnología desarrollada en la investigación pública que debería continuar financiándose hasta que entraran los inversores"

"Hemos llamado a todas las puertas, lo hemos intentado todo", asegura Elena, que ha visto cómo se le cerraban las vías de financiación pública, un hecho que contradice la lógica de la investigación nacida en el seno de las instituciones del Estado. "Hablamos de una tecnología desarrollada en la investigación pública que debería continuar financiándose hasta que entraran los inversores. Ese proceso lo debería cubrir el Estado para no abandonar la inversión que se ha hecho, porque si no sería tirar el dinero a la basura", sentencia.

Se refiere Elena al camino que se sigue desde que se prueba el prototipo hasta que se comercializa. Por el medio: test de análisis de riesgos, de seguridad o de compatibilidad electromagnética. Todo un crisol de etapas costosas que concluyen en un documento que se presenta a la Agencia española del medicamento, organismo que autoriza la evaluación clínica, paso previo a la comercialización del producto.

Para sufragar esta evaluación, el equipo de Elena cuenta con una subvención de la Comisión Europea, pero falta costear el resto de pruebas. Terminado este periplo, el exoesqueleto estaría listo para su venta, y es en ese punto en el que suelen entrar los inversores privados, pero no antes. "Quieren ver el producto ya en el hospital y empezar a vender. Buscan rentabilizar", concreta. "Por eso la inversión pública es fundamental", apostilla.

España se sitúa en el furgón de cola de la inversión europea en investigación y desarrollo [I+D], destinando un 1,24% del PIB a este fin. "Se invierte muy poco; y encima se tira lo invertido", afea Elena. Con la inversión que tiene un proyecto de estas características en Singapur, por ejemplo, su equipo podría escalar esta tecnología a otros casos como adultos o ancianos.

En Japón, una spin off como la fundada por Elena recibe hasta 750.000 para poner en marcha el fruto de la investigación. "En España, el 70% del potencial tecnológico está en las spin off, y la mayoría se mueren en el camino porque tienen unas características muy particulares: están promovidas por personal académico investigador, cuyo principal activo es el conocimiento, que es lo que aporta a la empresa, y no dinero", ilustra Elena.

"En España, el 70% del potencial tecnológico está en las spin off, y la mayoría se mueren en el camino"

Además, como los investigadores del ámbito público están sujetos a la ley de incompatibilidades, tienen una serie de restricciones económicas para sostener estas iniciativas, como la imposibilidad de poseer más del 10% del capital social de la spin off.

"El promotor del proyecto no tiene tanto interés económico como social; quiere que la inversión pública en investigación que haya dado lugar a un resultado no se muera, que continúe y le sea devuelta a la sociedad", aclara. "Y esa devolución se hace a través del ámbito empresarial porque la investigación termina en el laboratorio. A partir de ahí hay que trazar un camino empresarial, y al final somos los propios investigadores los que tenemos que ponernos el gorro de emprendedor, que no es el nuestro, y luchar contra los elementos. En este país las cosas no están hechas para que una spin off crezca", deplora Elena.

EL EXOESQUELETO, EN RIESGO

Como a Hypatia de Alejandría, víctima del fanatismo que cercenó su saber y enterró, con sus restos, una parte del conocimiento de la Grecia antigua, la investigación de Elena corre el riesgo de ser sepultada y perder cinco años de un minucioso trabajo no exento de obstáculos, sobre todo en 2013, durante el verano negro de la ciencia española. "El Gobierno cortó todas las ayudas de investigación, en el CSIC tuvimos muchos problemas; todo quedó congelado, había que pagar nóminas¿ fue un momento muy difícil. Este proyecto se moría. No había continuidad, todo el equipo se iba a la calle y eso, en investigación, no es una pausa, sino una muerte", sentencia.

Por todo, ahora Elena explora otras vías, como fondos de inversión extranjeros, y ha lanzado una campaña de crowdfunding para tratar de reunir 150.000 euros, del millón necesario.

Las colaboraciones pueden realizarse desde la web: http://marsibionicses.weebly.com/

CONTENIDOS RELACIONADOS
RIVAS AL DIA
Rivas al Día nº 171 noviembre 2017 PDF
Portada Rivas al Día nº 171 noviembre 2017
RIVAS CULTURAL
Rivas Cultural nº 100 noviembre 2017
Portada Rivas Cultural nº 100 noviembre 2017
Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid
Direccion: Plaza de la Constitución 1
Horario de 8:00 a 20:00 de Lunes a Viernes
sellos